Compañías tendrán estímulos tributarios en posconflicto

Habrá rebajas en impuestos a industrias que se relocalicen, compren insumos, generen empleo y hagan obras de infraestructura en zonas de conflicto.

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Rafael Pardo Rueda, alto consejero para el Posconflicto, Derechos Humanos y Seguridad.

Rafael Pardo Rueda, alto consejero para el Posconflicto, Derechos Humanos y Seguridad.

Economía
POR:
Portafolio
septiembre 26 de 2016 - 09:43 a.m.
2016-09-26

Rafael Pardo Rueda, Alto Consejero para el Posconflicto, Derechos Humanos y Seguridad, le explica a Portafolio los estímulos tributarios que tendrán las empresas del país para producir en zonas que fueron afectadas por la violencia en lo que denomina como ampliar la geografía de acción del sector privado, así como las grandes transformaciones del campo colombiano con la implementación de los acuerdos. 

¿Cuáles son los retos del posconflicto?

Son a corto y largo plazo. A corto, la estabilización de zonas donde hoy están las Farc y dentro de 10 días no van a estar. Las Farc están en alrededor de 100 municipios, según estimados del ministerio de Defensa.

Para evitar que en esas zonas haya un vacío y lleguen otros grupos hay un papel muy importante de la fuerza pública pero también un programa muy importante del Gobierno civil, que se llama Respuesta Rápida y busca fortalecer la presencia institucional en esos municipios.

¿Y a largo plazo?

Son dos prioridades. Una, es la implementación de los acuerdos, con una duración en general de 10 años, habrá otros programas para cumplir en menor plazo.

Se va a adelantar la realización de un catastro multipropósito en todas las zonas rurales del país, que se ha calculado que dure seis años.

También se buscará mejorar la seguridad social para los trabajadores independientes en el campo y una protección adecuada a la vejez para los trabajadores rurales, entre otras cosas.
Entonces son tres fases: estabilización de zonas, implementación de los acuerdos y transformación e integración de las zonas rurales colombianas. Todo esto busca que esté más balanceado el nivel de vida entre y que todos tengan oportunidades.

¿Cuál es el papel del sector privado en el posconflicto?

Es fundamental porque este no es un tema del Gobierno construyendo infraestructura o ampliando los servicios, que sí lo va a hacer, sino de cómo se amplía la geografía de acción del sector privado.

En el campo hay muy poco empleo formal y se necesita que el sector privado amplíe el área de acción y para ello hemos pensado en un paquete que tiene cuatro componentes.

¿Qué son cuáles?

El primero son estímulos para la relocalización de empresas, que es un tema relativamente conocido en el mundo. Son estímulos tributarios para las empresas que vayan a determinado sitio y generen determinados empleos allí. Esto se hará de manera limitada.

El otro es, estímulos a compras, que sería muy amplio, y es a las empresas que hagan transformación pero que compren sus productos o insumos en zonas que fueron de conflicto y que tenga un importante efecto sobre esas regiones.

Para eso, vamos a establecer una marca de producido en zona de paz, que sería un certificado de origen serio, para ponerle una trazabilidad.

El tercer estímulo es a las empresas que generen empleo en zonas que fueron de conflicto, pero que no sean de recursos naturales o porturarias, sino proyectos productivos industriales.

Y por último, la posibilidad de pagar impuestos haciendo y financiando obras públicas dentro de un modelo que es similar al de app, que lo manejaría la ANI, en el cual una empresa puede escoger si paga impuestos o si financia y construye una de esas obras. Es una forma de transferencias que son recursos del Estado pero ejecutados por el sector privado y que puedan ayudar a construir infraestructura que el solo Estado no alcanzaría.

¿Está de acuerdo el sector privado?

Sí y tienen toda la intención de contribuir con este propósito. No se descarta la actividad filantrópica pero lo que también se está planteando es una geografía económica distinta y más amplia para el sector privado. El objetivo es llevar la economía a todos los rincones del país.

¿Ya hay proyectos?

Ya hay grandes y medianos proyectos agroindustriales e industriales que se están proyectando y que transformarían el sector económico rural de manera impresionante.

Por ejemplo, el departamento de agricultura de Estados Unidos y Corpoica están trabajando en un plan que se llama ‘Cacao para la paz’ para traer variedades de cacao y que el país en unos años se convierta en uno de los principales productores del mundo. 
Con los palmicultores se está hablando para ampliar el área de cultivos en 20 o 25 por ciento.

El problema aquí es que hay que estructurar que lo que se siembra en las parcelas salga al merado y haya como transportarlo, si hay que capacitar al productor, cooperativas o asociaciones. Todo hay que planearlo muy bien.

¿Cuáles van a ser las principales transformaciones en el campo?

Con el proyecto de catastro multipropósito hay que ir a dos millones y medio de predios rurales y legalizarlos. Uno de los problemas que hay en el sector rural colombiano es la inmensa informalidad que hay en la propiedad de la tierra, lo que afecta el acceso a créditos, la inversión, la valorización de la tierra y genera incertidumbre. También está el tema de la seguridad social para el campo y el proyecto de vías terciarias, que son solo con recursos públicos y que es uno de los programas más importantes que puede tener Colombia en los próximos 10 años.

¿Toda la implementación de los acuerdos va a quedar en manos del ministerio del posconflicto?

Esa es la idea, pero no vamos a ser ejecutores sino coordinadores de la acción de todas las entidades del Estado.

¿Y cómo se va a financiar todo eso?

Con recursos propios en lo fiscal y tributario, crédito externo, cofinanciación con las regiones a través de regalías y cooperación internacional. (Informe especial: La paz, un buen negocio)