Brasil, recuperación a la sombra de la corrupción

¿El panorama positivo tendrá el suficiente vigor para neutralizar los efectos contrarios que puede traer la incertidumbre política?

Brasil

Luego de la caída de la presidenta Dilma Rousseff, las acusaciones siguieron contra Michel Temer, una vez la reemplazó.

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Economía
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julio 19 de 2017 - 06:21 p.m.
2017-07-19

El primer semestre del año terminó con un anuncio desde Brasil: la producción volvió a crecer. En los primeros tres meses de 2017, el Producto Interno Bruto (PIB) aumentó 1,1 por ciento. Curiosamente, lo mismo que Colombia. La diferencia es que allá el es primer resultado positivo en dos años. ¿Salió el gigante suramericano dela recesión, y el crecimiento se sostendrá? 

Al igual que todos los productores de petróleo, ese país resultó afectado por la caída de las cotizaciones. Pero aun antes del 2014, cuando empezó el colapso del crudo, ya para la nación habían llegado golpes sobre el fin del superciclo de buenos precios de materias primas, con descensos como en el hierro y la soya.

(Lea: Brasil es el segundo inversionista de Suramérica en Colombia

Además de esto, el petróleo experimentó una baja en la inversión, afecta- da por las normas que en el 2010 fortalecieron el papel de Petrobras. Con los valores y la inversión en caída, vino la cascada de escándalos de corrupción, que todavía no cesa.

Brasil se precipitó, entonces, a una enorme crisis. En dos años, la producción de Brasil se contrajo 7,2 por ciento. Pasó de ser el 36 por ciento de la actividad económica de América Latina y el Caribe en el 2011, al 33 por ciento en el 2017. El Fondo Monetario Internacional (FMI) le apuesta a un crecimiento de 0,2 por ciento este año, pero será inferior al aumento de la población; la producción por habitante completará cuatro años consecutivos de reducción y terminará el 2017 siendo 9,6 por cien- to, inferior a la del 2013.
No obstante lo anterior, hoy surgen los primeros síntomas de recuperación, y para ello han sido claves, las buenas cosechas -como la de soya-, y el agro, que tiene un incremento de 13,4 por ciento.

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El actual gobierno revocó la obligación de que Petrobras fuera el único operador en todos los campos de las enormes reservas marinas del Presal.

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Por su parte, las exportaciones venían golpeadas por las menores compras de alimentos y otros bienes desde Venezuela. Sin embargo, las ventas externas repuntaron en el primer trimestre de este año, y, ahora, se destaca el aporte petrolero, gracias a los precios.

Los observadores aguardan un empujón adicional al consumo, debido a la liberación de saldos de cuentas inactivas de indemnizaciones, a un resurgimiento de la inversión y a mayores precios del hierro. Entre tanto, la autoridad monetaria hace lo suyo. Al terminar mayo, el Banco Central bajó la tasa de referencia a 10,25 por ciento, la menor en tres años, apresurando el paso de un ciclo de rebajas que arrancó en octubre y el cual ha estado acompañado por una caída de la inflación mayor que la esperada.

(Lea: La cultura de corrupción envuelve a la élite brasileña)

¿Este panorama de recuperación tendrá el suficiente vigor para neutralizar los efectos contrarios que puede traer la incertidumbre política? Tras la caída de la presidenta Dilma Rous- seff, las acusaciones siguieron contra Michel Temer, una vez la reemplazó.
Desde una perspectiva optimista, Ronaldo Patah, director de Inversiones de UBS para Brasil, señala que hay un empuje fuerte frente a la corrupción, "gracias a un poder judicial indepen- diente", que deja al país en una mejor posición para los próximos años.


Pese a que la producción de Brasil se contrajo 7,2 por ciento, surgen síntomas de recuperación: el agro crece 13,4 por ciento y las ventas externas repuntaron en
el primer trimestre del 2017.

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Así, se vienen tomando decisiones políticas para lograr el repunte y consolidarlo: En diciembre se aprobó una reforma constitucional que obliga a asegurar retornos de los superávits primarios y para la sostenibilidad de la deuda.

Igualmente, se envió al Congreso una reforma a la seguridad social, estableciendo una edad mínima 65 años para pensionarse. Según UBS, en el 2035, la población mayor a esta edad será el 16 por ciento. Hoy, quienes se jubilan tienen una pensión del 76,5 por ciento del ingreso al momento de ponerle fin a su etapa laboral. No obstante, el FMI piensa que hay que hacer más y sugiere que “para complemenar esta iniciativa también debería considerarse cambiar la política de indexación del salario mínimo”. El Fondo, a su vez, recomienda que estados como Río de Janeiro, Minas Gerais y Río Grande del Sur –que siguen bajo presión financiera– adopten programas que incluyan ajustes a los retiros de los servidores públicos.

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Entre otras decisiones que buscan el repunte está la tomada en noviembre pasado, en la que se revocó la obligación de que Petrobras fuera el único operador en todos los campos de las enormes reservas marinas del Presal, con participación mínima del 30 por ciento. Así mismo, se avanza en la idea de bajar a la mitad los requerimientos de contenido local en el sector petrolero.

El Gobierno también planea cambios en la legislación, para echar atrás subsidios a la energía, que terminaron trayendo pérdidas a empresas eléctricas. Mientras que Brasil se asoma a la recuperación, los analistas de Inversiones UBS resumen así el panorama: La fortaleza es su enorme mercado interno y la poderosa base industrial; la debilidad son las cuentas fiscales y el tamaño de la deuda; la oportunidad es el impulso de las reformas estructurales que se han iniciado, y la amenaza es la incertidumbre política bajo la sombra de la corrupción.