Colombia se estancó en competitividad: ocupa el puesto 61, entre más un centenar de países

Está entre 138 países que analiza el Foro Económico Mundial. Deterioro macro, lo que más pesó.

Análisis/ Innovación, emprendimiento y competitividad

Carlos Capella

Economía
POR:
Portafolio
septiembre 27 de 2016 - 10:02 p.m.
2016-09-27

El bajo crecimiento de las economías y los retrocesos en la apertura le están pasando factura a las naciones en su capacidad de competir.

Y, en el caso de Colombia, la situación se agrava por lo que ha representado para el país la caída en los precios del petróleo.

Así lo considera el Foro Económico Mundial (FEM), que en su informe anual de competitividad mantuvo a Colombia en la casilla 61 entre 138 países.

El escalafón es liderado por Suiza, Singapur, Estados Unidos, Holanda y Alemania, las mismas naciones que ocuparon el ‘top’ 5 en la medición del año pasado.

En América Latina, los mejores clasificados son Chile (33), Panamá (42), México (51) y Costa Rica (54). El quinto lugar es para Colombia (Lea también: Competitividad, lo macro pasa factura).

Mientras tanto, Brasil cayó al puesto 81, Argentina está en el 104 y Venezuela en el 130.
En términos generales, el informe señala que uno de los temas claves para este año es “cómo un declive de diez años en la apertura de las economías supone un riesgo para la innovación y el crecimiento global”.

De hecho, Klaus Schwab, fundador y presidente ejecutivo del Foro Económico Mundial, considera que “el declive en la apertura de la economía global está afectando la competitividad y dificultando la tarea de lograr crecimiento inclusivo y sostenible”
Según el informe del FEM, “en las economías de Latinoamérica, la tecnología, la sofisticación empresarial y la innovación han ganado importancia frente a la infraestructura, la educación primaria, y condiciones básicas de eficiencia de mercados como principales impulsores de la competitividad”.

Esto, ante la necesidad que han tenido los productores de materias primas de diversificar su aparato productivo ante la destorcida de los precios internacionales.
la radiografía del país

Aunque en todos los países se miden las mismas categorías, el FEM no mide a todas las naciones con el mismo rasero, pues dependiendo de su nivel de desarrollo, pesan más unos temas que otros.

En el caso de Colombia, pesan más los factores de eficiencia, que los requerimientos básicos (clave para economías menos avanzadas) y que la innovación (prioridad para las desarrolladas).

De todas formas, vale recordar que este escalafón no solo tiene en cuenta las mejoras que hagan las naciones de manera individual, sino el desempeño relativo frente a otras.
La buena noticia es que fue justamente en la categoría de eficiencia donde se mostraron los mayores avances, pues el país ganó seis puestos y llegó al 48.

El mayor salto se vio en el indicador que tradicionalmente ha sido débil, que es el de eficiencia del mercado de bienes, por avances en materia de competencia y menores restricciones al intercambio comercial. También hubo mejoras en el mercado laboral y apropiación de la tecnología.

Esto contrasta con el fuerte retroceso que se dio en el subíndice de requerimientos básicos, en particular en el ambiente macroeconómico, que por muchos años fue una de las grandes fortalezas. Esto, debido a la disparada de la inflación (pasó del puesto 1 al 103), el aumento en la deuda y en el déficit fiscal, todo ocasionado por la rápida y agresiva caída de los precios del petróleo.

Esto no pudo ser compensado por algunas mejoras en materia de educación primaria, secundaria y salud, ni por el hecho de que el país mantuvo su lugar en infraestructura, apoyado en vías, puertos, aeropuertos y telecomunicaciones.

En cuanto a los indicadores de innovación, el país perdió 3 casillas al ubicarse en la 69, mientras que conservó el puesto 59 en cuanto a la sofisticación de los negocios.

Por otra parte, en temas más cualitativos, el FEM hizo una encuesta en el país sobre los temas más problemáticos para los negocios.

De lejos, en primer lugar está la tasa de impuestos, seguida por la corrupción, las deficiencias en infraestructura, la burocracia y las regulaciones tributarias.

HAY DOS FUERZAS OPUESTAS PARA EL AVANCE DEL PAÍS 

Daniel Gómez Gaviria, director de Estudios de Competitividad del Foro, habla sobre los resultados.

¿Qué tanto el enfriamiento de las economías ha afectado la competitividad?

Se ha encontrado que el crecimiento global sigue deprimido y no se ha recuperado después de la crisis del 2007, la productividad está cayendo tanto en países de ingreso alto como en emergentes, y por eso el reto es generar las condiciones para el crecimiento a largo plazo. El informe trae tres mensajes sobre ese tema.

¿Cuáles son?

El primero es que los esfuerzos por aumentar el crecimiento vía políticas monetarias expansivas no han sido suficientes si no hay condiciones subyacentes de competitividad. De los países que han usado medidas no convencionales de política monetaria, los que son relativamente más competitivos se han recuperado más rápido. Hay que mejorar en todos los pilares para que los estímulos de corto plazo sean más efectivos y mejorar el crecimiento de largo plazo.

¿Y los otros?

Los temas de tecnología e innovación están teniendo un rol más importante, en particular para los exportadores de bienes básicos, porque son clave para encontrar nuevos motores de crecimiento. Igualmente, hay relación entre apertura e innovación, pues cualquier retroceso en lo primero puede tener efectos contraproducentes en innovación.

En la coyuntura, ¿es bueno o malo que Colombia mantenga su posición?


A pesar de que hay mejoras, el país está estancado, especialmente si se compara con otros países de la región, pues de los 10 de mayor avance 4 son latinoamericanos: Chile en primer lugar, seguido por Panamá, República Dominicana y México. Otros están haciendo reformas que les permiten avanzar más rápido.

¿Qué está pasando?


Hay dos desarrollos en dirección opuesta: mientras que cae posiciones en los requerimientos básicos e innovación, mejora en eficiencia de mercados. En cuanto al primer tema, la caída tiene que ver con la baja en los precios de los bienes básicos, que redujeron las exportaciones y los ingresos, al tiempo que la depreciación del peso ha aumentado la deuda en dólares y ha tenido presiones inflacionarias. La devaluación no generó un aumento en las exportaciones y eso indica que hay cuellos de botella en competitividad que impiden el desarrollo de nuevos sectores.