Las empantanadas cifras del comercio exterior colombiano

Las últimas cifras que permiten un mínimo de comparabilidad en términos anuales, dan cuenta todavía de números negativos para la economía del país.

La entidad quiere financiar el comercio exterior de América Latina con Asia y África.

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Portafolio
septiembre 16 de 2017 - 12:35 p.m.
2017-09-16

Las últimas cifras que se han conocido sobre el comercio exterior de Colombia, y que permiten un mínimo de comparabilidad en términos anuales, dan cuenta todavía de números negativos para la economía del país. Efectivamente, para 2016 la contracción del valor total que reportaron las exportaciones fue de menos 34.4 por ciento respecto a 2015. Esta condición de déficit se prevé que continúe en 2017 con una baja de menos 12.7 por ciento. Es un descenso no tan pronunciado como el dato previo, pero la capacidad de venta de productos colombianos en el exterior no emerge a números positivos.

(Lea: Bogotá, al ritmo de la economía colombiana)

Estas condiciones son corroboradas por los datos de la balanza comercial del país. En este sentido se reporta que para 2015, el déficit de ese indicador fue de menos 15,600 millones de dólares; en tanto que ese dato para 2016, fue de menos 11,455 millones de dólares. Estos montos totales están influenciados también por una contracción que está teniendo lugar en las importaciones.

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Con un dólar más caro, producto de la devaluación del peso colombiano desde 2014, las importaciones son menos atractivas. Esto estimularía la producción local, teniendo un efecto contrario a lo que se experimentó en general, durante el período de 2003 a 2014. En esos años, las importaciones generaron un déficit profundo tanto en la balanza comercial como en la cuenta corriente de la balanza de pagos.

Ahora, a pesar de que la devaluación hace que las exportaciones puedan ser más competitivas, se demuestra que la estructura de las importaciones se articula estrechamente con procesos de exportación. De allí que las ventas en el exterior aún no despunten como se desearía. Es necesario probablemente, esperar más tiempo para que los procesos productivos se nutran con la producción doméstica y con ello promover mayor competitividad de los bienes en los mercados foráneos.

Otro dato importante es que la esperanza de tener mayor valor agregado en los productos que conforman el portafolio de oferta en el exterior, se centra en los productos no tradicionales. Estos bienes constituyeron sólo un 6 por ciento del volumen o quantum de la exportación y fueron el 44 por ciento del valor que reportaron las mismas. En contraste, las exportaciones tradicionales constituyeron un 56 por ciento del valor y un 94 por ciento del volumen total.

Mientras las cifras de la balanza comercial y de la cuenta corriente continúen en terrenos negativos, se requerirá de financiamiento adicional. Esto podría originarse en entradas positivas de la cuenta de capitales a partir por ejemplo de remesas familiares. Un factor que mantiene bastante estables economías de países pequeños como Guatemala, El Salvador o Nicaragua. Hasta cierto punto influyen con notable importancia en regiones de México. Pero en Colombia, la economía no tiene un impacto tan dramático en sus condiciones macro a partir de los dineros que envían familias desde otros países.

El financiamiento para cubrir los déficits tanto comerciales como de cuenta corriente hasta ahora han surgido de mayor endeudamiento externo. La deuda total de Colombia ha llegado a casi 122,000 millones de dólares, para mediados de 2017.


Giovanni E. Reyes
Ph.D., University of Pittsburgh/Harvard.
Profesor y director de la Maestría en Dirección de la Universidad del Rosario.

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