Cumbre del G-20 en Hamburgo: libre comercio y trabajo decente | Economía | Portafolio

Cumbre del G-20 en Hamburgo: libre comercio y trabajo decente

La universalización del derecho del trabajo y los convenios fundamentales para el mismo, constituyen la piedra angular de los derechos laborales.

El ‘Trabajo Decente’ es aquel que se desarrolla en condiciones de libertad, equidad, seguridad y dignidad humana.

Resulta necesario articular y vincular la estrategia del G-20 al logro de los objetivos de desarrollo sostenible en materia de eliminación de la pobreza.

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julio 16 de 2017 - 11:51 a.m.
2017-07-16

El análisis de la declaración final de la cumbre del denominado G-20 (países industrializados y emergentes) en Hamburgo (Alemania) debe incluir el reconocimiento de la importancia del funcionamiento del sistema de relaciones laborales en el comercio globalizado que resulta especialmente preocupante, en materia del deterioro de las condiciones de trabajo como consecuencia de las reformas regresivas impulsadas por las recetas de crecimiento de los organismos de gobierno financiero mundial.

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La necesaria universalización del derecho del trabajo a partir de las categorías de trabajo decente y los principios y convenios fundamentales en el trabajo, constituyen la piedra angular del respeto de derechos laborales en el contexto de un sistema productivo transnacional, fundamentado en el libre comercio más allá de la salvedad concedida en la declaración final de la cumbre al modelo proteccionista de los Estados Unidos de América de considerar el papel de los instrumentos legítimos de defensa comercial.

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En este contexto, el Grupo Laboral 20 (L20) que representa a los trabajadores en el marco de la cumbre articulados en la Confederacion Sindical Internacional y la Comisión Sindical Consultiva ante la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, elaboró una declaración para ser tomada en consideración en el marco de la cumbre de Hamburgo para incoporar reglas para un economía mundial más justa.

Resulta necesario articular y vincular la estrategia del G-20 al logro de los objetivos de desarrollo sostenible en materia de eliminación de la pobreza, crecimiento económico y trabajo decente, educación, eliminación de las desigualdades para hacer coherente la estrategia global intervención y corrección de las disfuncionalidades del sistema económico de libre comercio.

El reconocimiento del fracaso de la desregularización y flexibilización de los sistemas de relaciones laborales que derivan en aumento de la desigualdad, la inestabilidad en el empleo y la incapacidad de los trabajadores de intervenir en las decisiones sobre el devenir económico y las reglas de los esquemas de producción, demanda un rediseño de la estrategia de redistribución de la riqueza en la globlización, los adelantos tecnológicos fortaleciendo la negociación colectiva, formación para el trabajo en el nuevo contexto de producción y la orientación al logro de los objetivos de desarrollo sostenible.

La estrategia de inclusión de los estándares de trabajo decente y crecimiento equitativo debe basarse en un elenco de medidas que el L-20 pide al G-20 se implementen entre las que destacan: un estímulo fiscal para salir de la trampa del bajo crecimiento, enfocar la acción contra la desigualdad en el trabajo y salarios de calidad, superación de las brechas ocupacionales y salariales por género, la efectividad de derechos en las cadenas mundiales de suministro a través de normas de conducta empresarial responsable, el apoyo al empleo juvenil a través del desarrollo de competencias y el diálogo social.

En la declaración final de la cumbre de Hamburgo se incluyó un apartado específico sobre impulso al empleo como contribución a creación de sociedades integradoras y economías resilientes que fundamenta la estrategia de cara a lo principales retos de la economía global del G-20 que en gran parte recoge la declaración de los ministros de trabajo de este grupo de países “Hacia un futuro inclusivo: Organizando el mundo del Trabajo” que emana de la reunión celebrada en mayo pasado.

A pesar del reconocimiento del trabajo como factor de cohesión social, se mantiene el modelo de deterioro de la estabilidad en el trabajo y flexibilización para incluir estímulos de protección social en las transiciones laborales.

El reconocimiento de la importancia de la formación para el trabajo como parte de la estrategia contra el desempleo juvenil da cuenta de la especial preocupación y dimensión global de la falta de oportunidades de este segmento de la población y sus especiales dificultades para encontrar un trabajo decente, sin perjuicio de la urgente acción en materia de eliminación del trabajo infantil para el 2025, trabajo forzoso, el tráfico humano y todas las formas de esclavitud moderna.

Más allá de las declaraciones de intención y reconocimiento de dificultades del sistema económico global, el fracaso de la promesa de reducción de desigualdad, distribución de riqueza y bienestar social consecuencial al crecimiento económico merece una revisión de las políticas de flexibilización laboral que han determinado la destrucción de estándares de trabajo decente, competencia a la baja, deterioro de los espacios de negociación colectiva y diálogo social que deben ser integrados al discurso de desarrollo global que se discute en escenarios como la cumbre del G-20 que se desarrollará en Argentina en el año 2018.

Iván Daniel Jaramillo Jassir
Investigador del Observatorio Laboral de la Universidad del Rosario

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