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Dormir bien ayuda a tener una alimentación más sana
23 de Marzo de 2012
La expresión de que “el sueño alimenta”, en alusión a las virtudes del buen dormir para el desarrollo de los bebés, puede hacerse extensiva a las demás etapas de la vida, pero con una variación: “Si duermes bien, te alimentas mejor”.
Al menos eso sugiere una investigación de la División de Medicina del Sueño de la Universidad de Harvard, en EE. UU., en la que participaron 542 empleados que trabajan hasta tarde y tienen turnos irregulares.
La conclusión más importante del estudio es que dormir lo suficiente podría hacer que se tomen mejores decisiones para comer y se elijan alimentos más saludables.
“La duración y calidad del sueño están relacionadas con las tendencias a padecer enfermedades crónicas.
De hecho, la alteración del sueño ha sido relacionada con el aumento de peso, la diabetes y la mortalidad prematura”, aseguran los expertos estadounidenses.
Además, de acuerdo con los autores del estudio, publicado en la revista American Journal of Public Health, es más probable que aquellos que duermen bien tomen opciones más saludables en materia de alimentación.
Un sueño de larga o corta duración predice un mayor riesgo de sufrir obesidad, según un estudio de la Universidad Laval en Québec (Canadá), centrado en 276 adultos entre 21 y 64 años, en quienes se analizaron su constitución física, la duración del sueño cotidiano y los cambios en los índices de grasa corporal.
A lo largo de seis años, las personas con periodos de sueño más reducidos y de mayor duración eran un 35 y un 25 por ciento más propensas a ganar cinco kilogramos, respectivamente, en comparación con quienes dormían entre siete y ocho horas, lo considerado normal y necesario para la edad adulta.
Según explica el investigador Jean-Philippe Chapul, autor del estudio, “se han encontrado evidencias de que tanto los periodos de sueño largos como los cortos predicen un mayor riesgo de ganancia de peso y grasa corporal en los adultos”.
Por consiguiente, una de las claves para evitar el sobrepeso, consiste en no dormir menos de siete horas ni más de nueve.
Para la nutricionista danesa Arne Astrup, de la Asociación Internacional para el Estudio de la Obesidad e investigadora de la Universidad de Copenhague (Dinamarca), el sueño está muy ligado a los mecanismos de control del apetito y de que podría llegar a convertirse en una nueva arma contra la obesidad.
Ella se basa en un estudio a largo plazo efectuado por investigadores británicos con 7.000 niños que encontró que la cantidad de tiempo que los pequeños duermen en su época preescolar puede, por sí sola, predecir su peso cuando lleguen a los siete años.
Según el trabajo publicado en British Medical Journal, aquellos que dormían menos de 11 horas por las noche a los 2 años y medio de edad eran más propensos a ser obesos a los 7, frente a los que dormían 12 horas o más.
PROBLEMAS DE SUEÑO PUEDEN ALTERAR EL APETITO
Respecto a los adultos, la nutricionista Arne Astrup trae a colación una investigación alemana en la que participaron 8.000 mujeres y hombres con problemas de sueño, que demostró que estos se relacionaban con aumento en el riesgo de obesidad y el desarrollo de la diabetes tipo 2 (asociada al sobrepeso).
Aunque aún no está del todo claro por qué el sueño tiene repercusión en el peso y la diabetes, esto podría relacionarse, según la investigadora, con las hormonas leptina, grelina y cortisol, que se ven alteradas por la falta de sueño y, a su vez, intervienen en la regulación del apetito.
Este fenómeno también podría deberse “a que dedicar más tiempo a dormir significa dedicar menos tiempo a comer” y a que “la falta de sueño puede ser una señal de estrés, lo que de alguna manera promueve que se coma en exceso”.











