Iván Duque Márquez
columnista

Demora tributaria estructural

En diciembre del 2015 empezamos a discutir el informe sobre lo que debía ser la reforma tributaria y aún no conocemos la propuesta del gobierno.

Iván Duque Márquez
Opinión
POR:
Iván Duque Márquez
octubre 12 de 2016
2016-10-12 08:26 p.m.
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Carlos Marx sostenía que solo hay una manera de matar al capitalismo: con impuestos, impuestos y más impuestos. Desde diciembre del 2015, los colombianos empezamos a discutir el informe de la Comisión de Expertos sobre lo que debía ser una reforma tributaria estructural.

Han pasado casi 10 meses y no hemos podido conocer la tan anhelada y anunciada propuesta del gobierno, y ahora pretenden que en menos de 10 semanas el país pueda elaborar un rediseño integral de su sistema tributario.

Realmente es censurable que durante 10 meses la propuesta haya quedado secuestrada en La Habana, mientras se surtían las negociaciones con las Farc y el plebiscito del 2 de octubre. Esta demora le ha hecho un gran daño al país, no solo por la presión de los mercados, sino porque el margen de maniobra para realmente corregir las fallas estructurales del sistema tributario es limitado ante la presión de las calificadoras de riesgo y el oscuro panorama fiscal, detonado por haber derrochado la mayor bonanza petrolera de nuestra historia e irresponsablemente no haber aprovechado la época de ‘vacas gordas’ para ahorrar y prepararnos para la época de las ‘vacas flacas’.

No nos digamos mentiras, el sistema tributario que tiene Colombia es complejo, excesivamente reglamentario y estructuralmente desincentiva la inversión, el ahorro, la formalización, la productividad y la competitividad. ¿A qué se debe esto? A que constantemente las reformas al sistema operan como una especie de remiendo para financiar gastos y no revisan los fundamentos que debe tener una economía para dinamizar la inversión, la calidad del empleo y la transformación productiva.

Por mucho que se hable de la estructuralidad de la reforma, todo parece indicar que la intención del gobierno es concentrarse en el IVA, justo en momentos de alta inflación, baja confianza del consumidor y una profunda devaluación en los últimos tres años. Las demás medidas que se anuncian parecen ser poco efectivas en materia de nuevos recaudos, además de los anunciados impuestos antitécnicos como el de las bebidas azucaradas o el aumento a la gasolina, justificados como instrumentos para prevenir la obesidad y garantizar la protección del medioambiente. Ninguno de los dos presenta confiablemente una justificación para alcanzar esos objetivos.

Una verdadera reforma estructural debería enfocarse no solo en impuestos, sino en una revisión de nuestra arquitectura fiscal, en la cual se ajuste el gasto y simplifiquemos normas y regulaciones, además de promover la generación de nuevas empresas, empleos de calidad y ahorro de largo plazo. Colombia no se puede dar el lujo de un aumento del IVA sin establecer un sistema que permita contener su regresividad a través de devoluciones a los más vulnerables. También, debe considerarse que un aumento súbito del 16 al 19 por ciento, ante la actual coyuntura, puede acabar estimulando mayor informalidad, por eso cualquier opción debería ser gradual, fortaleciendo los instrumentos para contener una elevada evasión de ese impuesto que supera el 25 por ciento.

Lástima que la demora generada por el gobierno ponga en riesgo la calidad de esta discusión, pero si queremos que nuestra economía salga adelante, tendremos que recordar, paradójicamente, la enseñanza de Carlos Marx para no asfixiarla con impuestos, impuestos y más impuestos.

Iván Duque Marquez
Senador
ivanduquemarquez@yahoo.com

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