Economía colombiana, el desafío de la sostenibilidad fiscal

La política fiscal, con todo, ha sido en Colombia una política de tendencias pro-cíclicas.

Política fiscal austera evita mayores alzas en tasas: Emisor

Se estima por ejemplo, que las empresas mineras en general, antes de 2005 dejaban en el país un 7 por ciento de utilidades como mínimo.

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mayo 23 de 2018 - 10:56 p.m.
2018-05-23

Al menos hasta este año 2018 se puede prever con alto grado de confianza, que el déficit fiscal de Colombia es manejable. Este dato es alentador, toda cuenta que en los dos años anteriores, las condiciones de presupuesto de gobierno se habían visto afectado por las condiciones de mayor lentitud en el crecimiento económico y la caída de los precios del petróleo en los mercados internacionales.

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Es de resaltar que en función del total de producción anual –producto interno bruto (PIB)- el porcentaje de impuestos que existe en Colombia no tiene un monto dramático, se acerca a un 16 por ciento, cuando el promedio latinoamericano es de 18 por ciento. Sin embargo, la condición de los ingresos del gobierno se ve fortalecida por lo no tributario y es aquí en donde destacan los recursos del petróleo.

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En todo este panorama, con una economía que se prevé puede estar creciendo en un 2.7 por ciento en 2018 –no es un nivel tan alto- se mantendrán las presiones fiscales lo que puede hacer comprometer la estabilidad de las cuentas de gobierno en el mediano plazo. Otro de los factores, no es de olvidarlo, es la presión social de ciertos sectores. Ahora para mayo de 2018 se avizora, por ejemplo, una huelga de maestros, un poderoso sector social en las condiciones actuales de Colombia.

En esto también influye el conjunto de concesiones que el gobierno ha dado a los inversionistas. Se estima por ejemplo, que las empresas mineras en general, antes de 2005 dejaban en el país un 7 por ciento de utilidades como mínimo. No obstante la Administración Uribe, desde su primer período de gobierno habría disminuido esa contribución hasta prácticamente hacerla desaparecer. Todo ello con base en la promoción de inversión extranjera. Recuérdese que la economía colombiana es impulsada por tres tipos de renta en lo fundamental: (i) petrolera; (ii) minera; y (iii) derivada del narcotráfico.

Tal y como lo da a conocer la publicación The Economist, basándose en cifras oficiales, el déficit del gobierno alcanzó un 3.6 por ciento del PIB en 2017, lo que equivale a unos 11,000 millones de dólares. Se trata de una ligera mejora, respecto a 2016, cuando ese indicador alcanzó el 3.8 por ciento del PIB. Sin embargo, la meta del Estado era que el déficit, para 2017, se mantuviera en 3.3 por ciento.

Una de las explicaciones más comunes ha sido que se han incrementado los renglones de inversión estatal, en particular en estos tiempos en donde los retos incluyen la implementación de los acuerdos de paz. También en esto es de tomar en cuenta que, al no buscar la reelección, el Presidente Juan Manuel Santos, puede tener un relativo mayor margen de maniobra en cuanto a tomar medidas de restricción fiscal que por lo general son poco populares.

La política fiscal, con todo, ha sido en Colombia una política de tendencias pro-cíclicas. Al existir mayor crecimiento se tiene más gasto y cuando más se necesita de estímulo no hay recursos. Una práctica que quizá sólo la economía de Chile ha evitado, en términos generales, en la región latinoamericana.

Giovanni E. Reyes,
Ph.D. University of Pittsburgh/Harvard.
Profesor Titular y Director de la Maestría en Dirección de la Universidad del Rosario.

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