Tasa de desempleo seguiría aumentando durante el año

Dado que la actividad económica permanecería débil en el primer semestre de 2017, también continuaría el detrimento en la calidad de la ocupación.

Desempleo siguió a la baja en junio, llegó a 10,9%
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Portafolio
abril 10 de 2017 - 09:35 p.m.
2017-04-10

Desde el año pasado venimos anticipando que el crecimiento del gasto de los hogares se mantendrá en niveles bajos en 2017 y que será el único componente de la demanda que no contribuirá al ligero repunte que esperamos en el crecimiento del PIB.

Esta expectativa se debe principalmente a la mayor carga impositiva que introdujo la reforma tributaria, pero que se compensaría en gran medida por el descenso significativo de la inflación y de las tasas de interés y el aumento de los salarios en términos reales (a diferencia de lo que ocurrió en 2016).

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Otro factor que limitará un mejor comportamiento del consumo privado, es el deterioro del mercado laboral, que se comenzó a evidenciar con mayor claridad en 2016 y que debería continuar durante la mayor parte de este año.

A pesar de la desaceleración de la economía, la tasa de desempleo se ha mantenido relativamente baja y estable en el último año, ubicándose en un promedio anual de 9,3% al cierre de febrero de 2017, mientras que dicho promedio se ubicaba en 9% hace un año. Sin embargo, el cambio anual de la tasa de desempleo ha aumentado en 7 de los últimos 12 meses y desde septiembre de 2015 ha sido en su mayoría positivo, lo que no ocurría desde finales de 2010.

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A pesar de que la tasa de desempleo no se ha elevado de manera significativa, otros indicadores del mercado laboral sí están mostrando un debilitamiento más profundo. Por ejemplo, la tasa de ocupación, completó 12 meses de caídas anuales consecutivas en febrero, y pasó de un promedio anual de 59% en febrero de 2016 a un promedio anual de 58,4% en febrero de este año. Aunque la tasa de ocupación completa un año disminuyendo, el número de empleados todavía aumenta, sin embargo, en los últimos meses dicho crecimiento solamente corresponde a empleos informales, mientras que el número de empleos formales ha comenzado a reducirse por primera vez desde 2009.

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En diciembre del año pasado se registró la primera caída anual en el número de ocupados formales en el país, lo cual no ocurría desde mediados de 2009.

Simultáneamente, el número de ocupados informales ha vuelto a registrar crecimientos anuales en los últimos 3 meses desde noviembre, lo cual no ocurría desde mediados de 2015.

La informalidad es uno de los grandes problemas estructurales del mercado laboral colombiano pues su participación en el empleo total es de 47%, que es la cifra más alta en América Latina. No obstante, esta es una de las cifras más bajas desde que se tiene registro en los últimos 10 años y desde 2013 la participación del empleo formal superó por primera vez la del informal, lo cual significa que ha habido algunos avances importantes en este frente en lo corrido del siglo, especialmente luego de la reforma tributaria de 2012 que redujo significativamente los costos laborales. Claramente hay mucho camino por recorrer, razón por la cual el aumento reciente de la informalidad debería ser una de las preocupaciones principales de las autoridades económicas.

El empleo informal, además de mantener a las personas en permanente incertidumbre sobre el flujo de sus ingresos (limitando las decisiones de ahorro e inversión), hace que esta población esté descubierta por la seguridad social. Por ejemplo, el comportamiento reciente del número de cotizantes a pensiones y de afiliados al seguro de riesgos laborales es otra señal del debilitamiento reciente del mercado laboral. Tomamos el número de cotizantes a pensiones, en vez del número de afiliados, porque una persona que haya cotizado solo una vez en este sistema continúa estando afiliada, lo que no permitiría ver el flujo de personas que mes a mes continúan aportando para su ahorro en pensiones. Por el contrario, los seguros de accidentes personales cubren solo el mes cotizado, con lo que el número de afiliados sí refleja las personas cubiertas y que a su vez están empleadas.

En estos frentes también ha habido algunos avances en los últimos años. El número de cotizantes a pensiones (entre prima media y ahorro individual) aumentó de un promedio de 6,3 millones en 2012 a 7,9 millones en 2016. Sin embargo, en diciembre del año pasado el número de cotizantes cayó por primera vez en 4 años, registrando una variación anual de -5,3% a/a. En el trimestre móvil a diciembre todavía se registraba un crecimiento positivo de 1,3%, pero esta es la cifra más baja en casi 3 años. Los aportes a pensiones se han desacelerado de manera notable en el último año, cuando en promedio crecieron alrededor de 1,8% a/a en términos reales, mientras que en los dos años previos ese crecimiento bordeaba el 10% a/a. Algo similar ocurre con el número de trabajadores cubiertos por el seguro de riesgos laborales. El número de afiliados a este tipo de seguro aumentó de un promedio de 6,8 millones en 2010 a 10 millones en 2016.

Sin embargo, el número de afiliados a riesgos laborales completó 4 meses consecutivos de caídas y en diciembre la contracción fue de 4% a/a, la cifra más baja desde comienzos de 2013.

Finalmente, dado que esperamos que la actividad económica permanezca débil, especialmente en el primer semestre de 2017, creemos que la tasa de desempleo seguirá aumentando durante la mayor parte del año y que continuará el deterioro a nivel de la calidad del empleo. Esta situación implicaría una reducción del ingreso de los hogares, afectando su dinámica de consumo y evitando que puedan aprovechar plenamente el descenso de la inflación.

También hay que tener en cuenta que el incremento en el número de trabajadores no cubiertos por riesgos laborales aumenta la posibilidad de una mayor carga de gasto sobre el sistema de seguridad social en salud subsidiado.

Andrés Pardo Amézquita y
Ana María Rodríguez Pulecio

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