El difícil momento del aceite de palma en Europa

Tanto los consumidores como el comercio del continente promueven campañas para restringir su uso en alimentos. 

Planta de palma de aceite en Mapiripan, Meta.

Los consumidores y el comercio de Europa están tratando de reducir el consumo de aceite de palma.

Archivo particular

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junio 07 de 2017 - 10:22 p.m.
2017-06-07

Los europeos le han declarado la ‘guerra’ al aceite de palma. Desde hace meses, cada vez son más los consumidores que rechazan su uso en los alimentos, pero su verdadero problema ha llegado en el momento en el que el comercio se sumó también a su censura.

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Como explica Rafael Garcés, investigador del Instituto de la Grasa del Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), “todo comenzó con la nueva norma europea de etiquetado, en la que es obligatorio indicar exactamente qué se añade a los alimentos procesados. Antes bastaba con señalar que contenía grasa vegetal, por lo que al descubrir que prácticamente todo era aceite y grasa de palma, ha surgido el rechazo”.

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A partir de que se conocieron las composiciones de los alimentos, las campañas en contra no tardaron en nacer, poniendo de relieve estudios sobre el producto. Hoy en día se estima que el 50% de estos contienen aceite de palma, al tiempo que los europeos ingieren unos 60kg de este líquido graso cada año.

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De la noche a la mañana se supo que ‘prácticamente todo’ tenía aceite de palma: desde las galletas, pastelería, cereales, chocolate o la comida precocida, hasta los cosméticos y productos de cuidado personal. Eso, por tanto, puso en el punto de mira a muchas marcas como Nutella, Bimbo, Nestlé o Unilever, entre muchas otras, por los supuestos efectos nocivos.

“Desde el siglo pasado se sabe que los aceites con alto contenido en ácido palmítico (el de palma contiene un 40% de ácido palmítico) aumentan la probabilidad de padecer enfermedades cardiovasculares, y la Organización Mundial de la Salud desde el de 2003, lo viene indicando. En un estudio de la EFSA publicado en 2016 se mostró que el aceite de palma contenía cantidades elevadas de unos compuestos denominados MCPD y glicidol, ambos agentes carcinógenos”, asegura Garcés.

Todo esto fue instalándose en el debate ciudadano, hasta un punto en el que el comercio tuvo que tomar medidas. De esta forma, en las últimas semanas, muchas de las principales cadenas de supermercados han retirado sus productos con palma o están reduciendo su oferta disponible.

Y no precisamente establecimientos pequeños: el gigante francés Auchan, que fue uno de los primeros, al ser preguntados aseguró que “Auchan Retail está trabajando con el objetivo de eliminar el aceite de palma de su marca propia en todas aquellas referencias en las que sea posible sustituirlo y asegurando, en las que no, que dicho aceite proceda de fuentes sostenibles”.

Igualmente, junto a muchos otros, se sumaron los alemanes Aldi y Lidl. Este último decidió retirar el 100% del aceite de palma de su gama ‘bio’, al tiempo que afirmó que el 95% de su oferta ya no contiene palma.

Cabe destacar que muchas de las principales marcas, así como otros expertos y supermercados, han rechazado los resultados de los estudios, asegurando que los productos con aceite de palma no son perjudiciales para la salud de las personas.

Pero no solo el comercio ha tomado parte en el debate. En Cataluña, el Parlamento aprobó un proyecto de ley para limitar su uso en los menús de colegios y hospitales, al tiempo que el Parlamento Europeo le pidió a la Comisión que se impongan aranceles para evitar la importación ilegal, se mejore el proceso que traza la procedencia y se adopte un sistema de certificación propio.

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