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Bebés made in laboratorio
5 de Mayo de 2007
Para que surga una vida deben conjugarse varios factores, como que las trompas de Falopio estén en buen estado, al igual que el ciclo de ovulación y la calidad de los óvulos. En esto influye la edad, debido a que después de los 35 años, su cantidad y calidad disminuye. En el caso del hombre, los espermatozoides deben ser un escuadrón de buen número y movilidad. Si la pareja tiene relaciones sexuales y el espermatozoide y el óvulo se unen, deben existir las condiciones para que congenien y empiece a formarse el embrión. Que uno esté dentro del otro tampoco garantiza un embarazo. Pero si logran fertilizarse, todavía falta que se adhiera adecuadamente en el útero para que comience la nueva vida. Por eso, cada ser humano es todo un milagro, ya que se necesitan las mejores condiciones para su existencia. Sabiendo esto, no se angustie si lleva tres o cuatro meses y ni asomo de un bebé. Las preguntas deben comenzar después de un año. EN BUSCA DE RESPUESTAS Aunque inicialmente ginecólogo y urólogo realizarán chequeos pertinentes, esas consultas, en ocasiones, se convierten en un ciclo de pruebas, resultados y ninguna respuesta. Solo en algunos casos son remitidos a los especialistas en reproducción. El ginecólogo de la Unidad de Fertilidad de la Clínica de la Mujer, Germán Arango, recomienda acudir a un centro de fertilidad, porque allí tienen la tecnología y la preparación. Jaime y Rubiela, por ejemplo, llegaron al consultorio de este especialista después de cuatro años de no quedar en embarazo. Las pruebas revelaron un taponamiento en las trompas, que les dejó la opción de ser padres a través de un tratamiento de fertilización. PROCEDIMIENTOS El ginecólogo especialista en fertilidad de Conceptum, Unidad de Fertilidad del Country, Alejandro Montoya, explica que en muchas ocasiones las parejas en su afán por tener un bebé cometen errores. Como realizar el método del ritmo al revés. Así las relaciones sexuales se vuelven mecánicas y solo las tienen durante los días fértiles. No todas las mujeres ovulan el día 14, además, si el hombre solo eyacula durante estos días, su semen se vuelve grumoso y de mala calidad. La clave es tener relaciones cada tres días, así, siempre habrá semen en las trompas, explica Montoya. Del 10 por ciento de las parejas que presenta problemas de infertilidad, solo el 1 por ciento debe acudir a tratamiento; la mayoría logra un embarazo con la asesoría adecuada. Arango señala que, de acuerdo con las características de la pareja, se realizan tratamientos que se dividen en baja o alta complejidad. El primer paso es que la pareja tenga relaciones sexuales dirigidas. Para esto, se aplican medicamentos que estimulan el crecimiento de los folículos (bolsas que recubren los óvulos) y cuando se determina que tienen el tamaño adecuado, comienza la faena. Pero si los espermatozoides tienen fallas leves y la mujer sufre de endometriosis sin compromiso de las trompas, entre otras razones, se sugiere hacer una inseminación artificial. En ese método, el hombre y la mujer emplean medicamentos para mejorar la calidad de sus células reproductivas. Se identifican los días de ovulación, se toma la muestra de semen, que luego es llevado al laboratorio para mejorarlo; después, a través de un catéter se transfieren al útero, para que los espermatozoides se encuentren con el óvulo. El procedimiento se repite al día siguiente. A los 12 o 13 días se toma la prueba de embarazo. FERTILIZACIÓN IN VITRO Se considera un tratamiento de alta complejidad y es indicado cuando las trompas, óvulos o espermatozoides no tienen las condiciones adecuadas o la mujer supera los 40 años. El ginecólogo Germán Arango explica que previamente a la menstruación se usan medicamentos para que no se rompan los folículos antes de que los expertos extraigan los óvulos. Cuando la mujer tiene la menstruación se hace una ecografía. Si los folículos están de buen tamaño, se aplica un medicamento y 36 horas después se aspiran con una aguja