Los riesgos de drásticos aumentos en la deuda externa

Es difícil establecer el destino que ha tenido la deuda en el país, dada la carencia de precisión mediante cifras.

Deuda externa bajó a US$62.114 millones a noviembre de 2010, un 21,8% del PIB

El generar deuda no es un problema mayúsculo para la economía de un país, una persona o una familia.

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Portafolio
agosto 12 de 2017 - 08:37 a.m.
2017-08-12

Los montos totales de la deuda externa colombiana se sitúan para mediados de 2017 en cerca de 122,000 millones de dólares, incluyendo la deuda privada y pública del país. Se trata de un monto que, sin diferenciar mayormente el cambio de gobierno de la Administración Uribe a la de Santos –cada una con ocho años- se ha mantenido al alza, desde cuantías que sumaban casi 38,000 millones de dólares en 2003.

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Es difícil poder establecer el destino que ha tenido la deuda en el país –inversión o gastos de funcionamiento- dada la carencia de precisión mediante cifras que la caractericen plenamente, pero es de suponer que en particular, luego de los descensos significativos del precio del petróleo de 2014, el financiamiento fresco habría estado ayudando al gobierno central a compensar los ingresos no tributarios. De allí se tendría una de las justificaciones por la reforma tributaria; una reforma que está contrayendo la demanda agregada interna del país y que estaría paliando el requerimiento de más deuda.

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En general, el generar deuda no es un problema mayúsculo para la economía de un país, una persona o una familia. Uno de los aspectos clave es el destino de la misma. Es correcta o coveniente si se destina a una inversión cuyo rendimiento es superior al pago del servicio que implica el endeudamiento.

Aquí se debe tener muchas veces en cuenta, no sólo las condiciones actuales, sino también las expectativas. Por ejemplo tener deuda en escenarios previos a una devaluación o con la perspectiva de enfrentar notables niveles de inflación puede resultar favorable, siempre que las tasas de servicio del endeudamiento se mantengan bajas.

No obstante, entre los riesgos de un notable endeudamiento externo, ya sea público o privado, se ubica en que esos montos pueden ser un obstáculo para el crecimiento de producción, toda vez que puede incidir en la disminución de ahorro para financiar la expansión de las inversiones, en particular del sector privado. Un “efecto de desplazamiento” – o “crowding out” – que puede ocurrir a partir de una dinámica política fiscal.

En condiciones notables, en las cuales estarían influyendo notables aumentos de la deuda total externa de un país, puede ocurrir que los costos financieros del mercado doméstico pueden obligar a aumentar los impuestos o a reducir los egresos –incluyendo los de inversión- por parte de los gobiernos. Este aumento de impuestos, cuando el mismo es regresivo tal y como ocurre con aumentos del impuesto al valor agregado (IVA) por ejemplo, tienden a disminuir el poder adquisitivo de amplios sectores sociales y con ello contraen la demanda efectiva de los mercados.

En el caso de la deuda total externa colombiana, si la misma implica el pago por concepto de servicio de deuda de 6 570 millones, esto se traduciría que por tal concepto el país destina nada menos que 18 millones de dólares diarios a fin de cubrir tales compromisos de financiamiento.

Giovanni E. Reyes,
Ph.D. University of Pittsburgh/Harvard.
Profesor y Director de la Maestría en Dirección de la Universidad del Rosario.

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