‘Consumidores y empresarios están en compás de espera’: Guillermo Botero

Cree que los hogares e inversionistas están más pendientes de la evolución de la economía para ‘prender motores’ que de temas políticos como la paz.

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Guillermo Botero Nieto, presidente de Fenalco.

Carlos Ortega / Portafolio

Economía
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Portafolio
septiembre 13 de 2016 - 10:48 p.m.
2016-09-13

La marcha de la economía más que temas políticos como la próxima firma del acuerdo de paz, tiene a consumidores y empresarios ‘a la espera’ de activar la demanda y de tomar decisiones de inversión.

Ese es el análisis sobre la coyuntura que hace el presidente de Fenalco, Guillermo Botero.
El gremio realiza desde hoy en Armenia su Congreso Nacional, al cual no asistirá el presidente Juan Manuel Santos. En el 2014 tampoco asistió.

“Fenalco, que representa el comercio organizado del país lamenta la no asistencia del Presidente al Congreso”, dijo Botero al ser consultado al respecto. Está previsto que en las deliberaciones estén varios ministros y que en la clausura esté el vicepresidente Germán Vargas.

¿Cuál será el tema del Congreso?
Es un libro que escribimos con una visión prospectiva del país para los próximos años, que da también una visión del gremio para trabajar en un proyecto de país. Inicialmente era un decálogo, pero se fue a 11 puntos que era imposible dejar por fuera la sostenibilidad ambiental. El libro se llama “Las exigencias del desarrollo colombiano. No sigamos arando en el mar”. La pobreza y la equidad, como una tarea pendiente, la falla sistemática de la justicia y las lecciones por aprender en educación, son algunos de los temas.

¿Cómo está el comercio?
El comercio no ha estado bien en lo corrido de este año. La primera razón de ello es un descenso significativo en la actividad económica que se refleja en el comercio que es el eslabón final. Ahí tenemos que preocuparnos. Para los 12 primeros meses teníamos unos crecimientos de 6,5 por ciento en el 2014, de 6,92 en el 2015 y en el 2016 apenas 1,62 por ciento. Ya en el período enero-junio, la situación es más dramática: 7,34 por ciento, 4,11 por ciento, 1,37, en esos años.

¿Cuáles son los sectores en negativo?
En el primer semestre son cuatro: vehículos automotriz y motocicletas; aseo personal, cosméticos y perfumería; calzado y cuero, y artículos y utensilios de uso doméstico. Pero tenemos uno que es mercancías de uso personal y doméstico (abarca comida para mascotas, joyería y cilindros de gas) que si bien está en positiva apenas va en 0,28 por ciento. Luego nos vamos para equipos de oficina y computadores con un crecimiento apenas del 1,07, cuando ese era el gran motor de la economía. Y en junio, de los 14 subsectores, 7 está en negativo. Auguramos que por distintas razones - incluido el paro camionero- van a ser preocupantes los datos que saldrán esta semana sobre julio. Probablemente creceremos entre enero y julio cerca de 1 por ciento.

¿Qué se puede esperar para el resto del año?
La inflación parece ceder y es una buena señal porque los alimentos van a bajar. Las alzas de las tasas del Banco de La República nos preocuparon por la contracción que iba a generar en la economía, pero luego los mismos empresarios fueron los que se alarmaron por el incremento en el costo financiero que afecta sus utilidades.

Seguramente, el año entrante se notará mucho más en razón de que las alzas no se transmiten automáticamente a los créditos.

¿Cómo se explica que con este panorama más marcas entren al país?
Todos ven oportunidades en el mercado colombiano donde el negocio del retail se ha desarrollado mucho. Es sorprendente lo que sucede frente a otros países. También hay que recordar que algunas de han ido como La Polar y Ripley. Unos llegan y otros se van.

¿Este bajo movimiento del comercio es coyuntural?
En parte se explica por las medidas de política monetaria del Banco de la República. Y en segundo lugar, frente a la inflación los jefes de hogar se vuelven muy cautos en el gasto. En ese cálculo se abstienen y entrarán a comprar cuando vean que la situación mejora. Y eso es lo que está pasando, por ejemplo, con la reparación de carros. La gente prefiere hacer mantenimiento y mejorar lo que tiene.

¿En medio de la próxima firma del acuerdo de paz qué piensan los consumidores?
Desde el punto de vista de los jefes de hogar se podría decir que hay un compás de espera más que por la paz, por la situación macroeconómica.

No toman decisiones a la espera de ver cómo evolucionan las cosas. Lo mismo puede estar pasando con los empresarios. Muchos están pendientes a ver en qué momento comienzan sus expansiones. No digo que estén paradas las inversiones, están esperando más desde el punto de vista económico que político.

Están esperando que se dinamice la economía, que las expectativas de venta al detal se incrementen, que la industria deje de depender de la refinación del petróleo.

¿Pensando en las prioridades del Gobierno después de la firma del acuerdo de paz qué sigue?
Cuando se revisa de manera significativa los acuerdos de La Habana, uno comienza a preguntarse si el Estado tendrá la capacidad institucional de atender esos compromisos que han sido firmados y si eventualmente esos compromisos pueden desbordar esa capacidad institucional. Eso genera temores entre los empresarios.

¿Qué expectativas hay sobre la reforma tributaria?
Sería interesante conocer algunos lineamientos generales del Gobierno sobre lo que se pretende.

¿Y particularmente qué le preocupa al comercio?
El incremento del IVA en tres puntos, por la dificultad inmensa que tenemos de competir contra la informalidad y la elusión.

En segundo lugar, el incremento en el impoconsumo que afecta a los restaurantes, por ejemplo. En el tercer lugar, está la propuesta de un impuesto a las bebidas azucaradas. Eso para el tendero de barrio es muy duro. Además, el proyecto de licores nos tiene preocupados.

Constanza Gómez
congom@portafolio.co