Aciertos y desafíos de la nueva reforma aduanera

Con el Decreto 349 de 2018, el Ejecutivo tomó medidas para facilitar el comercio exterior, atacar el delito y ajustar sanciones, pero sigue
sin resolver problemas de vigencia e interpretación normativa.

Puerto de Buenaventura

Archivo Portafolio.co

Juan B. Díaz/EL TIEMPO

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Portafolio
febrero 25 de 2018 - 07:52 p.m.
2018-02-25

El Gobierno Nacional expidió la semana pasada el Decreto 349 de 2018, que modifica nuevamente la regulación aduanera. Esta norma es producto de la concertación entre algunos representantes del sector privado y la Dian para hacer ajustes al Decreto 390 de 2016, y de paso modificó parcialmente el Decreto 2685 de 1999 (anterior Estatuto Aduanero).

En sus primeras declaraciones, el ministro de Hacienda, Mauricio Cárdenas, explicó que el 349 nace, de un lado, para castigar a quienes cometen infracciones asociadas a delitos y fraude aduanero, y del otro, para evitar que errores subsanables deriven en sanciones o en trámites engorrosos.

Hasta ahí, todo muy bien. Es cierto que el 349 ha llenado vacíos de procedimiento aduanero y que ha hecho precisiones importantes a su antecesor, el 390. Sin embargo, cuando se revisan los antecedentes de la expedición del 349, salta la vista que a pesar de las buenas intenciones del gobierno en la persecución de la delincuencia y la supresión de trámites, la normatividad aduanera sigue padeciendo graves problemas en cuanto a su vigencia e interpretación.

LOS ANTECEDENTES

Hace dos años, el artículo 674 del Decreto 390 de 2016 estableció una figura de vigencias escalonadas para que varias de sus normas entraran en rigor de manera gradual y en plazos diferentes.

En dicho artículo se fijaron tres reglas: la primera, es que entrarían en vigencia, a los quince días siguientes a la expedición del decreto, es decir, el 23 de marzo de 2016, un listado de artículos. La segunda, decía que otro paquete de normas haría lo propio una vez la Dian expidiera una reglamentación en un plazo de 180 días, pero poco después, la misma entidad aclaró que esos días eran hábiles, con lo cual el plazo se alargó hasta diciembre de 2016.

Así las cosas, entre marzo y diciembre de ese mismo año, se expidieron cuatro resoluciones reglamentarias del 390 y con ellas entraron en vigencia una gran cantidad de temas, entre ellos, los relacionados con fiscalización y control del procedimiento aduanero.

No ocurrió lo mismo con el régimen sancionatorio, que no entró a regir. La tercera regla, decía que otro paquete de normas (que valga decirlo, abarcaba el grueso de la regulación aduanera, esto es, el régimen de importación y exportación, el régimen de tránsito y el de depósito, los procesos de desaduanamiento y todo el régimen sancionatorio, entraría en vigencia una vez se ajustara la plataforma tecnológica de la Dian.

Esta tercera regla le impuso a la entidad un plazo de 24 meses para que entrara a regir el tercer paquete de normas. Con lo anterior, el próximo 7 de marzo entraría en vigencia la totalidad del 390.

Una vez definidas las reglas de las vigencias escalonadas, la Dian expidió la Circular 003 exactamente un día antes del vencimiento de los 15 días de plazo que ella misma había fijado para la primera regla, es decir, el 22 de marzo de 2016. En ella dijo, modificando el decreto, que algunas normas del primer paquete de normas ya no entrarían en vigencia pues se requería la implementación del sistema informático.

Más allá de que esa circular hubiera quebrado el principio de legalidad desconociendo toda jerarquía normativa (sí, en Colombia una circular modifica un decreto y no pasa nada), aspectos como los de las causales de aprehensión y decomiso, que deberían entrar en vigencia según el 390, volvieron a quedar aplazados, generando un peligroso traspié respecto a la aplicación de las normas anunciadas.

Así las cosas, mientras que el 390 traía 16 causales de aprehensión, el nuevo 349 las aumenta a 56, incorporando normas tanto del 390 como del Decreto 2685. ¿Quién explica hoy qué rige y qué no en este confuso régimen de transición aduanera?

LAS MODIFICACIONES DEL 349

Para Nicolás Potdevin, director del área de aduanas de Gómez Pinzón, “el 349 era un decreto necesario en la medida en que el 390 dejó vacíos en temas puntuales como el procedimiento aduanero.

Sin embargo, el invento desafortunado de la vigencia escalonada resulta muy preocupante y con él se están generando interpretaciones innecesarias, cuestionamientos e ilegalidades. En la práctica, tenemos un cuerpo normativo que coexiste con otro que regula la misma materia y los operadores aduaneros debemos tener bajo un brazo el 2685 y bajo el otro el 390 para identificar cuál es la norma aplicable en una operación o investigación específica.

Y esta práctica, que parecía ser transitoria, es prorrogada por el Decreto 349 hasta el 30 de noviembre de 2019. La vigencia escalonada creó una zona gris que llevó a la Dian a expedir la ilegal Circular 003 que modificó el decreto sin ningún rigor jurídico”.
Al mirar los antecedentes del nuevo decreto, es evidente que intenta enmendar errores del pasado y ofrecer la mayor claridad posible en relación con los vacíos que dejó el 390.
A grosso modo, las modificaciones más importantes son: en primer lugar, y como ya se dijo, los ajustes a la vigencia del régimen aduanero.

En segundo lugar, el 349 ajusta al régimen sancionatorio para que, de un lado, el castigo sea correlativo al daño que se causa al Estado, y del otro, no se persigan errores de forma que pueden ser subsanables y que no constituyen en sí mismos un motivo de sanción. Por último, cabe anotar que el 349 amplió el plazo para las mejoras tecnológicas en la Dian, que deberán implementarse a más tardar el 30 de noviembre de 2019, lo que en la práctica equivale a decir que el período de transición de las vigencias escalonadas que comenzó en 2016 se está volviendo permanente. Y esa, no es una buena señal.

Juan Martín Fierro
Especial para Portafolio

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