Colombia crece apenas con lo justo

El crecimiento del PIB en lo que va del año demarca el nivel de subsistencia de la economía.

Industria

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agosto 19 de 2017 - 11:49 a.m.
2017-08-19

Ahora a mediados de agosto se cuenta ya con la información económica de los dos primeros trimestres del año y con base en ello, es posible proyectar a pesar de las limitaciones, y aunque no se acepte oficialmente, que el crecimiento económico del país no llegará a superar los 2 puntos porcentuales. De conformidad con análisis preliminares, casi temerarios – no se cuenta con datos de al menos los primeros 9 o 10 meses del año- el Observatorio Empresarial de la Universidad del Rosario establece que el cierre de la economía colombiana estaría entre 1,7 y 1,8 por ciento para diciembre de este año.

(Lea: Así son las cuentas de Minhacienda para lograr la meta del PIB)

Tal y como se tienen hasta ahora las cifras, se poseen evidencias circunstanciales que sustentan este planteamiento en prospectiva. Entre ellos, tómese en cuenta que el crecimiento del primer trimestre fue bastante precario: 1,1 por ciento. Se trataría de la cuota de crecimiento más baja desde enero de 2009, año que como se recordará estábamos siendo afectados por la última crisis financiera que tuvo su punto de inflexión el 13 de septiembre de 2008 con la quiebra del banco de inversión Lehman Brothers.

(Lea: La propuesta de los comerciantes para reactivar la economía en la recta final del año)

Por otra parte, cuatro de los nueve sectores económicos para los cuales se tienen cifras, estarían creciendo; en cinco de ellos se contrae la producción. A esto se agrega que a pesar de la devaluación, las exportaciones no despegan tanto como “teóricamente” se esperaba. A esto contribuye el hecho de que se requiere de grandes contingentes de importaciones para posibilitar un caudal de exportación significativo.

Ante ese panorama de los mercados externos –en donde la caída de los precios del petróleo ha impactado considerablemente toda la económica nacional- tampoco es que se tenga mucho consuelo con los mercados internos. Es evidente que en función general e histórica de la política económica del país, no ha prevalecido el interés en promover una demanda interna robusta. Esto ocurre no obstante que la población del país está casi llegando a los 50 millones de habitantes, es decir un total comparable a la población de siete países centroamericanos –incluyendo Panamá y Belice.

En efecto, la demanda interna se ha visto afectada por desconfianza de los sectores en la perspectiva del desempeño económico, además de la baja en el consumo que –como era de esperarse- se derivó de la reforma tributaria; la cual aumentó en 3 puntos porcentuales el IVA, un impuesto típicamente regresivo, que golpea con más contundencia a los sectores vulnerables y asalariados.

Es de resaltar en todo este estado de condiciones, que el sector que más peso ganó en la estructura del producto interno bruto (PIB) fue el sector financiero. Las cifras lo demuestran. Este sector pasó de una contribución al PIB de 20,7 por ciento en 2016 a 21,3 por ciento en la primera mitad de este año. El problema aquí es que este sector no tiene un gran impacto de amplia generación de empleo, situación que sí le es propia a la construcción, la generación de infraestructura urbana, infraestructura rural y turismo.

Se requieren procesos de reactivación, en las cuales las instituciones promuevan más los circuitos internos y externos de la economía, a la vez que se abarata el crédito para apalancar las inversiones en la economía real y con ello en la promoción de empresas y el empleo productivo.

Giovanni E. Reyes
Ph.D. University of Pittsburgh/Harvard
Director de la Maestría en Dirección de la Universidad del Rosario

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