En conversación con el billete de $100.000

El billete verde colombiano acaba de cumplir 100 días en circulación, y los ciudadanos siguen preguntándose por su paradero.

Billete de 100.000

La posibilidad de conocerlo estaría lejos, pues el Banco de la República ha dicho que no será dispensado en los cajeros electrónicos.

Carlos Ortega/ CEET

Economía
POR:
Portafolio
julio 20 de 2016 - 06:32 p.m.
2016-07-20

Desde hace 100 días, el billete verde, nombre con el cual se conoce al dólar estadounidense, tiene tocayo en Colombia. Se trata del billete de 100.000 pesos, de color similar, aunque un poco más claro, que entró en circulación el pasado primero de abril, pero al que la gran mayoría de los ciudadanos aún no ha tenido la oportunidad de ‘calentar’ en su bolsillo.

Es más, la posibilidad de conocerlo estaría lejos, pues el Banco de la República ha dicho que no será dispensado en los cajeros electrónicos debido a que su mayor tamaño, en comparación con sus hermanos de menor denominación, no permite su manipulación por parte de las máquinas dispensadoras.

Aunque su circulación fuera masiva, no sería fácil tener acceso a él. En efecto, si alguien devenga el salario mínimo y quiere tenerlo en su poder, tendrá que trabajar casi una semana.

Al cumplirse los primeros 100 días del billete de mayor denominación en el país, Portafolio 'conversó' virtualmente con él, a fin de que ‘responda’ las preguntas que se hacen los consumidores, quienes ya están pensando que su emisión fracasó, pues luego de ser anunciado nunca lo han visto en forma real.

Por ahora, lo único que se sabe es que existe y que ya ha habido intentos de falsificación. Para muchos, el devaluado billete verde colombiano es como esos artistas y deportistas famosos que la mayoría de la gente solo ha visto por televisión.

Habla el billete

Los colombianos han comenzado a hacerse preguntas sobre el billete de $100.000. Los interrogantes vienen de todos los estratos: ¿Cuándo viene por acá? Es la pregunta más común entre las familias de bajos ingresos, que lo rematan con la siguiente afirmación: “me gustaría que no fuera tan esquivo”.

“Salí a circulación con algunas restricciones: no estaré en los cajeros automáticos y la idea es que yo sea protagonista en las grandes transacciones y no un medio de pago en el comercio al por menor”.

Pero no sobra quien, a cambio de desearlo, le hace una crítica constructiva: “quisiera que fuera más sencillo”.

Y es que quien lo recibe por primera vez, generalmente un curioso parroquiano de clase media, no duda en señalar: ¡que milagro verlo por aquí! Pero la dicha dura poco. No pasarán muchos días cuando termina decepcionado: “usted no alcanza para nada”.
El turno de las preguntas es para los expertos: ¿le gustaría que le quitaran tres ceros de la derecha? La respuesta es concreta. “Quienes hacen esa consulta saben que esta cirugía nos sale cara a mí y a mis colegas de menor denominación.

Lo que el billete de $100.000 no esperaba era que lo metieran en problemas con su fabricante, es decir, el Banco de la República, entidad responsable del control de los precios al consumidor. Sobre este tema, la pregunta de los consumidores es directa:

¿Qué opina del aumento de la inflación?

“La respuesta es difícil porque eso implica hablar mal de mí mismo. El encarecimiento de los productos de la canasta familiar me ha hecho perder capacidad de compra, lo que confirma que cada vez alcanzo para adquirir menos productos”.

Además de la mella que le está causando la inflación, el billete de mayor valor en el mercado colombiano se enfrenta a su colega estadounidense de color verde que, de hecho, hoy vale casi 3.000 veces más.

¿Cuál es su opinión sobre el dólar?

“El dólar lleva varias semanas moviéndose en una franja de entre $2.900 y $3.100 pesos, una montaña rusa que parece no tener complicaciones, pero que impide cuadrar la caja de cualquier empresa y las cuentas de quienes viajan al exterior o ingresan dólares al país”.

Y no escapó a que le preguntaran por su hermano menor, es decir, el billete de $50.000. “Me hubiera gustado tener un par de hermanos más; de $70.000 u $80.000. De esa manera no habría quedado tan solo en el mercado y eliminaría las tensiones entre compradores y vendedores”.

Édmer Tovar M.
Editor de Portafolio