Centroamérica y la banca colombiana

El FMI espera la recuperación del crecimiento económico en esa aparte del mundo a partir del 2017.

San salvador

Esta es una de las capitales centroamericanas donde entidades financieras colombianas, como el Banco de Bogotá, Bancolombia y Davivienda, han hecho grandes compras.

Archivo Portafolio.co

Economía
POR:
Portafolio
junio 07 de 2017 - 10:21 p.m.
2017-06-07

A partir del reciente pago tardío de unas obligaciones del Gobierno de El Salvador a los fondos de pensiones privados en ese país, la publicación de los resultadosde los bancos que hacen parte del Colcap, al primer trimestre del 2017; la ampliación de los límites a la Posición Propia de los Intermediarios del Mercado Cambiario obligados a consolidar estados financieros y que tienen inversiones controladas en el exterior, y el ejercicio de sensibilidad sobre los conglomerados financieros colombianos en Centroamérica, publicado recientemente por Banco de la República, revisamos la importancia de Centroamérica para la banca colombiana y recalcamos que el crecimiento económico de las naciones de esa región, junto con la dolarización de sus economías, resultan en un efecto diversificador para el portafolio de créditos de los bancos colombianos con participación en Centroamérica.

(Lea: ‘No es bueno forzar a los bancos a que bajen tasas’)

Adicionalmente, el nivel actual de profundización e inclusión financiera de la región no se aleja demasiado de la situación colombiana y constituye un espacio de crecimiento adicional.

(Lea: Gelsa prepara el camino para ir a África y Centroamérica

El retraso de tres semanas en el pago a los fondos de pensiones privados de El Salvador, de los intereses sobre los Certificados de Inversión Previsional (CIP), emitidos por el Gobierno de dicho país, llevó a la rebaja en la calificación de riesgo soberano por parte de las principales agencias calificadoras (Moody’s, S&P y Fitch).

(Lea: Inversión nacional en Centroamérica, en el cuarto lugar

Esta situación llamó la atención sobre la vulnerabilidad de las entidades financieras colombianas con presencia en dicho país. Para los bancos, los derechos sobre las carteras de crédito no cambian y la exposición se puede limitar al portafolio de inversiones de las filiales en El Salvador (0.4% del portafolio de créditos e inversión de Banco de Bogotá, Bancolombia y Davivienda al cierre de 2016).

Otra preocupación, es que se pueda presentar una situación adversa de liquidez en El Salvador, pues la dolarización del país limita la gestión de su banco central en ese frente, caso en el cual las filiales se verían obligadas a recurrir a sus matrices en Colombia.
Sin embargo, las filiales de los bancos colombianos en El Salvador se distinguen precisamente por su fortaleza a nivel de liquidez y fondeo, estos factores son parte de la justificación para que sus calificaciones internacionales estén por encima de la calificación soberana de El Salvador actualmente.

Adicionalmente, ni esta situación ni el crecimiento reciente y proyectado de El Salvador, es generalizable al resto de países de Centroamérica en donde tiene presencia la banca colombiana, cuyo crecimiento económico reciente y proyectado es considerablemente superior al de Colombia.

Los primeros tres bancos por cartera de créditos en Colombia, tienen una presencia muy importante en Centroamérica y han logrado crecer durante la última década, más allá de lo que permite su presencia en Colombia, donde han mantenido una participación estable y mayoritaria. Al mayor crecimiento se le suma una mejora en rentabilidad, de acuerdo con las estadísticas del sistema bancario publicadas por el Consejo Monetario Centroamericano y la Superfinanciera en Colombia. El promedio del retorno sobre el patrimonio (ROE) de los bancos centroamericanos, de enero del 2015 a marzo del 2017, se ubicó en 16,5% en dólares, con una devaluación anual promedio del peso colombiano superior a 21%.

Mientras tanto, el ROE promedio de los establecimientos de crédito locales fue de 15,3%. En cuanto al crecimiento de la cartera, salvo durante periodos de elevada devaluación, el de Colombia ha sido superior al de Centroamérica (ambas medidas en pesos).

La participación en Centroamérica hace que la solvencia de los conglomerados financieros colombianos sea menor a la de su operación local. No obstante, de acuerdo con el Ejercicio de Estrés de las Subordinadas Bancarias de los Conglomerados Financieros Colombianos en Centroamérica, publicado por el Emisor en su informe de estabilidad financiera, con corte a marzo del 2017, estos conglomerados están en capacidad de soportar adecuadamente escenarios negativos extremos.

En general, los países centroamericanos donde tiene presencia la banca colombiana no utilizan un tipo de cambio flotante o están dolarizados. Por lo anterior, la cartera bruta de Banco de Bogotá, Bancolombia y Davivienda allí, que corresponde al 34% del total consolidado de estas instituciones, está prácticamente denominado en dólares, con lo cual la tasa de cambio tiene un efecto muy importante sobre la cartera expresada en pesos.

El efecto se presenta en diferente grado en otros rubros de los estados financieros y es atenuado con la utilización de instrumentos derivados.

Adicionalmente, el efecto de la tasa de cambio y el crédito mercantil resultante de las compras realizadas en Centroamérica por la banca colombiana, junto con la consolidación bajo normas IFRS, se evidenció en el mercado cambiario colombiano con el incremento de más de 2.100 millones de dólares en enero de 2016 en la Posición Propia (PP) en dólares (diferencia entre derechos y obligaciones denominadas en dólares, tanto dentro como fuera del balance) de los Intermediarios del Mercado Cambiario (IMC). La expectativa de un ajuste a la baja en dicha PP y de su posible efecto sobre el mercado cambiario, cesó tras la publicación de la Resolución Externa No. 3 del 2017 del Banco de la República del 29 de abril, donde se amplía a 30% el límite de PP en moneda extranjera para los IMC obligados a consolidar estados financieros y con inversiones controladas en el exterior.

Finalmente, las economías de Centroamérica evidencian una alta dependencia de EE. UU. y como consumidores netos de petróleo, el impacto de un alza o baja en sus precios es justamente el contrario al caso colombiano. Lo anterior, junto con el mayor crecimiento de Centroamérica frente al de Colombia, contribuye a la diversificación y a un mayor espacio de crecimiento del portafolio de créditos de los emisores colombianos. Salvo en el caso de República Dominicana y El Salvador, el FMI espera una recuperación en el crecimiento económico centroamericano y colombiano a partir de 2017, que deberá mejorar la situación de los conglomerados financieros colombianos con presencia en Centroamérica, y en caso de presentarse situaciones adversas, estos conglomerados están en capacidad de tener un buen desempeño (de acuerdo con el estudio publicado por BanRep).

Andrés Duarte Pérez,
director de Renta Variable Corficolombiana.