Colombianos no quieren adquirir tarjetas de crédito | Economía | Portafolio

¿Por qué los colombianos no quieren tarjetas de crédito?

En el país la emisión de tarjetas de crédito pasó de 35.600 diarias a solo 822. Hasta julio se cancelaron 1,98 millones.

El año pasado se disparó el consumo con tarjetas de crédito

Entre julio del año pasado e igual mes del 2017, solo llegaron al mercado 300.000 de esas tarjetas.

Archivo particular. 

POR:
Portafolio
septiembre 27 de 2017 - 05:22 p.m.
2017-09-27

La apretada de cinturón que cientos de familias colombianas han tenido que hacer por causa del bajonazo económico le está pasando factura de cobro al mercado de las tarjetas de crédito, que, en lo que va corrido de este año, muestra un freno en colocación de nuevos plásticos, lo cual no se veía desde la crisis financiera de finales de la década de los años 90.

(Lea: Avances de tarjetas de crédito aumentan más que las compras)

A julio pasado, la dinámica de colocación de nuevas tarjetas cayó a niveles del 2,1 por ciento, luego de registrar un crecimiento promedio de más del 11 por ciento en los últimos seis años.

(Lea: ¿Cuál es el cupo ideal para la tarjeta de crédito según sus ingresos?

Visto de otra forma, mientras que, entre julio del 2015 e igual mes del 2016 los emisores de tarjetas les entregaron a los consumidores colombianos 1,3 millones de nuevos plásticos, en el último año, es decir, entre julio del año pasado e igual mes del 2017, solo llegaron al mercado 300.000 de esas tarjetas.

(Lea: ¿Cómo utilizar una tarjeta de crédito?

Sin que para la industria del dinero plástico esta pueda ser una crisis de enormes proporciones, dado que los 14,8 millones de tarjetas que hoy están en circulación facturan 5,5 billones de pesos al mes, que se haya pasado de colocar más de 35.600 tarjetas diarias a solo 822 por día no deja de ser un campanazo de alerta sobre lo que está pasando en materia de confianza de la economía y la situación actual de los consumidores.

Más cuando a esas cifras, que forman parte del más reciente informe de esta industria revelado por la Superintendencia Financiera, se les suman la fuerte dinámica que traen tanto la cancelación de las tarjetas, por parte de los tarjetahabientes y de las entidades, así como el bloqueo de estas, entre otras razones, porque la gente se está colgando cada vez más con el pago de sus cuotas.

En los primeros siete meses del presente año, van 1,98 millones de tarjetas de crédito canceladas, esto es, 250.000 más que las inhabilitadas en igual periodo del 2016 y unas 850.000 más que entre enero y julio del 2015.

Así, mientras el ritmo de colocación de nuevos plásticos marca este año un ritmo de 2,1 por ciento anual, el de las cancelaciones lo hace 6,8 veces más rápido, es decir, a una tasa del 14,4 por ciento.

Pero también son cada vez más las tarjetas bloqueadas de manera temporal, debido a que el número de tarjetahabientes que se cuelgan en sus pagos mensuales va en aumento, además porque muchos de esos usuarios las reportan como robadas, extraviadas, dañadas o, simplemente, los usuarios no las toman.

Datos revelados por EL TIEMPO, en su edición del pasado 15 de septiembre, daban cuenta de que en la actualidad hay unas 730.000 tarjetas de crédito con moras en sus pagos solo de entre 30 y 60 días, por un monto superior a los 630.000 millones de pesos.

Hasta julio pasado, el sistema reportó cerca de 1,8 millones de tarjetas en condición de bloqueo, 6,3 por ciento más que en igual mes del 2016, indica la Superfinanciera.
Baja confianza

En el comportamiento observado en esta industria confluyen varios factores, dice Alfredo Barragán, experto en banca de la Universidad de los Andes.

Para él, es claro que la baja colocación de nuevos plásticos ha estado golpeada por las altas tasas de interés que registró la economía –cerca del 34 por ciento efectiva anual en consumo–, la caída en la confianza del consumidor, el desempleo y la situación de la economía en general.

“Esto ha llevado a muchos tarjetahabientes a replantear sus finanzas para hacerlas más llevaderas. Entonces, una persona que tenía dos, tres y hasta cuatro tarjetas prefiere hoy tener dos (una de cada franquicia) o quedarse con un solo plástico”, explica el experto.

No hay que olvidar, dice, que varios bancos se apoyan en los comercios para expedir nuevos plásticos y, como la dinámica de las ventas de dichos comercios ha caído, esto los ha llevado a no ofrecer mucho ese tipo de financiación.

Santiago Rodríguez Raga, director de especializaciones de la Facultad de Administración, y profesor de esa misma universidad, dice que sí hay algunos cambios en el mercado, sobre todo en emisores como Citibank, Tuya y Colpatria, este último en sus tarjetas franquiciadas. “Veo un menor ritmo de colocación; nada especial, aunque las compras si se mantienen”.

Para los expertos consultados, no se puede pasar por alto que en esta industria hay entidades que mantienen la práctica de imprimir nuevas tarjetas basadas en bases de clientes de los comercios sin que estos las hayan solicitado, pero que luego les son ofrecidas.

Barragán sostiene que muchas personas toman esas tarjetas porque traen beneficios como el no cobro de cuota de manejo por un periodo, bajas tasas de interés y descuentos por compras en esos comercios, pero que, luego de terminadas las ofertas, los clientes las devuelven y las cancelan.

Las que no se aceptan simplemente se inhabilitan, lo cual hace que se eleve mes a mes el número de cancelaciones.

“De un promedio de 30.000 tarjetas que se emiten, se cancelan unas 10.000”, afirma.
La compra de cartera de tarjetas también se cuenta entre los factores que influyen en el volumen de cancelaciones de cada mes.

Carlos Arturo García M.
Redacción Economía y Negocios

Siga bajando para encontrar más contenido