‘El siguiente paso es generar energía con residuos’

Humberto Rodríguez, presidente y fundador del Grupo Sala, habló con Portafolio sobre los planes de su empresa.

Humberto Rodríguez, presidente y fundador de Grupo Sala.

El Grupo Sala opera en 25 municipios del país y cuenta con más de 4.600 empleados.

Cortesía: Grupo Sala.

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Portafolio
julio 10 de 2018 - 09:04 p.m.
2018-07-10

Con 28 reconocimientos otorgados tanto al Grupo Sala, como a su fundador, Humberto Rodríguez, la compañía que cumple 22 años de funcionamiento, se ha posicionado a nivel nacional como una empresa líder en el manejo de todo tipo de residuos y, al mismo tiempo, como un modelo de emprendimiento sostenible que ha llamado la atención del entorno internacional.

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El más reciente galardón le fue otorgado la semana pasada por parte de la Asociación Nacional de Empresas de Servicios Públicos y Comunicaciones (Andesco), en la ciudad de Medellín, por su liderazgo como emprendedor y el apoyo hacia ideas innovadoras encaminadas al desarrollo sostenible del país.

No obstante, el premio que para muchos podría ser catalogado como el más importante, fue el del emprendedor del año EY a nivel nacional en 2017, con el cuál se ganó el derecho a representar al país en el certamen global que tuvo lugar en Mónaco, este año.

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A propósito de su trayectoria y de la expansión que su empresa ha tenido en las últimas décadas, tanto a nivel geográfico, como económico y de servicios, Portafolio lo entrevistó para conocer su historia y sus expectativas a mediano plazo.

¿Cómo nace el Grupo Sala?

Yo soy arquitecto y tengo un MBA de la Universidad de los Andes, y luego de estudiar me dí cuenta que hay una relación muy importante entre el hombre y la naturaleza, y entre el deterioro ambiental y la desigualdad social al que hay que ponerle mucha atención.

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Entonces ahí se despertó en mí la sensibilidad hacia el tema ambiental y monté la empresa en el año 1996, cuando nadie se cuestionaba sobre estos temas, con 1.000 dólares que me prestaron, pero con la convicción de encontrar la manera de minimizar el impacto que tienen los residuos en las ciudades.

Sin embargo, más adelante aprendí que los residuos no solo son urbanos, sino también tóxicos, peligrosos, industriales, biomédicos y petroleros. Por lo que comencé a tratar de construir los parques tecnológicos ambientales que tenemos hoy en día, y que esperamos que a final de año pasen de ser seis, a nueve.

¿Cuál es el siguiente reto?

Nuestra identidad es contribuir al desarrollo sostenible a través de la minimización del impacto de residuos en el medio ambiente, y la maximización de los recursos naturales, pero esta segunda parte la adicionamos hace tres años cuando nos dimos cuenta que no basta con minimizar el impacto, sino que es necesario aprovechar los residuos.

Y en este punto ya no solamente entra el tema del reciclaje, sino la posibilidad de la generación de energía. ¿Por qué? Básicamente por las características de nuestros residuos, donde solamente el 19 por ciento es reciclable, mientras que el 65 por ciento es orgánico y había que hacer algo con ello.

Entonces, el proyecto en el que estamos trabajando fuertemente ahora con Clesia y Argos es el de generar energía a través de biodigestión, pero para ello necesitamos regulación que no lo permita.

¿Específicamente qué necesitan?


Que la regulación incentive la separación de los residuos porque sabemos que los empresarios viven de los incentivos. Entonces si desde la reglamentación se promueve esta práctica vamos a poder reciclar y generar energía.

Usted ha manifestado que ha tenido que ir en contra de la regulación ¿Por qué?

Este tema ha sido un parto, porque aunque para mí la norma no es límite, me encuentro permanentemente con que la regulación es el obstáculo más grande que tiene Colombia para desarrollarse e innovar.

Un ejemplo fue el de los contenedores, porque la Ley decía que la recolección debía ser puerta a puerta, pero hacerlo ‘contenerizado’ tenía muchos beneficios, como que el carro parara menos veces, que la gente pudiera sacar la basura el día anterior, que no se ensuciara el entorno y que los empleados no se lesionaran a causa del peso de las bolsas, por lo que logramos que la Comisión de Regulación lo cambiara a ‘puerta a puerta o mecanizado’.

Además de la generación de energía ¿Cuáles son los objetivos del Grupo Sala?

El primero es atacar el problema del alcantarillado en las zonas subnormales de las ciudades más importantes del país, darle dignidad a estas poblaciones porque al estar allá nunca van a recibir inversión, nadie va a invertir en zonas inundables o de alto riesgo; pero contrario a lo que se cree sí hay recursos para tratar esta situación.

Las alcaldías y gobernaciones tienen presupuesto destinado a saneamiento y lo que nosotros hemos hecho, en el barrio Nuevo Israel de Cartagena por ejemplo, es llevar baños portátiles como una forma de brindar dignidad a las personas en lugares donde no existe el alcantarillado. Yo creo que los servicios públicos deben ser impulsores para acabar la desigualdad.

¿Por qué las empresas deben tener prácticas que minimicen el impacto ambiental?

El país tiene que entender que no puede seguir propendiendo por su desarrollo a costa del medio ambiente y para ello es vital la educación. Difundir que, por ejemplo, Colombia tiene la segunda biodiversidad más importante del mundo y, a su vez, el mar caribe es el segundo más contaminado del planeta.

Esta realidad, que para muchos es invisible, debe convertirse en una prioridad en la agenda de todos los sectores y de los legisladores, ya que además, Colombia es una de las diez naciones más vulnerables al cambio climático. Razón por la cual, todas las empresas deben ser sostenibles.

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