pequeña. Las células obtenidas pasan al laboratorio. Este procedimiento se hace bajo sedación. Trece días después de someterse a un in vitro, Rubiela y Jaime acudieron al centro de fertilidad para realizarse la prueba de embarazo. Las tres horas entre la toma y los resultados fue el tiempo de mayor angustia en sus vidas. Mientras tanto, la pareja aprovechó para realizar las compras de Navidad. Cuando llegaron al área de juguetería del almacén sonó el celular de Rubiela. Su médico le dijo: Vas a tener que seguirte aplicando la hormona que te ha generado algunas molestias, porque estás embarazada. Los abrazos y los gritos se tomaron la juguetería. El 80 por ciento de las parejas, como Jaime y Rubiela, que se someten a tratamientos de fertilidad logran un embarazo. Del 20 por ciento restante se puede hablar de esterilidad, es decir, la incapacidad para procrear. Aunque en ocasiones se necesita solo de un intento para tener éxito, es posible que se realicen dos o tres más. Después de este número, no vale la pena insistir. ¿SERÁN DOS, TRES O CUATRO? A la mayoría de las mujeres se les implantan tres embriones que se han formado en el laboratorio, en el caso de los tratamientos de alta complejidad. Aunque existe el riesgo de tener un embarazo múltiple, estas posibilidades han disminuido con el mejoramiento de la tecnología. Un determinante de calidad de los centros de fertilidad es que no tengan muchos embarazos múltiples en sus estadísticas. Cuando se oye de cuatrillizos y quintillizos es porque han aplicado demasiado medicamento para estimular la ovulación y no le hicieron el seguimiento adecuado a la mujer, explica el ginecólogo Alejandro Montoya. En nuestro país, este procedimiento no está cobijado por el sistema de salud y los costos deben ser cubiertos por la pareja. La inseminación artificial cuesta entre un millón 200 mil pesos y un millón y medio. Esto cubre los medicamentos que se emplean, el procedimiento y la asesoría médica. Cada nuevo intento tiene el mismo valor. Mientras la fertilización in vitro es más costosa, debido a su complejidad y requiere más medicamentos para estimular la ovulación. Su valor puede llegar a los 14 millones de pesos. ESTIMULACIÓN EXCESOS. Fernando Gómez, especialista en reproducción de la Unidad de Fertilidad de la Clínica de Marly, asegura que uno de los riesgos del proceso es generar hiperestimulación ovárica, como consecuencia de la aplicación de medicamentos. Este problema puede ser leve, moderado o severo. Cuando es severo hay desequilibrio hídrico del cuerpo y puede correr riesgo la vida de la paciente , debido a que el folículo ovárico crece de una manera exagerada y requiere de un manejo de urgencia médica y hay que hospitalizar, con hidratación adecuada. No es frecuente que se presente, pero es una consecuencia que se debe tener en cuenta; por eso deben hacerse controles seguidos durante la inducción de ovulación, dice el experto. En Cecolfes están desarrollando un proceso que busca regresar a las bases del primer in vitro que se realizó en la historia, y es evitar la estimulación ovárica. DONACIÓN DE VIDA BANCOS DE ÓVULOS. Cuando las mujeres superan los 42 años, sus óvulos no tienen buena calidad. Por eso en ocasiones se hace necesario recibir donación de alguien más joven. Algunos centros cuentan con bases de datos de personas a quienes se les han realizado exámenes previos para comprobar su estado de salud y descartar enfermedades genéticas. Los especialistas escogen un fenotipo (aspecto físico) similar a la pareja. Los óvulos son extraídos (después de estimular el ovario con medicamentos) y en algunos centros se mantienen bajo congelación, a través de una técnica conocida como vitrificación. Cuando la pareja los requiere, se descongelan y comienza el proceso de fertilización. En otras unidades no se congelan los óvulos y debe buscarse a la donante. En pocos casos es necesario hacer lo mismo con esperma, debido a que su calidad se puede mejorar en el laboratorio y el hombre los está produciendo constantemente, lo que no pasa con los óvulos.











