Cúcuta sufre por el desempleo

Desde el cierre de la frontera hace nueve meses, se han perdido al menos 20.000 empleos.

Cúcuta está obligada a cambiar su vocación puramente comercial por una industrial y productiva que la independice de las coyunturas económicas y políticas de Venezuela.

Archivo particular

Empleo
POR:
Pedro Vargas Núñez
mayo 23 de 2016 - 10:35 p.m.
2016-05-23

Después de nueve meses exactos del cierre de la frontera con Venezuela, la economía cucuteña ha ido perdiendo fuerza y se ha ido quedando sin liquidez, lo que se nota en los numerosos locales comerciales cerrados, en los bajos arriendos en el centro de la ciudad, en los avisos de liquidación total y permanente, rebajas y saldos que pululan por todas partes, con los comerciantes tratando de mantener un flujo de caja cada vez más esquivo.

No podía ser de otra manera para una ciudad dependiente casi que al cien por ciento de los ciclos económicos de Venezuela, con una muy escasa industria.

Y todo parte del desempleo tanto formal como informal que ha ido en aumento. El cierre de la frontera cobró sus primeras víctimas entre los que vivían del rebusque: ‘pimpineros’, ‘cambistas’ de bolívares, ‘bachaqueros’ y mototaxistas, unas 8.000 personas que se quedaron sin ingresos de un día para otro.

Después vinieron los despidos en los sectores formales, como el del carbón, con unas 10.000 personas entre directos e indirectos; las agencias de viajes (unos 100); los hoteles y las casas de cambio de divisas legales (unos 300 trabajadores), más las agencias de aduanas.

A estos se añaden los cerca de 25.000 colombianos que vivían en Cúcuta pero trabajaban en las poblaciones venezolanas de Ureña y San Antonio, que por el cierre de la frontera y de fábricas se quedaron sin trabajo.

Aunque Cúcuta ha sido una de las ciudades con los mayores índices de desempleo en la última década, este se disparó en poco más de cinco por ciento desde diciembre a marzo (17,9 por ciento), con una informalidad de 70 por ciento.

Desde el comienzo del cierre se hizo visible que los sectores económicos más afectados por la medida eran los que vivían del intercambio comercial bilateral, mientras que los beneficiados eran los que se habían visto afectados en la última década por el incesante contrabando.

Así las cosas, los supermercados, droguerías, estaciones de servicio y el sector agropecuario se vieron favorecidos por la medida del presidente Maduro. “Los cucuteños se vieron en la necesidad de mercar en la ciudad: víveres, abarrotes y artículos de aseo, tanto personal como para la casa”, dice Gladys Navarro, directora ejecutiva de Fenalco.

VENDER ARROZ COMO ARROZ


Después de muchos años, los productores locales están en época de bonanza, pues pasaron de vender la arroba de 12.000 pesos a 19.000 pesos. De las 200.000 toneladas que se producen en el departamento gran parte de ellas se queda en el mercado local, e incluso ya tuvieron que adaptar 1.500 hectáreas de pastos para el cultivo del cereal.

Andrés Hoyos, presidente del Comité Departamental de Ganaderos de Norte de Santander, afirma que el sacrificio de ganado aumentó, pero solamente un 20 por ciento, “la ciudad consume 90 toneladas diarias de carne de res y las plantas de sacrificio producen unas 20 como máximo”. Lo que se traduce en un contrabando todavía de unas 70 toneladas diarias.

Por su parte, las 31 estaciones de servicio del área metropolitana triplicaron sus ventas, al pasar de vender 4,1 millones de galones de combustible mensuales a 12 millones.

SIN CLIENTES


Un sector completamente afectado por depender del comercio bilateral es el de las casas de cambio de divisas. Juan Fernando González, presidente de Asocambios, admite que en estos momentos el flujo de negocios representa el 10 por ciento del de antes del cierre de la frontera y ya se han cerrado unos 50 de estos negocios de los 303 legales que existían en la ciudad, mientras la mayoría ha tenido que despedir empleados.

Martha Ujueta Suárez, presidenta de Anato, asegura que el negocio se ha reducido en un 45 por ciento, ya que la mayor parte de su oferta estaba conectada con Venezuela, en donde hacer turismo es muy barato. “Avianca ya rebajó en dos vuelos su frecuencia a Cúcuta y hay un 30 por ciento menos en la ocupación de sus vuelos”, enfatiza Ujueta.

La ocupación hotelera, por su parte, ha caído en un 12 por ciento, -dice Alexander Trujillo, presidente de Cotelco- e incluso ya han cerrado dos pequeños hoteles. “Así no se despida gente se afecta en que no se contrata personal extra ni proveedores”, insiste el dirigente gremial.

CARBÓN LA VE NEGRA


Por importancia económica para la región, la caída del 40 por ciento en la producción de carbón en lo corrido del año es lo más preocupante, pues este sector aportaba unos mil millones de pesos mensuales y generaba unos 25.000 empleos entre directos e indirectos antes del cierre de la frontera. “Lo que quiere decir que se ha perdido el mismo porcentaje de empleos”, dice Jaime Rodríguez, presidente ejecutivo de Asocarbón.

Por la frontera venezolana se exportaban alrededor de 120.000 toneladas mensuales del mineral, y hoy solo se exporta a través del Caribe colombiano un 50 por ciento de esa cantidad. El dirigente gremial agrega que “la situación está cada vez peor porque el panorama se enreda más. La gente no está teniendo resultados”.

Pedro Vargas Núñez
Subeditor Portafolio