Café o frutas, lujos que Corea del Norte no se puede permitir

El representante del país asiático afirma que las sanciones internacionales hacen que la economía nacional sea autárquica.

Corea del Norte es uno de los países más desconocidos y aislados de todo el mundo.

Corea del Norte es uno de los países más desconocidos y aislados de todo el mundo.

Fotos: EFE

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Portafolio
junio 22 de 2017 - 08:29 p.m.
2017-06-22

Corea del Norte es, posiblemente,uno de los países más desconocidos del mundo para Colombia y lo que se sabe de este va poco más allá de su conflicto con Estados Unidos.
Es por esto que Portafolio habló con Alejandro Cao de Benós, su delegado Especial del Comité de Relaciones Culturales con Países Extranjeros, quien mostró su visión sobre una de las naciones más ‘herméticas’ a nivel internacional.

¿Cómo le explicaría a un colombiano qué es Corea del Norte?

La República Popular Democrática de Corea nace en 1948 y tiene 25 millones de habitantes. Es un país que ha sufrido mucho, primero por la colonización de Japón durante 40 años y, posteriormente, por la guerra de 3 años contra Estados Unidos. Es una nación nueva, que recupera su independencia y en la que se estableció una organización basada en el colectivismo.

¿En qué se diferencia ese sistema del resto?

La gran diferencia del sistema político y económico es que toda la producción, desde la minería hasta la industria, está colectivizada y no en manos privadas. Una gasolinera o un restaurante, todo pertenece al pueblo y el Estado lo maneja, por lo que la plusvalía se reinvierte. Aquí no existen alquileres, ni hipotecas, no hay gente en la calle y la sanidad, vivienda y educación son públicas y gratuitas.

¿Cómo es la vida de un ciudadano coreano?

La jornada es de 8 horas diarias, 4 días a la semana. El viernes es el día de trabajo voluntario, en el que se ayuda a los militares o a los campesinos y el sábado es jornada del estudio y todas las bibliotecas se abren.

¿Cómo es la relación entre ciudadanos y el Estado?

No hay diferenciación, como todo es público, todos son funcionarios.

¿Cómo se estructura la economía del país?

La clave es la autarquía. Desde nuestro nacimiento, Estados Unidos ha intentado asfixiar con el máximo de sanciones que se le han impuesto jamás a otro país. Por esto, Corea ha desarrollado su propia industria para no depender de las importaciones, aunque lógicamente no se puede producir todo y, por eso, se importan cosas de China, de Rusia y del sudeste asiático.

¿Una empresa colombiana podría exportar a Corea?

Teóricamente sí, hay mucho interés por productos como el café o las frutas exóticas, ya que por el clima no se pueden cultivar y al coreano le encantan, aunque muchos no han podido probar un mango en su vida. Lo que pasa es que estos son considerados de lujo, porque su transporte lo encarece, y el problema es que al proveedor se le debe paga pagar en dólares, a los que no tenemos acceso. Las divisas para importar se usan en lo básico como farmacéuticos o arroz. Corea es muy rica en minerales, pero muy pobre en vegetales, por lo que gastamos muchos millones en importar soja, cereales, trigo, etc. No podemos traer estos productos, aunque esperamos que nuestra economía suba y nos permita hacerlo en el futuro.

¿Un colombiano puede visitar Corea del Norte?

No hay restricciones, se puede hacer a través de agencias de viajes o con la Asociación de Amistad con Corea, que organiza 3 o 4 viajes al año. Se necesita el pasaporte, dos fotografías y que llenar un formulario, no hay mayor complicación. Lo normal es se solicite con un mes de anticipación, porque en Bogotá no hay embajada. Un programa de una semana, incluidos los vuelos desde Pekín, está en torno a los US$3.000 con todo pago: hotel, conductor y guía, que es obligatorio.

¿Qué cifras de turismo maneja el país?

Hablamos de 120.000 turistas al año, de los cuales, unos 90.000 son de China, ya que pueden cruzar en autobús o tren.

¿Cómo es su visión de Latinoamérica?

Hay mucho interés en la región y tenemos la perspectiva de mejorar relaciones con todo el mundo. Latinoamérica y Asia son, posiblemente, los continentes con mayor desconocimiento el uno del otro.

¿Cuáles son los principales atractivos que ofrecen?

Corea es muy interesante, tiene el mayor arco del triunfo del mundo o un estadio más grande que el Maracaná, con 150.000 asientos. Muchos vienen para conocer la arquitectura o por lo social para ver un país sin McDonald’s, grafitis, cosas destruidas o favelas. Además, los bosques son vírgenes, los templos budistas...

¿Cuál es su visión de la tensión con EE. UU.?

Además de haber sufrido 3 años los bombardeos, a esa guerra no se le ha puesto fin y Estados Unidos se niega a firmar la paz, aunque lo hemos intentado, y cuando eso pasa es porque quiere volver a reactivarla. Lo que vemos es que tiene una gran fuerza militar en Corea del Sur lista para atacar en cualquier momento y sin pasar por Naciones Unidas, porque el conflicto está activo. Además, EE. UU. no ha mostrado su deseo de hacerlo, solo con Clinton estuvimos cerca de estabilizar la situación. Corea quiere vivir en paz y estamos dispuestos a restablecerla, pero no vamos a permitir que nos ataquen, como ha pasado con Libia o Irak. Cabe destacar que el que ha invadido otros países y que ha usado sus bombas nucleares es Estados Unidos, no Corea del Norte, que lo único que hace es defenderse.

¿Por dónde pasan sus perspectivas con Trump?

El problema es que Trump es bipolar, por un lado amenaza con un ataque nuclear preventivo y se reservan el derecho de lastimar a la población y, por el otro, dice que Kim Jong Un es inteligente y que sería un honor encontrarse con él. No entendemos lo que quieren, pero nosotros lo sabemos muy bien: que nos dejen en paz. Eso sí, Corea no se rendirá y cualquier ataque se responderá con armas termonucleares, pero creemos que Estados Unidos no se atreverá a atacar.

¿Qué puede hacer Corea para mejorar su imagen?


Corea no le pone mucho énfasis, tenemos justo para comprar arroz, por lo que no podemos gastarnos millones en eso. Esperamos que cada vez más se vea la realidad y conozca Corea. Por ejemplo, en Europa mucha gente sigue identificando Colombia con cocaína o Pablo Escobar, y sabemos que esa no es la verdad. Pero si eso pasa con países tan cercanos y comunicados como el suyo, imagínese con uno que tiene otra cultura, otro sistema, hasta donde llega la distorsión.

Rubén López Pérez

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