‘El mayor reto de la región es sacar al crimen de la política’

La presidenta de Transparencia Internacional destaca la solidez de la institucionalidad de Colombia y asegura que la población ha perdido la paciencia con los gobiernos.

Delia Ferreira

Delia Ferreira, presidenta de Transparencia Internacional, asegura que los sistemas judiciales han despertado.

Foto: AFP/Paul Zinken

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Portafolio
noviembre 19 de 2017 - 06:28 p.m.
2017-11-19

Tras los últimos casos de corrupción que se han conocido en Latinoamérica, este mal se ha introducido de pleno en la agenda de la región como una de las mayores preocupaciones. En este sentido, una de las principales recetas que hay para luchar contra ello, según Transparencia Internacional, es sacar al crimen organizado de la política.

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Así lo afirma la presidenta de la organización, Delia Ferreira, quien deja claro que las principales tendencias en este sentido en los países, es que la población ya ha perdido la paciencia con los gobiernos y que los sistemas judiciales han despertado y van en camino hacia una menor impunidad.

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¿Cómo está la situación de corrupción en la región?

Hay algunas tendencias claras. En primer lugar, hay una movilización de la ciudadanía más marcada, algo que ha llegado a casi todos los países. Este fenómeno podría significar que la población ha perdido la paciencia con los gobiernos y es más exigente. Por otro lado, la justicia está empezando a despertarse y vamos caminando hacia la no impunidad, a aplicar las sanciones a los corruptos.

Dada esta reacción, la pregunta que nos tenemos que hacer es qué tan sustentable son estos cambios, cuán estable va a ser la lucha contra la corrupción y cuán permanente será el apoyo de la ciudadanía en este esfuerzo. Este es un gran desafío que tenemos.

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¿La gente se cansa rápido de estas movilizaciones?

Los escándalos causan las movilizaciones y hemos tenido las calles llenas, el desafío ahora para los países es generar los mecanismos para canalizar la energía de la posindignación. La gente no puede estar en la calle permanentemente, por lo que se tienen que crear los canales de participación para que la sociedad civil siga movilizada cuando pasa el escándalo.

¿Cómo ve a Colombia?

En Colombia hay una institucionalidad un poco más sólida que en el resto de Latinoamérica, y me parece que están trabajando bien, que las instituciones han reaccionado cuando se han producido casos de corrupción. Un tema muy positivo es el trabajo conjunto con la sociedad civil por ejemplo en controlar el financiamiento de la política, que en Colombia ha sido un asunto muy problemático.

¿En dónde se encuentra el origen de la corrupción?

La corrupción es como el tango, hacen falta dos para bailarlo, y los dos están. Hay contextos en los que esta se transforma de sistémica y aparece como la forma normal de hacer negocios o de relacionarse con el Estado y eso es un problema mayúsculo. Una cosa que tenemos que tener clara es que no es que los latinos tengamos la corrupción en nuestro ADN o seamos más corruptos, ya que esta aparece en cualquier país, la diferencia está en la reacción social e institucional frente a la corrupción.

¿Pero la región sí está peor que en otras partes?

En las Américas, Latinoamérica obviamente está por debajo de Canadá y Estados Unidos. En este sentido, hay países que siempre están muy bien clasificados, esencialmente porque las instituciones reaccionan, el sector privado también lo hace, y la población no tolera la corrupción. En estas naciones, la sociedad tiene anticuerpos para frenarla y mecanismos de prevención y control, y si se escapa algún casi, la sanción.

¿Han visto mejoras?

Eso depende de los países. Lo que vemos que la justicia actúa y se está dando una mayor reacción social. La pregunta es si esto es pasajero o realmente va a durar para siempre; el hecho de que haya un juez o un fiscal muy activo no es suficiente para garantizar que se consolidan los cambios, porque cuando se vayan, caemos en lo mismo.

Por eso, hay que introducir las reformas en los códigos de procedimiento en las estructuras de organización de las distintas magistraturas y garantizar la independencia de jueces y fiscales, así como de los organismos de control. Muchos de estos carecen del margen de acción necesario para controlar a estas instituciones y, si eso pasa, se dan las condiciones para que siga habiendo corrupción.

¿La informalidad impulsa estas malas prácticas?

Obviamente la economía informal, que es un fenómeno que se repite en la región, es uno de los problemas que se enfrenta. El otro gran reto en materia de corrupción es acabar con la penetración del crimen organizado en la política a través del financiamiento de campañas, ya que eso nos enfrenta al peligro en la captura del Estado por parte de estos grupos.

¿Cómo se garantiza la transparencia electoral?

Creo que el voto electrónico no es una garantía de transparencia, los expertos han mostrado que el fraude de estos sistemas es mucho más fácil de hacer y mucho más difícil de detectar, además de lograr a un impacto mucho más grande.

Cuando se trata de elecciones, lo principal es la integridad de los resultados y la libertad de los electores, garantizar el secreto del voto, este sentido lo que ha pasado en Venezuela, por ejemplo es llamativo, ver al Presidente diciendo que tiene la lista de la gente que votó en contra del régimen.

Además de esto, para que las elecciones produzcan gobierno legítimos, es necesario que el ciudadano tenga la información de quienes son los candidatos, más allá de la foto o de la cantidad de niños que besan, es saber quien está detrás, qué compromisos han adquirido que luego van a motivar sus decisiones, eso tiene que ver con el financiamiento. El tercer punto es la neutralidad de la autoridad a cargo de la elección.

¿Se necesita más control del sector financiero?

En este sentido, nuestra preocupación no es por perseguir a nadie, lo que mostramos es que hay procedimientos y mecanismos que permiten muy fácilmente ocultar el producto de los actos de corrupción. Estos lugares son una ventana de oportunidad para los corruptos y es alto que claramente hay que evitar.

¿Cuáles son las tareas pendientes en la región?

Todos los gobiernos deben estar alerta, esto no se acaba de la noche a la mañana. Se debe trabajar en la prevención, creando los mecanismos de integridad y de las negociaciones de contratación, y también generando los perfiles institucionales necesarios para aplicar las sanciones necesarias, incluyendo al sector público y al privado. La fórmula es más información, más integración, menos impunidad y menos indiferencia, con esto se tendría lo necesario para enfrentar los casos de corrupción.

¿Este es un mal endémico o hay una salida?

Hay una salida, sin duda. Corrupción puede haber en cualquier lado, lo que tenemos que hacer es garantizar que tenemos las instituciones para prevenir y sancionar, y una población movilizada que no lo tolere.

Rubén López Pérez
Subeditor Portafolio

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