‘Diversificar en comercio es clave para explotar todo el potencial’

Impulsar la innovación y los valores agregados en las materias primas es el principal reto que tiene Colombia, según Arancha González.

Arancha González

Arancha González, directora ejecutiva del Centro de Comercio Internacional.

Abel Cárdenas/EL TIEMPO

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mayo 30 de 2017 - 10:20 p.m.
2017-05-30

Diversificar los productos y darles valores agregados a las materias primas son los dos principales retos que tiene Colombia en cuanto a comercio exterior.

Así lo concluye Arancha González, directora ejecutiva del Centro de Comercio Internacional, quien aseguró que el país tiene un “grandísimo potencial por explotar” y, sin embargo, aún le falta capacidad para participar todavía más en las transacciones internacionales.

Asegura, igualmente, que este sector de la economía está pasando por un momento de muchas incógnitas, sobre todo por los focos de proteccionismo que presentan varios países alrededor del mundo.

¿Cómo está hoy el comercio exterior a nivel mundial?


Estamos pasando por un momento en el que el comercio exterior está viviendo una etapa complicada: está creciendo cada vez menos, debido a factores tanto estructurales como coyunturales.

Entre los primeros se encuentran, por mencionar algunos, la reducción del espacio de crecimiento de las cadenas de valor, sobre todo en Asia; este fenómeno ha llevado a que el volumen de comercio exterior haya disminuido.

Por su parte, los coyunturales tienen que ver con un crecimiento económico bajo, que afecta directamente al comercio. Este último no se ha recuperado desde la crisis del 2008. Vale destacar, no obstante, que sí hay un crecimiento pero lento, mas no un decrecimiento, como algunos aseguran. Además de lo anterior, debe añadirse que actualmente el mundo está sintiendo tensiones proteccionistas que vienen de distintos lugares del mundo, que tienen a Estados Unidos como epicentro.

Y es que el gobierno de Donald Trump viene con un mensaje muy fuerte de limitar el comercio, los acuerdos (como TLC) y esto crea un entorno más difícil para todos los países que utilizan este sector como vector de crecimiento.

¿Cuánto podría durar el bajo crecimiento y, por ende, la caída en el comercio?

En cuanto a los factores estructurales, no va a cambiar fundamentalmente por ahora. Sin embargo, hay otras partes del mundo donde se puede sopesar este déficit, como en África, donde apenas hay cadenas de valor. Igualmente en Latinoamérica, donde las cadenas de comercio no son muy grandes, pues una gran parte del comercio en la región son materias primas.

Ahora, de otra parte, tenemos la incógnita de las tensiones creadas por el proteccionismo, de las que previamente hablé y este es un tema que –vale la pena señalar– tiene un origen muy particular.

¿Cuál es?

Cada país es independiente a la hora de identificar este origen. Por ejemplo, Estados Unidos cree que la brecha que ha dejado la globalización se puede combatir con medidas comerciales; en otras partes del mundo se está respondiendo de otra forma: con políticas domésticas en, por ejemplo, educación, infraestructura y otras.

En mi opinión, la política comercial ayuda a ‘atacar’ los costos que ha traído la globalización, porque no está diseñada para esto, sino para reducir los obstáculos al comercio y favorecer una mayor libertad en el comercio internacional, que genere una serie de economías de escalas y de la competitividad doméstica.

¿Qué implicaría que en EE. UU. se pase de la palabra al hecho y se comiencen a aplicar medidas de comercio proteccionista?

Esto traería consecuencias muy serias, porque Estados Unidos representa un cuarto del comercio mundial, entonces esto impactaría directamente en el comercio internacional.
A parte del impacto en países terceros, esto también le traerá un impacto a sí mismo.

¿Cómo es esto?

Si un país como EE. UU., que representa el 25% del comercio mundial, toma medidas proteccionistas contra otros países, estos también tomarán decisiones de este mismo talante contra el mercado norteamericano. De este modo, se verán afectados los exportadores estadounidenses, lo cual se puede ver claramente en las negociaciones actuales del NAFTA (tratado de libre comercio entre EE. UU., Canadá y México), cuando Estados Unidos habla de querer menos importaciones de autos mexicanos. En este caso, México no se quedará quieto.

¿Sería igual para el caso colombiano?

Sería todavía más difícil, pero no se pueden comparar los mercados mexicano y colombiano. Esto, debido a que la ‘respiración’ comercial entre EE. UU. y México es similar, mientras que la relación entre el primero y Colombia no se da en las mismas proporciones, porque para EE. UU, Colombia es un socio relativamente pequeño en su comercio exterior, mientras que ‘el Tío Sam’ es vital para este sector colombiano.

¿Cuál es entonces el reto colombiano en esta materia?

La falta de capacidad para participar más en el comercio internacional. Creo que Colombia tiene ahora mismo un potencial sin explotar y eso tiene que ver con la diversificación que necesita de forma urgente.

La diversificación quiere decir, en el fondo, la generación de más empleos por cuenta de los valores añadidos que se le deben dar a las mismas materias primas. Y aunque de esto se viene hablando desde hace varios años acá, es hora de pasar del hecho a la realidad.

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