Juan Manuel Ramirez M.
columnista

¿Cómo gana el sí?

Imagínense que en Colombia un día de guerra vale 22.000 millones de pesos, lo que equivale al alimento diario de tres millones de familias

Juan Manuel Ramirez M.
Opinión
POR:
Juan Manuel Ramirez M.
septiembre 19 de 2016
2016-09-19 08:02 p.m.
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Durante más de tres años, el gobierno del presidente Juan Manuel Santos adelantó negociaciones con la guerrilla de las Farc, una de las más antiguas del mundo, en las que se acordaron aspectos sobre cinco puntos: reforma agraria integral, participación en política, cultivos ilícitos, sometimiento a la justicia, reparación a las víctimas y refrendación e implementación del acuerdo. Una vez finalizados los diálogos, se convoca a un plebiscito (para el próximo 2 de octubre) como mecanismo de aprobación ciudadana.

Para que gane el SÍ (o sea se aprueben los acuerdos) deben votar por esta opción el 13 por ciento del censo electoral (que asciende a 33’820.199 personas), es decir 4’396.000 personas, y ganarle al NO. Para que triunfe el no, el requisito es superar al sí. Semanas previas a la jornada de votación se firmarán los acuerdos (el 26 de septiembre, para ser precisos, en Cartagena), con la presencia confirmada de líderes mundiales, premios nobel de paz, presidentes, cancilleres y prensa internacional.

Imagínense que en Colombia un día de guerra vale 22.000 millones de pesos (alrededor de 7 millones de dólares), lo que equivale al alimento diario de tres millones de familias.
Eso quiere decir que con el gasto de siete días se podrían construir más de 1.600 viviendas de interés social, en 29 días se tendría más del doble del presupuesto actual de Colciencias, en un mes se podrían construir cerca de 60 megacolegios (de 1.000 estudiantes y 30 aulas), en un mes y ocho días se tendría más del doble del presupuesto actual de Coldeportes, y en 14 meses se podría pagar el costo de la descontaminación del río Bogotá. Estas cifras reveladas por el diario El Tiempo parecieran una utopía.

En materia de víctimas, durante los gobiernos de los últimos 40 años, las cifras también son interesantes. Cuando el presidente era Virgilio Barco (1986-1990), ascendieron a 192.608 personas –en este periodo se llevó a cabo el último proceso de paz exitoso–; en la presidencia de César Gaviria (1990-1994), el conflicto armado dejó 294.212 víctimas; llegó el presidente Andrés Pastrana y el número ascendió a 2’453.628 personas.
Durante los ocho años de gobierno del presidente Álvaro Uribe (2002-2010) fueron 3’.374.270, y en los seis años que han transcurrido del actual gobierno de Juan Manuel Santos, van 1’149.175 víctimas.

El reto de Colombia es no registrar más víctimas del conflicto. Hoy, existe una oposición que no se puede desconocer y que transcurre, básicamente, por tres aspectos: diferencias en la negociación, entre otras, en lo que refiere a condenas y pago de penas en la cárcel por parte de los guerrillero; hay quienes consideran que un gobierno no puede sentarse a negociar con grupos al margen de la ley, y son opositores al gobierno actual.

Lo cierto es que la historia nos convoca al resurgimiento de un país que conserva su institucionalidad, pero se aproxima al fin de un conflicto con un grupo ilegal. No se trata de la paz absoluta, pero sí de la inspiración para acabar con las demás organizaciones armadas que persisten en la guerra como alternativa de poder.

Juan Manuel Ramírez Montaño
CEO Innobrand
j@egonomista.com

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