Las razones por las que las mujeres son más desempleadas que los hombres en Colombia

Las brechas entre el desempleo masculino y femenino están muy relacionadas con la capacidad de las ciudades de generar empleo formal.

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febrero 24 de 2017 - 10:09 a.m.
2017-02-24

En las últimas décadas, el mercado laboral colombiano tuvo múltiples cambios asociados con transformaciones económicas, institucionales, demográficas y culturales. Entre ellos están: el mayor adiestramiento para el trabajo y acumulación de capital humano de la mujer; la caída en la fecundidad; cambios en la composición, tamaño y funciones dentro del hogar; la incursión de la mujer en todos los sectores y ocupaciones de la economía, el acelerado proceso de urbanización, etc.

A pesar de estos cambios y de la existencia de un marco legal que pretende promover la igualdad, como la ley de cuotas, siguen existiendo brechas significativas entre hombres y mujeres en el mercado laboral. Algunos ejemplos son los niveles más bajos de las tasas de participación y ocupación, menores salarios, mayor desempleo, etc.

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Sobre este último, las grandes brechas las experimentan las mujeres menores de 25 años, cabeza de hogar, con educación secundaria completa; las comprometidas (casadas o en unión libre) presentan tasas de desempleo dos veces más altas que las de los hombres. Además, las diferencias del desempleo por sexo son geográficamente heterogéneas, siendo más amplias en las ciudades de la costa Caribe.

El desempleo estructural, o menos cíclico, de las mujeres también es más alto. En particular, para las que viven con su pareja, este indicador triplica el de los hombres; las que viven sin pareja registran un desempleo estructural aún más alto y, según su nivel educativo, las más afectadas son las que tienen como máximo educación secundaria.

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En las mujeres con educación superior la brecha estructural es asimismo importante.Dados estos síntomas, la Oficina del BID en Bogotá y el Banco de la República unieron esfuerzos para explicar la diferencia de las tasas de desempleo por sexo en Colombia, sabiendo que los sobrecostos laborales -excepto los asociados con la maternidad- son iguales para hombres y mujeres y, además, responder de dónde viene la heterogeneidad regional de esa brecha.

Para realizar el proyecto, después de convocar a distintos centros de investigación colombianos e investigadores del Banco de la República, se seleccionaron ocho estudios cuyas líneas de trabajo debían explorar las diferencias de capital humano entre sexos; la provisión de bienes públicos; los sobrecostos asociados con la maternidad y productividad laboral femenina; la estructura de la familia y el esfuerzo de búsqueda; y la infraestructura, seguridad y costos de transporte.

Como resultado de lo anterior, dichas instituciones acaban de publicar el libro Desempleo femenino en Colombia, el cual ofrece algunos elementos de reflexión para las políticas públicas en áreas como la movilidad urbana, las características de los vecindarios, el acceso al cuidado infantil, la licencia de maternidad y los mecanismos de búsqueda de empleo, además de reiterar la importancia de la cobertura y calidad de la educación.

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Los hallazgos de los estudios están relacionados tanto con la oferta como con la demanda de trabajo. Por el lado de la oferta, la Ley 1468 de 2011 que extendió las licencias de maternidad de doce a catorce semanas, produjo, al parecer, una mayor inactividad de las mujeres en edad fértil y un aumento en la probabilidad de que terminen en la informalidad.

La presencia de niños pequeños y el estatus de comprometida son determinantes del desempleo femenino. En este sentido, se encontró que alrededor del 10% de las desempleadas viven en hogares en los que hay niños en edad preescolar; en los hombres este indicador es del 6%.

Por todo esto, la presencia de guarderías infantiles afecta, en general, la probabilidad de participar en el mercado laboral, en especial, de las madres comprometidas; sin embargo, para las madres sin cónyuge la probabilidad de emplearse es menor aunque tengan cerca centros de cuidado infantil.

Estas últimas participan más si hay mayor actividad económica próxima a sus viviendas; para las mujeres sin hijos, la menor distancia a medios de transporte masivo aumenta la probabilidad de ingresar al mercado laboral, al igual que vivir en vecindarios con mayor actividad económica.

La duración de los episodios de desempleo de las mujeres comprometidas es mayor que la de los hombres comprometidos, en todos los niveles de ingreso de la pareja, y mayor que la de hombres y mujeres no comprometidos. Esto podría sugerir un menor esfuerzo de búsqueda por parte de las mujeres comprometidas.

En Cúcuta, Pereira, Ibagué y Pasto la duración del desempleo femenino es alta aunque pareciera que en Barranquilla y Medellín las mujeres comprometidas realizan un menor esfuerzo de búsqueda que las no comprometidas.

Por el lado de la demanda, se encontró que el desempleo femenino también se reduce al aumentar los anuncios de vacantes, que mide demanda insatisfecha de trabajo. Por ello, es importante seguir promoviendo los sistemas de información con vacantes para reducir la duración del desempleo femenino.

A mayor densidad de establecimientos generadores de empleo en los vecindarios de bajos ingresos, las mujeres tienen mayor probabilidad de ingresar al mercado laboral, mientras que quienes ya trabajan, pueden tener jornadas más largas. Las brechas entre el desempleo masculino y femenino están muy relacionadas con la capacidad de las ciudades de generar empleo formal.

Un resultado de la mayor importancia es que las mujeres con baja escolaridad, cabeza de hogar, y con hijos menores a cargo, son el grupo más vulnerable, pues carecen del apoyo de sus parejas. Ellas aceptan empleos informales para eludir el desempleo, sobre todo el de larga duración.

Desempleo femenino en Colombia es una contribución del BID y el Banco de la República al entendimiento del mercado laboral y la toma de decisiones que mejoren su funcionamiento, en particular, para reducir la brecha de desempleo. Puede descargarse en las páginas web del Banco de la República y de la Biblioteca Luis Ángel Arango.

Por: Luis Eduardo Arango,
investigador principal, Banco de la República.

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