Centro de Arbitraje de la CCB busca dar salto internacional

Incluyó en su listado de árbitros a 24 juristas extranjeros reputados y quiere ofrecer servicios por fuera. Sus mercados potenciales son Centroamérica y el área andina.

Mauricio González

Mauricio González, director del centro. Foto: cortesía de la CCB

Cortesía CCB

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abril 10 de 2018 - 09:02 p.m.
2018-04-10

Los mercados de Centroamérica y el área andina están en la mira del Centro de Arbitraje y Conciliación de la Cámara de Comercio de Bogotá, que celebrar sus 35 años de vida con un congreso sobre su materia de experticia, el cual se realizará entre hoy y el viernes en Cartagena.

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Es importante destacar que la mayoría de los modelos de arbitraje y de conciliación que hay en Suramérica y Centroamérica surgieron basados en esta institución que hoy es referente continental. Su director, Mauricio González, explica cómo y por qué se empeñan en dar ese salto al exterior.

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¿Cómo se creó y qué es hoy el Centro de Arbitraje de la CCB?

Esta Cámara de Comercio cumple 140 años en el 2018, mientras que el centro es un joven de 35 años. Se creó para disponer de mecanismos jurídicos para resolver controversias de empresarios entre sí, entre empresarios y particulares e incluso de ellos con el Estado, en temas administrativos.

¿Qué es lo más importante que han hecho?

La CCB, en lo nacional, ha proyectado el arbitraje y la conciliación enormemente, hasta el punto de que hoy existen más de 50 cámaras que tienen centros de estos.

Pero no se queda solo ahí, porque internacionalmente, con base en unos recursos que destinó el BID hace unas tres décadas para la promoción de mecanismos alternativos de resolución de conflictos, la escogió para que fuera promotora y articuladora de estos mecanismos en Centroamérica y América del Sur, específicamente en el área andina.

¿Qué retos tienen ahora?

Lo primero que estamos haciendo es proyectarnos como sede de arbitraje internacional, en un mundo de relaciones económicas globalizadas y de incremento de la inversión extranjera, queremos dar un salto para ser visibilizados como centro de arbitraje para resolver disputas que tengan empresarios extranjeros con el Estado o entre sí, y que escojan Bogotá, tanto por la ubicación geográfica como por la excelencia en las instalaciones y en el servicio.

¿Qué han hecho para eso?

Ha habido muchas acciones congruentes: en el 2016 la CCB entregó el nuevo edificio de la calle 76 de Bogotá, con 20 salas de audiencias –lo cual no tiene ningún centro de arbitraje de América Latina; salas especiales para el arbitraje internacional, más grandes y con mecanismos de telepresencia que permiten que un testigo de un proceso o un árbitro puedan conectarse en tiempo real con la audiencia que se esté celebrando allí.

¿Solo ha sido infraestructura?

No, también tenemos una selección de 40 de los mejores abogados de Colombia, en nuestra lista de árbitros internacionales y ahora agregamos 24 árbitros internacionales, de los mejores del mundo; los invitamos, nos aceptaron y se incorporaron en diciembre. Ellos son los que han tenido los procesos arbitrales más grandes de Europa, América y Asia, y ejercen a la vez en París, Nueva York, Estocolomo, Londres o Hong Kong.

¿Eso último qué aporta?

Es un atractivo del centro, la posibilidad de que si una empresa norteamericana tiene un pleito con una argentina puedan acordar de que su disputa se resuelva en un sitio equidistante como Bogotá.

¿Para qué ha servido el arbitraje en el país?

En primer lugar, el arbitraje les sirve a las partes para que haya unos jueces idóneos que de manera rápida, en tiempo que no debe exceder el año y medio, resuelvan las controversias y conflictos más complejos, al existir una instancia no judicial pero cuyos efectos son los mismos, porque el laudo tiene el mismo valor que la sentencia de una Corte Suprema. Al existir esto, el extranjero se siente con mayores garantías para hacer inversiones.

Entonces, el arbitraje se convierte en un factor de competitividad del país, en un atractivo para la inversión extranjera y para la inversión privada nacional, que sabe que en caso de disputas jurídicas puede acudir a él y no a otra vía judicial más demorada, dada la congestión de nuestros tribunales.

¿Cuántos casos llevan?

El año pasado tuvimos 442 demandas arbitrales. Lo que ocurre es que algunas veces las partes concilian, lo cual es una buena noticia. Pero la mayoría no lo hacen y van hasta una decisión arbitral, o sea hasta que se dicta un laudo. Descontando esos casos, en estos momentos tenemos 248 procesos activos cuyas cuantías pueden ser desde mínimas hasta unas exorbitantes.

¿Algún caso emblemático?

Sí, por ejemplo, el caso del Ministerio de las TIC y las empresas de telefonía celular, que finalizó con el pago de más de 4 billones de pesos. Es el proceso de mayor cuantía que ha habido en Colombia y se dio acá.

¿Por qué abrirse, acaso no hay suficiente demanda de servicios en el país?

La demanda nacional la podemos satisfacer con solvencia; tenemos una capacidad instalada para resolver los casos actuales y muchos más, pero esa no es la razón.

Si hay globalización también se deben internacionalizar los mecanismos de solución de controversias. Por ejemplo, en el pasado las obras públicas las hacían firmas nacionales y el arbitraje era nacional, pero ya hay muchas firmas europeas, americanas y asiáticas que apuestan a hacer inversiones en infraestructura y las controversias que surgen con sus contrapartes en Colombia son internacionales.

Buscaron árbitros extranjeros, ¿acaso los de acá no son buenos?

Esto no es contradictorio. En ocasiones, si un inversionista extranjero que viene tiene una controversia con un colombiano o con el Estado, prefiere que en estos tribunales haya árbitros de otras nacionalidades. Incluso muchas veces una controversia comercial internacional plantea un asunto y es cuál derecho se aplica, dependiendo de dónde se haya hecho la transacción.

¿Por qué se focalizarán en Centroamérica y el área andina?

La zona andina es nuestro hábitat, nuestra área de pertenencia. Tenemos excelentes relaciones con el mundo empresarial de Ecuador, Chile, Bolivia, Venezuela, etc.

Por otro lado, en Centroamérica ocurre que, como son países que eran importadores de petróleo, con el descenso de los precios internacionales tuvieron un ahorro importante y les han quedado excedentes significativos para promover el desarrollo. Hay una actividad económica muy importante y en esta medida es posible que se presenten controversias; ahí es donde deben estar los servicios arbitrales como el que nosotros ofrecemos.

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