Posgrados en educación, la clave para un futuro exitoso

En un mundo globalizado, la formación es la mejor herramienta para responder a los retos que este proceso demanda.

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octubre 24 de 2016 - 11:22 a.m.
2016-10-24

El avance acelerado del conocimiento y la velocidad creciente de la globalización exigen una actualización permanente de la educación superior, técnica y tecnológica, para así evitar la obsolescencia y prestar un servicio útil a la sociedad.

Esto quiere decir que la educación a lo largo de la vida fue y seguirá siendo esencial para lograr un mejor desempeño profesional y contribuir al desarrollo, lo que llama a los profesores a asumir un papel protagónico que responda a efectivamente a las dinámicas globales.

En este sentido, los gobiernos han ido reforzando sus políticas para que todos los centros de educación superior sean cada vez más exigentes a la hora de elegir a sus educadores, buscando principalmente que el maestro sea un guía y facilitador del aprendizaje y no un simple transmisor de información.

En el caso de Colombia, el Ministerio de Educación Nacional dispuso en el artículo 19 del decreto 1278 del 2002, el sistema de clasificación de los docentes y directivos docentes, de acuerdo con su formación académica, experiencia, responsabilidad, desempeño y superación de competencias.

El documento puntualiza el ranking de educadores del sector público que está conformado por tres grados, que se establecen principalmente con base en la formación académica, y dichos grados están compuestos a su vez por cuatro niveles salariales que corresponden a A-B-C y D.

Según la normativa, a partir del segundo grado los aspirantes a catedráticos deberán contar mínimo con una especialización en materia de formación, mientras que para llegar al último nivel se les exige tener una maestría en un área a fin a su profesión o en educación, además de otros requisitos.

Algo similar ocurre en el sector privado, donde el gobierno pide a los establecimientos educativos contratar personas de reconocida idoneidad ética y pedagógica, con título en educación emitido por una universidad o entidad de educación superior, o con otro título universitario, para dictar cátedras relacionadas con su especialidad (ley 115 de 1994, art. 198).

Sin embargo, más allá de exigir un título profesional o de posgrado, el Ministerio demanda que estos sean expedidos por una Institución de Educación Superior que goce de reconocimiento y de un título que la acredite como institución de alta calidad.

Por eso, en el país existe un esquema, que comprende un Registro Calificado de un programa (RC), obligatorio para su funcionamiento, y una Acreditación de Alta Calidad (AAC) voluntaria, que se puede entregar a las institucional y para los programas, si cumple con algunos requisitos mínimos.

De manera que la exigencia en la educación de los maestros es cada vez mayor, lo que ha impulsado a las entidades académicas a ofrecer diferentes alternativas que estén a la vanguardia y que cumplan con todo lo establecido por la ley, para de esta manera contar en el país con educadores de calidad, que aporten a la sociedad y dejen un legado imborrable entre la población en formación.

FORMACIÓN PARA EDUCADORES
Así las cosas, resulta fundamental que para ser profesor se reciba una educación de calidad y solo instituciones de educación superior calificadas están en capacidad de hacerlo adecuadamente, en este sentido resulta vital elegir instituciones que cuenten con un reconocimiento de alta calidad.

Orlando Contreras, decano de la Facultad de Humanidades de la Universidad Militar, aclara la importancia de que las instituciones que imparten dicha formación con reconocimiento a nivel nacional por las características de sus programas y profesores.

“En nuestro caso, en la maestría en Educación se está capacitando al docente para que sea un buen investigador, que pueda generar una gran cantidad de conocimiento nuevo para sus alumnos y que sea capaz de gerenciar procesos educativos”, puntualiza, al indicar que esta demanda una mayor calidad para la enseñanza y formación de los nuevos maestros.

Para el decano, la nueva realidad que ofrece la sociedad colombiana, que es el posconflicto, solicita más que nunca la labor de la educación para poder transmitir el conocimiento a las nuevas generaciones de los cambios que se están gestando.

“Nuestra Colombia tiene que estar fundamentada y cimentada con muy buenos docentes de calidad, para que puedan ser los constructores de esta nueva sociedad que todos queremos, en donde esperamos que se acabe un conflicto de 52 años”, puntualiza.
A propósito del tema, señala que un buen posgrado en educación debe estar integrado siempre con proyectos sociales, los cuales aporten a la reconstrucción del tejido social, para lo esto se deben incluir siempre en los programas que tiene la universidad.

Desde el punto de vista locativo, Contreras asegura que las instalaciones amplias y modernas siempre favorecerán el aprendizaje de los estudiantes, lo cual se traduce en el acrecentamiento agradable de sus fortalezas que lo llevarán a ser un extraordinario educador.

“El buen educador, de cualquier universidad, tiene un sello específico que lo debe identificar y ser apetecido por su disciplina, su entrega, su sentido de pertenencia, su trabajo en equipo y su espíritu de investigación y de enseñanza”, concluye Contreras.