Agro-ciudad, conexión clave

Sería atractivo diseñar un instrumento de ayuda al desarrollo rural, donde concurran productores, gremios, alianzas empresa-universidad y hasta comercializadores.

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Una forma de conectar al campo y la ciudad es modernizando las plazas de mercado.

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febrero 19 de 2018 - 09:09 p.m.
2018-02-19

Con el crecimiento de las ciudades, el proceso migratorio del campo a la ciudad, la dinámica de la pirámide poblacional, el cambio de hábitos de consumo de los hogares, principalmente de adolescentes y jóvenes hacia los productos procesados, la consolidación de las grandes superficies, el impacto de la publicidad creando tendencias de consumo de comida procesada, entre otros factores, han modificado la visión urbana del campo y del papel de los productores en la seguridad alimentaria.

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Parece anecdótico, pero la población menor de 30 años que ha nacido y vive en las ciudades principales e intermedias poco conocen del campo, su conexión con el sector rural es escasa, porque incluso sus padres ya la perdieron, son de una generación después de la migración campo ciudad de mediados del siglo pasado donde las raíces estaban ligadas a las poblaciones rurales donde la violencia partidista tuvo gran impacto. Se perdió el ADN de la juventud urbana con el campo.

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Para el desarrollo del país, tal como ocurrió en Canadá, es necesario volver los ojos al sector rural porque allí está el potencial de riqueza para transformarla en productos competitivos que trasciendan del ámbito nacional y que tengan impacto positivo durable sobre el bienestar de la población. Se hace necesario crear las condiciones para que los jóvenes rurales apoyados en la tecnología generen una dinámica ininterrumpida de transformación rural.

El relevo generacional en el campo es posible en la medida que sea atractivo para los jóvenes quedarse, siendo los gerentes de sus propias empresas rurales que cuenten con la infraestructura productiva adecuada, transferencia de tecnología, vías de excelente calidad, con redes de comercialización que aseguren un esquema de agricultura por contrato, sistemas satelitales de comunicación eficientes, acceso a educación de primera línea, y un sistema de salud que responda a las necesidades de la población rural.

La conexión agro-ciudad es necesario articularla y fortalecerla a partir de construir vasos comunicantes efectivos entre las empresas agroindustriales, los comercializadores y los exportadores con los productores agropecuarios. Debemos asegurar que lo que demanda el mercado en cantidades, calidades, manejo postcosecha y oportunidad de entrega sea adecuadamente transmitido al campo. Hay que impulsar los desarrollos tecnológicos necesarios para que la tierra produzca de manera sostenible los alimentos que requiere la población urbana.

Hay que sacar de los anaqueles de Corpoica, los centros de investigación gremiales, de las universidades y el Sena investigaciones y soluciones a problemas de rendimientos y aspectos fitosanitarios que con pocos recursos pueden contribuir a mejorar la productividad y competitividad. Así lo hizo el Ministro de Agricultura entre 1999 y 2002 en un proceso claro de concertación efectiva con los productores logrando excelentes resultados.

Otra forma de reconstruir la conexión campo-ciudad es modernizar las plazas de mercado, de tal forma que cuenten con la tecnología de manejo adecuado postcosecha y se conviertan en el punto de comercialización directa de los productores agropecuarios. A través de este punto de encuentro es posible que la institucionalidad pública y privada brinde acompañamiento, asistencia técnica y financiamiento a los productores que participen en este programa.

Así, los productores podrán asimilar directamente de los consumidores las necesidades de alimentos en cantidad, calidad y variedades. En Canadá, existen ejemplos exitosos en este campo, donde la plaza de mercado se convierte en un referente internacional para demostrar que los productores rurales si pueden vender directamente de la finca alimentos frescos y con algún grado de transformación primaria con altos estándares de calidad, además de la excelente presentación y aseo de cada una de las vitrinas donde los distribuyen.

Además, de servir las plazas de mercado en un punto de encuentro directo de productores y compradores, es posible convertirlas también en un atractivo turístico por la variedad de verduras y frutas que produce el país que generan un colorido maravilloso. También pueden servir para hacer el primer acercamiento de los jóvenes al campo a través de visitas guiadas para que conozcan la gran oferta de alimentos de los campesinos y el esfuerzo que significa producirlos.

Si bien, las plazas de mercado en las principales ciudades han ido cediendo el paso a las grandes superficies comerciales, en la medida que el proceso de urbanización se ha ido consolidando y que la cultura de compra se ha volcado a centros comerciales donde el modelo de negocio de alimentos se ha integrado a una amplia gama de productos que facilitan su adquisición y reduce tiempos para los compradores, si a las existentes se modernizan pueden convertirse en un eje importante de comercialización de alimentos. Pasos en esa dirección lo vienen dando Codabas en el norte de Bogotá y Paloquemao en el centro de la ciudad.

Sería muy atractivo para el país emprender un programa de conexión agro -ciudad como instrumento concreto de apoyar el desarrollo del campo en una realidad, donde sea posible que concurran los distintos actores, productores, gremios de la producción, alianza empresa-universidad, comercializadores, intermediarios financieros y autoridades locales y regionales. Es la mejor forma de contribuir a generar una dinámica de largo alcance en el campo que construye paz. Querer es poder.


Jesús Antonio Vargas
Administrador público

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