¿Cuál es el dividendo económico que traerá la paz?

Se prevé que con el fin del conflicto el PIB del país crezca entre 1,1 y 1,9 puntos porcentuales. Aumentarían la inversión y confianza del consumidor.

Paz en Colombia

El gran dividendo de la paz es la confianza.

CEET

Economía
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Portafolio
septiembre 26 de 2016 - 04:00 p.m.
2016-09-26

Un estudio del Departamento Nacional de Planeación señala que el crecimiento potencial del Producto Interno Bruto (PIB) del país podría alcanzar en un futuro cercano tasas de 5,9% anuales, tras la firma del proceso de paz. En la actualidad el rango meta de la economía colombiana se encuentra en el 4%.

Este crecimiento adicional, que sería para siempre, es lo que se ha considerado como el dividendo económico de la paz, que no es otra cosa que los beneficios que le aportará el fin del conflicto al país en materia económica.

Según dicha investigación del DNP, el fin de las Farc como una organización armada le representará a la economía nacional un crecimiento de entre 1,1 y 1,9 puntos porcentuales (Vea además: El círculo virtuoso).

Estas cifras son el resultado de un análisis en el que se tomaron los 18 países, que terminaron sus conflictos armados con un acuerdo de paz, y se compararon ciertas variables con el caso colombiano.

En todos, se determinó que el gran dividendo de la paz es la confianza inversionista. En Colombia no sería la excepción (Lea acá: Los beneficios por votar en el plebiscito).

La paz, asegura el DNP, aumentaría la tasa de inversión y el consumo de los hogares, con un mayor aporte en los primeros años después de la firma del acuerdo, factores que impulsarían el crecimiento de la economía (La paz con las Farc, un buen negocio para el país).

Además, habría una mayor inversión extranjera para el país y una mejora en el comercio, vía mayores exportaciones.

“Aplicando los resultados de otros países que tuvieron conflictos similares a la economía colombiana se tiene que un dividendo de 1,9 puntos porcentuales adicionales implica una tasa de crecimiento potencial del 5,9% en un escenario de paz, que se basará principalmente en la mayor confianza en el futuro del país”, dijo Simón Gaviria Muñoz, director del DNP.

De acuerdo con este estudio, la tasa de ahorro de la economía se incrementaría, ya que con un mayor crecimiento económico mejora el ingreso disponible de toda la economía. El dividendo obtenido es de 2,4 puntos del PIB de aumento en la tasa de ahorro. Esto permitiría que Colombia alcanzara una tasa de ahorro cercana al 26% del PIB en el largo plazo.

Así mismo se duplicaría el PIB per cápita en menos de diez años, consolidando a Colombia como un país de ingreso medio-alto.

Se espera, además, que con el fin del conflicto haya un alza de la Inversión Extranjera Directa (IED), con un dividendo que se refleja en un aumento de 3,3 puntos del PIB. Esto permitiría alcanzar US$36.000 millones de IED en el largo plazo, frente a US$12.000 millones de hoy.

Se estima también que habrá un incremento de la apertura y dinamización de las exportaciones con una mayor oferta de bienes y servicios para el comercio internacional. El dividendo es de 6,4 puntos del PIB adicionales de exportaciones.

En el campo se espera un fortalecimiento profundo del sector agrícola e industria. Los dividendos para estos sectores son de 1 punto porcentual de crecimiento adicional en el largo plazo.

Aunque los beneficios que traería la firma de la paz son enormes a primera vista, según Ana María Ibáñez, ex década de la facultad de Economía de la Universidad de los Andes, estos dividendos no se materializarán si no se realizan las inversiones necesarias para que así sea (Lea también: ‘Sin inversión, los dividendos de la paz no se materializarán’).

“No podemos esperar que inmediatamente se perciba el incremento de uno o dos puntos porcentuales. Esto será gradual y dependerá de las inversiones que se realicen en el marco de los acuerdos. Por otro lado, los costos sociales del conflicto y los costos económicos para la población empezarán a disminuir una vez la violencia cese y las Farc se desmovilicen. Esto implicará más años de educación, mejor salud y mayor ingreso para las familias rurales, entre otros”, dice Ibáñez, quien agrega que las mayores inversiones se deberán hacer desde el segundo año después de sellado el acuerdo.

“El primer año se requerirán recursos para varias inversiones pero esperaría que la demanda fuerte por flujo de recursos inicie realmente en el segundo año. En ese momento, la economía estará, ojalá, más dinámica”.

Para Ana María Ibáñez, el campo está rezagado en sus indicadores económicos y sociales. Esto responde a la débil presencia del Estado, la baja inversión pública y la poca provisión de bienes sociales y públicos y el acuerdo, tal y como está pensado, es una oportunidad para reducir este rezago.

No obstante, para Marc Hosftetter, profesor de la Facultad de Economía y Centro de Estudios de Desarrollo Económico Universidad de los Andes, el impacto de la paz a la economía colombiana no sería del tamaño y la duración estimada.

En un artículo publicado por esta universidad, Hosftetter señala que “el crecimiento económico de largo plazo no puede estar explicado por elementos duraderos como podría ser la paz. Si la paz tuviera efectos sobre el crecimiento de la actividad económica no podrían ser eternos sino que exhibirían rendimientos decrecientes”.

En dicho artículo, titulado Efectos de la Paz en el crecimiento del PIB, asegura que en ninguno de los países de América Latina que terminó conflictos armados (Nicaragua, El Salvador y Guatemala) es posible discernir un salto en las tasas de crecimiento económico de largo plazo en relación a las del resto de la región.

Para el profesor Marc Hosftetter, que no desconoce los avances de la paz, “si algo hemos aprendido tras décadas de investigación es que el engranaje del desarrollo económico tiene cientos de piezas importantes pero pocas varas mágicas. La paz hará parte del engranaje, no de las varas.

Así, habiendo una larga lista de razones que harían del fin del conflicto una gran noticia para Colombia, un impacto grande sobre el PIB futuro no es una de ellas. O, como mínimo, el impacto sobre el PIB del fin del conflicto debe estar en el cajón de las esperanzas pero por fuera del de las certezas en que ha descansado recientemente”.

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