‘El precio del crudo llegó a un punto de inflexión’

Las compañías petroleras en Colombia deben colaborarse más en su trabajo y para hablar con las comunidades.

Antoine Halff fue el analista principal de petróleo de la Agencia Internacional de Energía (IEA, por su sigla en inglés).

Antoine Halff fue el analista principal de petróleo de la Agencia Internacional de Energía (IEA, por su sigla en inglés).

Foto: ACP

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Portafolio
septiembre 28 de 2017 - 08:09 p.m.
2017-09-28

Antoine Halff, investigador del Centro para la Política de Energía Global de la Universidad de Columbia en Nueva York y quien anteriormente se desempeñó como analista principal de petróleo de la Agencia Internacional de Energía (IEA, por su sigla en inglés), estuvo en el país y habló con Portafolio sobre las perspectivas de la industria petrolera en el mundo y en Colombia.

¿Cómo analiza lo que está ocurriendo con la industria petrolera a nivel mundial?

Creo que el sector sigue aprendiendo a adaptarse a su realidad, que ha estado convulsionada de manera significativa por más de 10 años.
Es una industria perturbada por el alza y baja de precios y por la debilidad de los mismos.

Esto ha impactado todo: la exploración y la explotación. Las compañías no han invertido en proyectos a largo plazo por la incertidumbre y eso se está notando ahora. Será muy difícil llegar a donde estábamos hace unos años.

¿Cómo ve ese acercamiento a los 60 dólares el barril?

Vemos que el precio ya ha empezado a equilibrarse, pero todavía es caótico. Creo que ahora estamos en el punto de inflexión. Durante los últimos diez años, la gente ha subestimado el ‘shale’, pero ahora ven que puede afectar los precios, y esto tomó por sorpresa a los mercados, a los estimadores de precios y a la gente de la industria en general.

¿Cree que para equilibrar los precios la Opep debe seguir con los recortes de producción?

Inicialmente decidieron no recortar la producción, porque se dieron cuenta de que si la recortaban ellos promovería el ‘shale’ por el alza en los precios, pero se percataron muy tarde del error, ya que eso llevó el precio a la baja muy rápido.

Hace un año eso cambió, negociaron un acuerdo y decidieron extenderlo a otros países. Ahora discuten si lo amplían y continúan con los recortes.

Es todo un enigma para la Opep, porque si apoyan un precio más alto, entonces fomentan la inversión y otros pueden aumentar la producción otra vez.

Pero parece que ahora sí les está funcionando...

Lo que pasa es que, debido a la falta de inversión, no hay grandes proyectos de petróleo en el mundo y cuando se encuentren tardarán unos cinco años para entrar en producción, y eso se está sintiendo en la industria.

La producción de ‘shale’ aumentará por unos mejores precios, pero no va a ser tan rápido como la gente piensa.

Con lo que ha escuchado hasta ahora en el congreso de la ACP, ¿cómo ve la industria petrolera en Colombia?

Es un proceso muy interesante. Colombia no es un gran productor de petróleo pero hace una contribución importante. Ahora sufre tanto por la caída de la producción como por los bajos precios.

Es un país atractivo por muchas razones. El proceso de consultas es muy interesante. Las compañías tienen una licencia, pero también tienen que consultar con las comunidades, lo que algunas veces puede parecer un callejón sin salida.

Veo que las empresas que buscan explorar o explotar no se hablan entre sí y se quedan atrapadas en la competencia, lo cual es problemático porque estamos en un entorno donde las compañías buscan dinero para la inversión.

Es muy importante que las empresas sean capaces de comunicarse entre sí y con las comunidades, y estas tienen que ver los beneficios directos de los trabajos en sus áreas.

¿Y qué más deben hacer para convencer a las comunidades de dejarlos trabajar?

Las comunidades no pueden decidir cómo explotar los recursos naturales, ni tampoco a dónde va el petróleo, pero tienen un interés directo en los beneficios. El dinero debe ir donde se supone que debe ir.

En el país, como en cualquier otro lugar, el mercado es un desafío. Colombia no es particularmente barata para la industria, los costos de producción son más altos que en otros países.

El acuerdo de paz da más oportunidades que la industria debe aprovechar y el Gobierno debe destinar más esfuerzos para el sector.

¿Qué más le podría aconsejar a la industria petrolera del país?

No me atrevería a sugerir una mejora, pero la industria se está transformando en todo el mundo. Hay mucha competencia y el público está viendo las cosas de otra manera.
Hemos escuchado a varios oradores para que la industria se reinvente y el comportamiento del consumidor está cambiando de un país a otro.

Vivimos en un mundo donde la economía está cambiando rápidamente. Los jefes tienen que evolucionar en esta estrategia y ofrecer tanta flexibilidad como sea posible.

En el futuro, muchas actividades no necesitarán el petróleo ni el gas, la competencia será muy grande y los consumidores tendrán otras opciones.

¿Piensa que la administración Trump va a favorecer el desarrollo de la industria petrolera de Estados Unidos?

Ha habido un montón de retórica de la administración Trump sobre el consumo de energía y así sucesivamente. Mucho de eso está desconectado de la realidad de la industria. El crecimiento del sector petrolero estadounidense se dio durante la administración Obama y eso quedó documentado.

Trump es muy ruidoso, pero su administración no ha hecho nada hasta ahora. Todos en Washington se están rascando la cabeza y tratando de averiguar qué significa el consumo de energía.

Pedro Vargas Núñez
Editor Portafolio.co

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