Colombia tiene el menor riesgo de la región en lavado de activos

Solo 21 países en el mundo registran mejor nota. Paraguay y Haití, los peores de Latinoamérica.

Lavado de activos en Colombia

El comercio de mercancías es una de las nuevas formas en el mundo para efectuar el lavado de activos.

Cortesía Policía Nacional

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agosto 24 de 2017 - 08:52 p.m.
2017-08-24

El lavado de activos siegue siendo uno de los principales problemas que enfrentan los gobiernos en su lucha contra las prácticas financieras ilícitas. En este sentido, Colombia goza de una posición envidiable pues presenta el menor riesgo por estas actividades de Latinoamérica.

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De acuerdo con el reciente informe Basel AML Index 2017, elaborado por el Instituto de Gobernanza de Basilea, el país tiene una calificación de 4,57 sobre 10 (menor cifra significa menor riesgo), lo que ubica a la economía nacional en el puesto 125 de 146.

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Para encontrar al próximo América Latina en el ránking hay que remontarse a la posición 109 en la que está Chile con una nota de 4,94.

República Dominicana (5,12), Uruguay (5,16), Perú (5,25) y El Salvador (5,48) son otros de las naciones de la región que cuentan con un buen indicador.

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Pero Colombia no solo está bien clasificada respecto a América Latina, sino que solo hay 21 países en el mundo con un riesgo inferior al nacional.
Este ránking lo encabeza Finlandia, con una calificación de 3,04, seguido por Lituania (3,67), Estonia (3,83), Bulgaria (3,87) y Nueva Zelanda (3,91), los cuales son los únicos que presentan una nota que es inferior a 4.

Cabe destacar que entre los principales aspectos que el informe toma en consideración para otorgar la nota se encuentra la fortaleza del marco regulatorio en términos de lucha contra el lavado de activos o financiación del terrorismo, así como las altas tasas de corrupción, una carencia en la fortaleza de la justicia o en el control del sistema financiero o falta de transparencia, entre otros.

“La mayoría de los países que cuentan con un menor riesgo demuestran un alto nivel de cumplimiento en la lucha contra estas prácticas. De igual forma, suelen tener una fuerte transparencia pública y bajos niveles de corrupción. Hay que destacar que no existe el nulo lavado de dinero, los criminales siempre buscan nuevas maneras para hacerlo”, explica el informe.

Con todo, la buena posición en la que se encuentra Colombia es, en gran medida, gracias a las dificultades que históricamente ha padecido. De acuerdo con la codirectora del Banco de la República, Ana Fernanda Maiguashca, “precisamente por la problemática del narcotráfico, nuestra historia ha hecho que se exijan niveles de control muy fuertes, y el sistema financiero, junto con el regulador y el supervisor han tenido un gran aprendizaje en la lucha contra el lavado de activos por la obligación de ser muy sofisticados”.

Por ejemplo, como agrega la funcionaria, “la regulación financiera tiene un marco muy detallado en aspectos como la admisión de nuevos clientes, lo que obliga a un amplio conocimiento de las personas antes de ofrecer los servicios financieros. Además, cabe destacar la red de colaboración que existe entre autoridades, industria y agentes como las embajadas, que todos conforman un ecosistema que empodera el control efectivo del riesgo”.

Por su parte, el exdirector de la Dian, Juan Ricardo Ortega, afirma que este buen resultado tiene una parte buena y otra no tan positiva. “el lado bueno es que el sistema financiero a lo largo de la historia le ha dado influencia a las personas que luchan contra el lavado, y eso hace que se cuiden mucho. De hecho, hay sectores denominados de alto riesgo que no tienen acceso. La banca en este sentido ha hecho avances importantes de los que Colombia puede sentirse orgullosa”.

Pero, como explica Ortega, “hay un cambio estructural en el mundo que en el país no se ha entendido totalmente, que es la transferencia de valor a través del comercio internacional, y estos canales nuevos son tan dañinos como el lavado de activos tradicional. El problema es que Basilea no mira esa parte, ya que se enfoca en bancos, por lo que el resultado real podría no ser tan positivo. La tipificación de lavado también es la corrupción y la evasión de impuestos”.
 
En este sentido, según Ortega, estos son mecanismos cuyos recursos llegan a utilizar el sistema bancario, pero no aparece como una consignación de lavado, sino como un pago correspondiente a una exportación que, usualmente, tiene un volumen por transacción superior al real.

“Todo esto lo que muestra es que el lavado de activos no es que se haya disminuido, sino que hoy en día se ha cambiado el canal, de un mundo de efectivo a un mundo de las mercancías”, señala el exdirector de la Dian.

De hecho, hay informes que calculan que estos nuevos mecanismos son capaces de sacar dinero de Estados Unidos por valor de unos US$200.000 millones con la compra de exportaciones sobrefacturadas.

Así, pese a las buenas cifras mostradas en el informe, Ortega asegura que aún hay mucho en qué trabajar. “Todavía hay varias entidades que no tienen obligaciones reales en cuanto al conocimiento del cliente, y por lo tanto se terminan haciendo transacciones a empresas en el país que llevan a cabo contabilidades ficticias. Todavía nuestra vulnerabilidad es muy grande”.

Asimismo, Maiguashca considera que se debe seguir trabajando en la mitigación de riesgos. “La peor amenaza en estos momentos es la gran cantidad de transacciones que se siguen realizando de manera informal, porque el resto está muy bien cubierto. En este sentido, la tecnología nos ofrece muchas oportunidades que debemos explotar”.
Una posición estable

Junto con el buen resultado que obtiene Colombia en el ránking, es importante señalar que el país ha presentado un comportamiento estable durante las últimas mediciones.

De esta forma, si bien se ha presentado un ligero incremento respecto a la medición anterior, en la que el país tenía una calificación de 4,55, la cifra actual es inferior a la del informe de 2015, cuando Colombia estaba en la posición número 128 con una nota de 4,6.

Rubén López Pérez

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