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Los mayores precios del petróleo en 2018 contribuirían a reducir el déficit fiscal en 2019, pero no al cumplimiento de la Regla Fiscal,
pues el nivel exigido sería más estricto que el estimado previamente.

Petrolero

Si el precio del petróleo se sitúa por debajo de su nivel de largo plazo, los ingresos fiscales del país se afectan.

Carlos Jasso /Reuters

POR:
Portafolio
febrero 01 de 2018 - 10:54 p.m.
2018-02-01

El reciente aumento de los precios del petróleo está generando la posibilidad de una mejora en las perspectivas fiscales de Colombia. Esto es especialmente relevante para 2019, puesto que el ajuste que exige la Regla Fiscal para ese año es extremadamente difícil de cumplir sin un fuerte recorte adicional de gasto y una nueva reforma tributaria que incremente el recaudo. Ciertamente, unos mayores precios del petróleo en 2018 contribuirían significativamente a reducir el déficit fiscal en 2019, pero no al cumplimiento de la Regla Fiscal, pues el déficit fiscal que exigiría sería mucho más estricto que el que se había estimado previamente.

(Lea: ¿Por qué el petróleo no se mantendría por encima de los 70 dólares?)

Recordemos que la Ley de Regla Fiscal exige que el Gobierno cumpla con una meta preestablecida de déficit fiscal estructural cada año. Estas metas son 1,9% del PIB en 2018 y 1,7% del PIB en 2019. Sin embargo, es importante diferenciar entre el déficit fiscal estructural y el observado.

(Lea: Búsqueda del petróleo: realidades y expectativas

El déficit estructural es el que se observaría si el PIB se encontrara en su potencial y si el precio del petróleo se situara en su nivel de largo plazo. El déficit observado y permitido por la Regla Fiscal puede ser distinto al estructural cuando hay desviaciones en alguna de esas dos variables. Esta característica otorga flexibilidad al manejo de las cuentas fiscales en distintos momentos de los ciclos económico y de los precios del petróleo. Por esta razón, los déficits fiscales que se observaron entre 2014 y 2017 fueron superiores a los déficits estructurales exigidos y lo mismo ocurrirá en 2018 y 2019.

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Cuando la economía se desacelera y el PIB se sitúa por debajo de su potencial, el recaudo tributario se reduce. Igualmente, cuando el precio del petróleo se sitúa por debajo de su nivel de largo plazo, los ingresos fiscales petroleros se ven afectados. La Regla Fiscal permite que estas caídas de los ingresos fiscales se compensen con un déficit fiscal mayor que el nivel estructural exigido.

Esto significa que entre menos crezca la economía y más caigan los precios del petróleo, mayor puede ser la diferencia entre el déficit fiscal observado y el "estructural" que exige la Regla Fiscal, y viceversa. Vale la pena aclarar que el cálculo de ese aumento en el déficit fiscal, por efectos del crecimiento económico, se basa en la diferencia entre el PIB potencial y el proyectado durante el año en cuestión, mientras que el cálculo por efectos del componente petrolero se basa en la diferencia entre el precio de largo plazo y el observado durante el año inmediatamente anterior. Esto último se debe a que gran parte de los ingresos petroleros del Gobierno depende de los resultados financieros de las empresas del sector en el año inmediatamente anterior (impuestos sobre utilidades y dividendos que gira Ecopetrol).

Por ejemplo, el crecimiento económico que proyecta el Gobierno para 2018 es de 2,7%, mientras que el del PIB potencial que estableció el Comité de la Regla Fiscal es de 3,7%. Debido a esto, el recaudo tributario no petrolero en 2018 será 0,5% del PIB menor que el que se observaría con un PIB en su potencial. Esto se conoce como efecto del ciclo económico.

Por otro lado, el precio promedio del petróleo Brent en 2017 fue de 54 dólares por barril (dpb), mientras que el de largo plazo que estableció el Comité de la Regla Fiscal para ese año fue de 70 dpb. Esta diferencia implica que los ingresos petroleros del Gobierno en 2018 serán 0,7% del PIB menores que los que se observarían con un precio en su nivel de largo plazo. Esto se conoce como efecto del ciclo energético.

En conjunto, los ingresos fiscales del Gobierno en 2018 estarán 1,1% del PIB por debajo de los niveles estructurales que establece la Regla Fiscal. Por esta razón, el déficit fiscal permitido para 2018 será el resultado de sumar ese 1,1% del PIB al déficit estructural exigido de 1,9% del PIB, para un total de 3,1% del PIB.

Para 2019, el efecto del ciclo económico sería de 0,3% del PIB de menor recaudo tributario no petrolero, debido a que el PIB continuaría por debajo de su potencial, y el efecto del ciclo energético sería de 0,3% del PIB de menores ingresos petroleros, debido a que el Gobierno está proyectando un precio promedio del Brent de 55 dpb en 2018, mientras que el de largo plazo que estableció el Comité de la Regla Fiscal es de 65 dpb.
En conjunto, y teniendo en cuenta que la meta de déficit fiscal estructural para 2019 es de 1,7% del PIB, la Regla Fiscal permitiría un déficit fiscal de 2,3% del PIB.

Tras el sorprendente aumento de los precios del petróleo, es importante entender qué pasaría con el déficit permitido por la Regla Fiscal en 2019. Aplicando la metodología descrita, si los precios del Brent lograran mantenerse alrededor del nivel actual de 70 dpb en 2018, el efecto del ciclo energético se reduciría considerablemente e incluso sería negativo.

En este caso, un valor negativo significa que los ingresos petroleros del Gobierno serían más altos que los que se observarían con un precio en su nivel de largo plazo.

Según nuestros cálculos, un precio promedio del Brent de 70 dpb en 2018, frente a la proyección vigente de 55 dpb, aumentaría los ingresos petroleros del Gobierno en 0,5% del PIB en 2019 (unos 5,6 billones de pesos), así que el efecto del ciclo energético en 2019 pasaría de 0,3% del PIB en el escenario vigente a -0,2% del PIB.

De esta manera, la Regla Fiscal permitiría un déficit fiscal de 1,8% del PIB en 2019, que resulta de sumar un déficit estructural exigido de 1,7% del PIB, un efecto del ciclo económico de 0,3% del PIB y un efecto del ciclo energético de -0,2% del PIB.

Lo anterior implica que todo el ingreso petrolero adicional del Gobierno que resulte en 2019 por unos mayores precios del petróleo en 2018, contribuirá a mejorar el déficit fiscal, pero también reducirá el déficit permitido por la Regla Fiscal en igual magnitud.

Esta situación no eximiría al Gobierno de hacer nuevos ajustes fiscales para cumplir con la Regla Fiscal en 2019. Por esta razón, mantenemos nuestro escenario base de que el nuevo gobierno tendrá que tramitar una nueva reforma tributaria en el segundo semestre de este año.

Andrés Pardo Amézquita
Director Ejecutivo de Investigaciones Económicas de Corficolombiana

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