El paro de Buenaventura ya preocupa a la economía

Maíz, trigo, café y azúcar, entre los productos más afectados. Varios sectores dicen que están en riesgo de incumplir compromisos de exportación.

Continúan las protestas en Buenaventura, lo que está impidiendo el tránsito de las distintas mercancías.

Continúan las protestas en Buenaventura, lo que está impidiendo el tránsito de las distintas mercancías.

CEET / Juan Bautista Díaz

Economía
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junio 01 de 2017 - 09:47 p.m.
2017-06-01

Tras 17 días de paro en Buenaventura, este ya ha trascendido la dimensión de una protesta local y se está convirtiendo en un problema para la economía, llevando al comercio a una situación crítica.

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Las cifras muestran un panorama desastroso: a las pérdidas de más $112.000 millones, lo que supone una pérdida diaria superior a los $7.000 millones, hay que sumar las casi 400.000 toneladas de mercancías represadas en el puerto.

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Y, por supuesto, el impacto local no es menor. Los altercados que se han producido, de acuerdo con la Cámara de Comercio de Buenaventura, ya han supuesto pérdidas por $4.568 millones, sin contar gastos ocasionados en los supermercados y cadenas.

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“El comercio está completamente paralizado, no vende absolutamente nada, no se puede proveer, no abre sus almacenes por temor y sus dueños se sienten amenazados.
Estar paralizados 17 días es el horror”, explica el presidente de Fenalco, Guillermo Botero.

La principal causa es el gran descenso en el transporte, el flujo de tractocamiones que acceden a la región ha caído un 90%, como muestra por ejemplo el tránsito en el peaje de Loboguerrero: mientras que el 24 del mes pasado se registró la entrada de 445 de estos vehículos y la salida de 327, la cifra el 29 de mayo fue de 50 y 74.

En total, las pérdidas en el sector del transporte también son elevadas, se espera que lleguen hasta los $42.000 millones.

Pero el segmento económico que más está sufriendo es el comercio exterior, el cual se encuentra en una situación de emergencia. “El impacto es altamente negativo y está poniendo en serio riesgo a la economía. Si no se logra mejorar el lunes o martes, se haría insostenible”, afirma Víctor Julio González, gerente de la Sociedad Portuaria de Buenaventura (SPB).

Y es que el Puerto de Buenaventura tiene casi 29.000 contenedores represados, hecho que hace que su capacidad esté cerca del colapso. “Nosotros ya hemos tenido pérdidas de entre $25.000 millones y $28.000 millones, mientras que tenemos 10 o 12% de nuestra capacidad disponible de almacenamiento”, señala González.

CAFÉ, EL MÁS AFECTADO

“Lo que hemos visto es que el café es el producto más impactado, mientras que en las importaciones, el impacto es generalizado, pues por este punto entra la mayor parte de estas”, indica el presidente de Analdex, Javier Díaz.

En este sentido, la Cámara de Comercio de Buenaventura muestra que los productos más afectados son el maíz, trigo, azúcar y café, mientras que en sectores, alimentos, porcícola, avícola y molineros son los que se llevan la peor parte.

“En general, podemos decir que todos los sectores se van a ver afectados”, agrega el directivo de la SPB.

Concretamente, en las exportaciones y la afectación del café, cabe destacar que el 70% de las ventas externas de este producto se efectúa desde Buenaventura. “Este puerto es el más importante, por lo que el impacto es enorme, hay unos 400.000 sacos que no se han podido despachar. Hemos logrado redireccionar una parte a Cartagena y Santa Marta, pero los costos sufren un gran incremento”, resalta el gerente Administrativo de la Federación de Cafeteros, Carlos Alberto González.

Como explica el funcionario, el flete hacia esos puertos “resulta tres veces más caro”. En concreto, si el precio de Buenaventura es de $50.000 por tonelada, a los otros puertos sube hasta $150.000, es decir, “son $100.000 que pierde el exportador, sin contar que si se envía a Asia o al oeste de EE. UU. se asumen otros costos como el Canal de Panamá y la distancia”, afirma el ejecutivo de Federacafé. 

Precisamente, la Dian autorizó realizar estos traslados a las mercancías que hayan sido nacionalizadas 5 días antes del inicio del paro y durante su vigencia, pero estos movimientos, según Colfecar, supondrán sobrecostos de al menos un 20%.
Y lo mismo para los transportadores: “el costo de la ruta Buenaventura - Bogotá es de $3.385.938 mientras que en la de Cartagena - Bogotá es de $5.302.754, un alza del 56%”, indica el gremio.

“Para movilizar esta carga desde los puertos del Atlántico se necesitarían 10.124 tractocamiones que se demorarían más de 15 días”, dice el presidente Ejecutivo de Colfecar, Juan Carlos Rodríguez.

El lado de las importaciones presenta los mismos inconvenientes, pues la falta de las materias primas necesarias para muchas industrias locales está impactando la producción y sus actividades.

Todo esto se traduce en una serie de incumplimientos en los que el sector comercial está incurriendo. “Ya hemos visto varias empresas en esta situación”, destaca Díaz.

Además, según Colfecar, “la multa por cada día de retraso en la entrega es de US$1.000”.

En definitiva, como dice González, “los riesgos de incumplimiento son grandes.
Nosotros hemos informado, pero hay café que se está yendo tarde. Esperamos que el Gobierno llegue a un acuerdo porque sino, el impacto va a ser muy importante”.

REUNIÓN EN BOGOTÁ

El Gobierno y los líderes de Buenaventura se reunirán hoy en Bogotá a las 10 a.m. con el objetivo de acercar posturas para una solución. En concreto, estarán el Secretario General de la Presidencia junto con los ministros del Interior, Ambiente, Educación, Salud y Vivienda.

Sin embargo, de acuerdo con el presidente de Fenalco, “al Gobierno le ha faltado decisión para solucionar el conflicto”. A su juicio, se concentró en expedir los decretos porque se les vencían los términos y no hubo quién atendiera lo que ocurrió en Buenaventura. Eso, generó un mayor descontento en la región.

Como solución, planteó la militarización de la carrera desde Loboguerrero para facilidad la movilidad de la carga y evitar la quema de vehículos.

“Los empleados quieren trabajar y los productores tienen dificultades. Además, los empresarios textiles y de producción de concentrados para animales, han expresado sus preocupaciones por la coyuntura”, concluyó Botero.

Rubén López Pérez
rublop@eltiempo.com