El agro se está quedando sin gente que trabaje en la finca

Los floricultores, cafeteros y bananeros están ‘a la caza’ de mano de obra, en franca lid con la industria y el comercio informal. 

Desde hace 41 años Colombia no realiza un censo agropecuario, dijo el Ministerio de Agricultura.

Archivo Portafolio.co

Economía
POR:
JUAN CARLOS DOMÍNGUEZ 
agosto 09 de 2016 - 01:18 a.m.
2016-08-09

Los que buscan empleo ya no lo hacen, mientras que quienes lo ofertan están haciendo todo tipo de maromas para que la gente vaya a trabajar.

Esa es la nueva realidad del empleo rural en Colombia, particularmente en los sectores más representativos de la economía agrícola: café, flores, banano y caña azucarera.

Un analista del sector agrario indicó que hoy no es fácil conseguir trabajadores, pues muchos prefieren vender minutos en las esquinas de los pueblos o dedicarse al comercio informal, mientras que otros se han ido a engrosar las filas de la delincuencia, el microtráfico o han salido del país.

Ahora, la respuesta de parte del sector agrario, en particular, ha sido la de ofrecer estímulos de todo tipo para reclutar gente: nuevos y más cómodos campamentos, algún tipo de diversión para los ratos libres, transporte y una ‘paga’ justa y segura.

Otra reacción de los empresarios del agro al no recibir respuesta positiva a sus intenciones de reclutamiento de personal está el ‘plan B’, el de mecanizar o trabajar de la mano con la investigación agrícola en el diseño de herramientas que faciliten mucho más las labores.

La primera ha sido la decisión de los cañicultores y la segunda, de parte de los cafeteros.
Por su parte, los floricultores también están analizando la forma de mecanizar sus labores, pese a los altos costos que les representa esta infraestructura.

“Visité un cultivo en Holanda, similar al mío, que lo manejan solo 20 personas.
“En la Sabana de Bogotá tengo 450 personas, de las cuales 250 rotan dos veces al año porque llegan y se van, no se amañan en el trabajo; los 200 restantes tienen más de 25 años trabajando en la empresa y ya tienen algún tipo de restricción laboral”, dijo José Antonio Restrepo, de C.I. Ayurá.

El empresario floricultor también destacó la fuerte competencia por la mano de obra de parte de la industria y de otros cultivos, mientras que los jóvenes ven a las flores como la última opción laboral.

Su empresa, en particular, ejecutó un programa de ‘vacaciones recreativas’ en las fincas, con el fin de buscar ‘encantar’ a los jóvenes por el trabajo en este sector.

Las redes sociales también han sido las herramientas de Restrepo para la búsqueda de personal, que tenga compromiso organizacional y se quede a trabajar.

“Estoy haciendo lo que puedo, bonificando a la gente y ofreciendo un montón de ‘ganchos para que se queden, pero esto se está poniendo cada día más difícil”, concluyó José Antonio Restrepo.

Para el caso de los banananeros de Urabá, desde comienzos de este año, de la mano con el Sena, comenzaron a ejecutar el programa NEO, de oportunidades para los jóvenes.

“Los trabajadores de las fincas están envejeciendo, tienen entre 42 y 52 años de edad, y no vemos relevo generacional”, dijo Juan Camilo Restrepo, presidente de la Asociación de Bananeros de Colombia (Augura).

Este sector genera 22.000 empleos formales directos y 120.000 indirectos.

El programa que manejan el gremio y la entidad estatal busca reclutar gente joven para los trabajos de las fincas. Las capacitaciones duran dos meses en el aula y cuatro en el cultivo.

“Durante ese tiempo les garantizamos su manutención y, una vez terminada la capacitación, un contrato laboral estable con un buen salario, en promedio de 1,6 millones.

“Vale la pena destacar que el 30 por ciento de las personas que actualmente estamos capacitando son mujeres. En los próximos días haremos una nueva convocatoria en la que esperamos reclutar 600 nuevos jóvenes”, concluyó el Presidente de Augura.

El programa NEO Urabá es operado por Comfenalco Antioquia con el objetivo de capacitar en los próximos tres años a unos 13.000 jóvenes en áreas que demande el mercado laboral de la región.

Por su parte, los cafeteros están ofreciendo ingresos diarios de hasta 35.000 pesos, alojamiento, televisión, comida y refrigerios para la cosecha principal que está comenzando a recogerse en los departamentos del Eje Cafetero y Antioquia.

Solo en este último departamento se están buscando 40.000 recolectores.

Para esto, están apoyándose en los medios de comunicación locales y en las administraciones de los municipios. En estos entes administrativos comenzó a hacerse la convocatoria con el fin de encontrar a todos los recolectores posibles para una temporada de fin de año que se espera sea de alta producción.

Los consultados coincidieron en que les están ‘haciendo coquitos’ a los trabajadores y, al mismo tiempo, explorando posibilidades de automatización o mecanización de algunas labores, pues, al parecer, la crisis del empleo cada día será más grave, pues la gente no quiere trabajar en el campo.

CON CASI LA MITAD DEL ÁREA MECANIZADA 

Mientras otros sectores de la economía agrícola se quejan de la falta de mano de obra, en el corte de la caña la solución comenzó a ponerse en marcha desde hace varios años con la mecanización, particularmente del corte de la caña.

Hoy, según los cálculos de Asocaña, el área mecanizada a la fecha es el 42 por ciento del área sembrada.

“El cortero de la caña tiene un salario del orden de los 2,8 salarios mínimos legales vigentes, más los beneficios de las convenciones colectivas de trabajo.

El 95 por ciento de los corteros de caña esta sindicalizado.

“Es el trabajador Agrícola mejor pagado en el país (en proporcionalidad), incluso por encima de profesionales recién graduados, según el observatorio de empleo de la universidad Icesi”, reportó Asocaña.

Vale la pena señalar que el corte de la caña es uno de los trabajos más desgastantes del sector agrícola, pues demanda un altísimo esfuerzo físico y los riesgos que se corren en los cañaduzales son altos.