‘Con crecimientos como el registrado en 2017 el país no cumplirá sus metas sociales’, señalan empresarios

Para la Asociación Nacional de Empresarios (Andi), el crecimiento de 1,8% de la economía en 2017 hace necesario que incrementarlo sea una de las prioridades del país para este año.

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Portafolio
febrero 15 de 2018 - 06:42 p.m.
2018-02-15

Tras conocer el dato de crecimiento económico del país durante el 2017 que, de acuerdo con el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane), fue de 1,8%, el presidente de la Asociación Nacional de Empresarios (Andi), Bruce MacMaster, señaló que la cifra alcanzada es una mala noticia para el país, pues limita seriamente las posibilidades de lograr metas de desarrollo social, como la reducción de la pobreza y el desempleo.

(Economía colombiana creció 1,8 % durante el 2017). 

Economías como la nuestra tienen que crecer a tasa superiores al 4 o 5% para poder aspirar a cubrir las metas en términos sociales, como la reducción de la pobreza y de desempleo, de aumento de la formalización, de aumento en la tasa de cobertura en educación, de la calidad en educación y la tasa de cobertura en salud”, afirmó el líder gremial.

(Lea: Mejoró el índice de confianza del consumidor)

MacMaster señaló que el crecimiento económico debe ser una de las prioridades del Gobierno, pues de él se derivan importantes impulsos para todos los sectores de la economía en general.

Los próximos años serán mejores para Colombia sí, y solo sí, somos capaces de tener crecimientos superiores a las tasas que estamos registrando en este momento. Incluso un crecimiento de 2,7 o 3%, como se tiene previsto para el 2018, no es suficiente para cumplir las metas sociales de las que hablamos”, agregó.

'UN TÍMIDO CRECIMIENTO'

"El país atravesó por un año de transición después del fuerte choque provocado por los precios de las materias primas, principalmente del petróleo, y del impacto de medidas como la reforma tributaria, que impactaron el bolsillo de los hogares y la caja de las compañías", señala Daniel Felipe Pardo, analista de Financial Lab (escuche el análisis).

Según él, las cifras publicadas por el Departamento Administrativo Nacional de Estadística muestran que esta mediocre expansión de la economía, que no se veía desde 2009, después de la crisis financiera global, fue liderada por el sector agropecuario, los servicios financieros y los servicios sociales, comunales y personales.

Es interesante saber que el sector Comercio y Hotelería, con un crecimiento anual de 1,2%, logró derrotar parcialmente el pesimismo generalizado de los hogares que venían mostrando los indicadores líderes. Sin embargo, el decrecimiento en 1,0% del sector Industria muestra que 2017 fue un año perdido y para 2018 el reto es gigante. En particular, el sector manufacturero sigue enfrentándose a obstáculos, que el gobierno nacional no ha podido solucionar, como la deficiente infraestructura para el comercio exterior de los productos nacionales y los elevados costos logísticos.

Aunque el crecimiento total de la economía fue mediocre en 2017, los analistas esperan para 2018 que el sector de agricultura, el de mayor dinamismo, seguirá contribuyendo y consolidando la recuperación, aunque débil, de la economía nacional.

En particular, la agroindustria es el punto de partida para que desde Colombia empecemos a generar valor en la cadena global de producción y esto solamente puede llevarse a cabo por medio de encadenamientos productivos. La visión de país que se necesita en 2018 requiere de estrategias, más que políticas, para compartir las ventajas entre sectores productivos que lleve a Colombia por la ruta de la modernización funcional.

Lo que sorprende es la contracción del sector Construcción a pesar de que el Gobierno viene impulsando proyectos de vivienda social muchos de estos no despegaron, sobre todo los que dependen de entes territoriales. Así mismo, en obras civiles no se observa el dinamismo esperado y el sector está aún lejos de las tasas de 2014-2015 debido a que no todos los proyectos del programa de vías 4G están en ejecución y aún hay cierres financieros, licencias y compra de predios en pendiente.

Por su parte, Mauricio Hernández, economista de BBVA Research, señala que este comportamiento fue el resultado de varios choques, anteriores y durante el año, que sufrió la economía. Entre ellos, la caída del precio del petróleo que restringió la inversión en el sector minero-energético y en ramas productivas relacionadas con el petróleo; la caída en la confianza interna y en el ingreso disponible por el incremento de la inflación y la tasa de interés de intervención en 2016 y los efectos de la reforma tributaria; y la desaceleración más pronunciada del sector edificador.

No obstante, 2017 fue el último año con desaceleración económica después de la caída de los precios del petróleo.

Varios elementos apoyan esta idea. El choque de la inflación, las tasas de interés y la reforma tributaria ya se disipó. La inflación ya se encuentra dentro del rango meta del Banco de la República y nuestras estimaciones indican que seguirá bajando hasta mediados del año, para luego estabilizarse. Las tasas de interés bajaron desde su máximo a finales de 2016 un total de 325 puntos básicos, y con la expectativa decreciente en la inflación habría espacio para una o dos reducciones adicionales de 25 puntos básicos cada una. Y la reforma tributaria, aunque se mantiene vigente, se ha venido absorbiendo de a poco en las decisiones de los hogares.

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