Cúcuta se convirtió en el primer paso migratorio del país

Desde la reapertura de la frontera, la capital de Norte de Santander se convirtió en el principal paso fronterizo. Aumenta contrabando de extracción.

Frontera

Hasta hace seis meses estos locales que ahora venden productos colombianos en el barrio La Parada, a un costado del puente Simón Bolívar, estaban atiborrados de productos venezolanos.

Fotógrafo: Efrain Patiño

Economía
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Portafolio
septiembre 22 de 2016 - 08:51 a.m.
2016-09-22

Cúcuta se convirtió en el primer paso fronterizo del país de acuerdo al criterio de flujos migratorios, al presentarse 2’026.000 ingresos y 2’005.700 salidas desde el 13 de agosto pasado, día en que se reabrió la frontera con Venezuela, al martes de esta semana, de acuerdo a cifras de Migración Colombia.

Esto se dimensiona si se tiene encuenta que en el mes de julio se registraron, por todos los pasos fronterizos del país, un total de 613.072 entradas.

Esto no quiere decir que cada uno de estos registros es una persona diferente sino que una pudo haber pasado varias veces durante este periodo de tiempo pero quedó monitoreado el movimiento, explica Víctor Bautista, director para el Desarrollo y la Integración Fronteriza (Lea también: Cúcuta no aprovechó el cierre de la frontera para ser autosuficiente).

Lo que sucede, como se puede ver en la zona, es que muchos venezolanos se dedicaron al ‘hormigueo’ y/o ‘bachaqueo’,
llevando productos desde Colombia hacia Venezuela debido a la escasez de alimentos, medicinas y autopartes en el vecino país.

Pero las personas que se han dedicado a esta práctica serán sancionadas al no otorgárseles la Tarjeta Fronteriza de Movilidad, cuando esta comience a expedirse, advierte Bautista.

“Hay que separar a los ciudadanos de bien, de las personas que entran y salen muchas veces y que se dedican a pasar productos por negocio”,
insiste Bautista, quien agrega que cuando se ingrese la información a las bases de datos, esta mostrara a las personas que se han dedicado a la práctica del contrabando de extracción, esta vez desde Colombia.

Y es que la afluencia de venezolanos a La Parada, barrio del municipio de Villa del Rosario justo al borde del puente internacional Simón Bolívar, volvió a convertir a esta zona en la mayor plaza de mercado a cielo abierto del país (Vea además: Así volvería la época del trueque a la frontera colombo-venezolana).

Hace unas décadas era el lugar donde los venezolanos venían a comprar ropa, víveres, abarrotes y otros productos; para después convertirse, hace unos 10 años, en el sitio a donde llegaba todo el contrabando desde Venezuela; hace un año le llegó otra de sus ‘mala hora’ con el cierre de la frontera, lo que significó la clausura de locales y un éxodo de gentes que llegan solo con la bonanza, para revivir hace 36 días con la apertura del paso peatonal entre los dos países.

Ya no queda un solo local vacío y sin mercancía, porque hasta el suelo, una pequeña mesa o el baúl de un carro sirven para ofrecer productos, especialmente azúcar, arroz, papel higiénico, harina, aceite de cocina y granos, que son adquiridos por los venezolanos con voracidad, acostumbrados en su país al hoy sí hay, dentro de un rato no.

Un comerciante de un local de estos aseguró que las ventas han aumentado hasta en un 1.000 por ciento desde que se reabrió la frontera, principalmente porque muchos de ellos ya no vienen por bolsas, como al principio, sino por cantidades que solo pueden ser transportadas en bultos, carretas, cajas y maletas en una procesión diaria que comienza desde las seis de la mañana hasta las 8 de la noche hora colombiana y que no cesa a pesar de los 38 grados de temperatura, el sol o los repentinos aguaceros.

“El paso libre en la frontera como siempre ha existido ya no se volverá a ver”
, explica Bautista. Por lo que las gentes del área deberán aprender que todo lo que pase de un lado para otro será catalogado como contrabando y no como hasta ahora, un simple comercio binacional.

Por esto, entre los gobiernos se negocia en estos momentos lo que se denominará la ‘canasta básica familiar transfronteriza’, que es lo que las personas podrán llevar de Colombia a Venezuela, por un tema social y comercial, con productos de primera necesidad como aceite, arroz, azúcar, harinas, elementos de aseo personal y se está pensando incorporar a esa lista algunas autopartes.

Desde el martes, y por petición de Colombia, los dos gobiernos convinieron el paso de arroz, por carreteras venezolanas, cultivado en Arauca y que no puede ser transportado al interior del país por daños en los puentes del llano a Bogotá, para los molinos de Norte de Santander.

Esto mismo sirvió para abrir de manera oficial el transporte de carga binacional, con trasbordo en la frontera, y se llevará a cabo una rueda de negocios en las ciudades venezolanas de San Cristóbal y Maracaibo entre empresarios de ambos países.

Por el momento también se avanza en la regularización definitiva del paso de estudiantes y trabajadores, mientras que en el tema de la salud se hará un censo de pacientes de ambos países.

Toda esta dinámica y la gran afluencia de personas requerirá una modernización y ajuste tanto de instituciones y técnica como de infraestructura en esta zona de frontera, puntualiza Bautista.

Pedro Vargas Núñez
Subeditor Portafolio
Cúcuta