Choque monetario, Andrés Pardo | Economía | Portafolio

Choque monetario

Habría recortes de la tasa de intervención en el primer semestre y se situaría en 5,5 % en agosto y la tasa de cambio sería de $3.200 este año.

Sede de la Reserva Federal en Washington DC.

Sede de la Reserva Federal en Washington DC.

AFP

POR:
andrés pardo
enero 03 de 2017 - 10:52 p.m.
2017-01-03

Las nuevas proyecciones de la Reserva Federal (la FED) en EE. UU. sugieren que el ritmo de incrementos de su tasa de interés objetivo podría acelerarse este año. En contraste, la sorpresiva decisión del Banco de la República de reducir su tasa de intervención sugiere que la magnitud de los recortes en 2017 podría ser mayor de lo que se esperaba. Estos factores refuerzan nuestra expectativa de que el dólar en Colombia se ubicará este año por encima del promedio observado en 2016.

En EE. UU., a mediados de diciembre la FED incrementó su tasa objetivo del rango 0,25%-0,50% a 0,50%-0,75%, en una decisión ampliamente anticipada. Tampoco sorprendió el tono del comunicado de la reunión, el cual reflejó optimismo sobre el comportamiento futuro del mercado laboral, pero especialmente sobre el de la inflación.

La gran sorpresa estuvo por el lado de las nuevas estimaciones de los integrantes de la FED sobre el nivel de la tasa objetivo en los próximos años, las cuales apuntan a que el ritmo de incrementos podría acelerarse este año. La mayoría de los integrantes de la FED ahora anticipa al menos 3 incrementos de la tasa objetivo en 2017 (a niveles de 1,375%), mientras que antes solamente anticipaba 2 (a niveles de 1,125%). Además, la mediana de la estimación de tasa objetivo terminal o neutral también aumentó a 3%, frente a 2,875% en las proyecciones anteriores.

Este cambio de expectativas es el que habíamos anticipado luego de la sorpresiva elección de Trump a comienzos de noviembre, y que iba a contrastar con lo que había ocurrido en 2016 hasta entonces. En 2015 habíamos anticipado que el año pasado la FED iba a incrementar su tasa objetivo más lento de lo que se creía y que su expectativa sobre la senda esperada de incrementos en los próximos años y de la tasa terminal se iba a reducir a lo largo del año, como efectivamente ocurrió. Lo anterior aumentó la expectativa de que las tasas de interés en EE. UU. se iban a mantener bajas por más tiempo y favoreció unas valorizaciones significativas de las monedas de países emergentes desde febrero de 2016.

Todo cambió a partir de la victoria de Trump, lo que ha dado lugar a una expectativa de mayor estímulo fiscal en EE. UU. en los próximos años, que impulsaría el crecimiento económico y la inflación al alza. En consecuencia, advertimos que este cambio resultaría en una expectativa de incrementos más acelerados de la tasa objetivo, lo cual generaría nuevas presiones alcistas sobre el dólar y sería negativo para las monedas de países emergentes. Esta fue una de las razones por las que elevamos significativamente nuestro pronóstico de tasa de cambio para 2017 en noviembre.

A nivel local, el Banco de la República sorprendió al recortar su tasa de intervención en diciembre, llevándola de 7,75% a 7,50%. Desde hace tiempo veníamos insistiendo que las principales cifras económicas estaban apuntando a que el ciclo de relajamiento de la política monetaria debía comenzar muy pronto: la desaceleración de la economía estaba siendo más profunda, y el descenso del déficit de la cuenta corriente y de la inflación estaban ocurriendo más rápido de lo que anticipaba el Banco, pero más en línea con nuestra expectativa. Por esta razón, desde hace varios meses creíamos que el ciclo de recortes de la tasa de intervención iba a comenzar en enero de este año, mientras que el consenso de mercado esperaba que comenzara unos meses más tarde.

Sin embargo, no esperábamos un cambio de postura antes de finalizar el 2016. Primero, las proyecciones del equipo técnico del Emisor apuntaban a que la inflación cerrará cerca del límite superior del rango meta (2% a 4%) este año, lo cual todavía generaba un alto grado de incertidumbre de que se pudiera cumplir el compromiso que el Banco adquirió hace un año de que la inflación se sitúe dentro de dicho rango a finales de 2017, y especialmente sin conocer los efectos inflacionarios de la reforma tributaria que aún no se había aprobado.

Segundo, la reforma tributaria es un componente importante del ajuste por el que está pasando la economía, porque evita que se recargue excesivamente en la política monetaria y porque contribuye a la reducción del déficit fiscal y el externo, entre otras razones. Creíamos que el Banco iba a esperar hasta la reunión de este mes para tener claridad sobre el recaudo adicional de la reforma, pues todavía había varios puntos inciertos en el proyecto que estaba en debate en el Congreso en ese momento.

Tercero, creíamos que el relevo del Gerente del Banco a comienzos de este mes podía dilatar una decisión sobre el inicio de los recortes de la tasa de intervención.
Dado la elevada relevancia de estos factores, la decisión del Emisor podría interpretarse como una señal de que la desaceleración de la economía pasó a tener un peso mucho más significativo en las decisiones de política monetaria y que en los próximos meses se necesitará una dosis de estímulo mayor de lo que se esperaba.

En consecuencia, mantenemos nuestra expectativa de recortes consecutivos de la tasa de intervención en el primer semestre de 2017, para un total de 2 puntos adicionales a partir del nivel actual, con lo cual se situaría en 5,50% alrededor de agosto. Nuestra expectativa de la magnitud de los recortes (2,25 puntos a partir de 7,75%) era mayor que la que anticipaba el mercado (1,50 puntos), pero luego de la reunión del viernes, estas últimas se acercaron a la nuestra.

Una expectativa de mayores recortes de la tasa de intervención, junto con una expectativa de mayores incrementos de la tasa objetivo de la FED en EE. UU., refuerzan nuestra previsión de mayores presiones de devaluación sobre el peso colombiano en 2017, con lo cual reiteramos nuestro pronóstico de tasa de cambio promedio de 3.200 pesos por dólar este año.

Andrés Pardo Amézquita,
Director Ejecutivo de Investigaciones Económicas de Corficolombiana.

Siga bajando para encontrar más contenido