Estrategia de la Opep de reducir oferta de petróleo fracasa

Casi 12 meses de diplomacia culminaron en dos convenios que llevarían a 22 países a reducir la producción en cerca de 1,8 millones de barriles al día.

Ecopetrol

El grifo del oro negro continuaría medio abierto por lo menos hasta marzo del 2018.

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Economía
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Portafolio
junio 26 de 2017 - 09:46 a.m.
2017-06-26

Podría ser demasiado pronto para escribir el obituario de la OPEP, pero el club de productores de petróleo parece tener urgente necesidad de cuidados paliativos. Muestra poca comprensión de dónde se encuentra, cómo llegó allí o hacia dónde va.

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Aunque todavía se las arregla para conseguir nuevos miembros aquí y allá, su grupo básico parece más frágil que en cualquier otro momento en más de 30 años. Los históricos acuerdos de producción, armados tan trabajosamente el año pasado, están fracasando.

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Casi 12 meses de diplomacia itinerante culminaron en
dos convenios que llevarían a 22 países a reducir la producción en cerca de 1,8 millones de barriles al día. La implementación ha sido mejor que en cualquier otro recorte de producción previo, el cumplimiento llegó a 106 por ciento en mayo.

¿Un éxito resonante? Difícilmente. Este es el último mes de esos acuerdos y los precios del crudo están más bajos que cuando se firmaron.

Los productores no solo sacrificaron volumen, sino que también ganan menos por cada barril que producen. La reciente extensión de los convenios tan solo prolonga los límites a la producción otros nueve meses, la mejor respuesta que la OPEP pudo acordar.

Apenas si se mencionaron recortes más profundos. Las afirmaciones de "hacer todo lo que sea necesario" suenan huecas. En efecto, no hay vocación por los grandes recortes que exigirían verdaderos sacrificios en países como Rusia, donde factores estacionales normales ayudaron al país a bajar la producción en el primer semestre del año.

Tan solo mantener los actuales niveles de extracción podría resultar difícil en el resto de 2017: trabajos tempranos de mantenimiento ayudaron a varios miembros de la OPEP a cumplir con sus metas, pero eso no puede continuar.

Y después está el problema del repunte de la producción en Libia y Nigeria, ambas exentas de los recortes. Pero el malestar es mucho más profundo.

Bajo un aspecto de unidad, se están dibujando grietas entre miembros centrales de Oriente Medio. El enfrentamiento con Catar, liderado por los sauditas, podría crear la división más grave desde que Irak invadió Kuwait en 1990.

Irak podría estar ahora en la mira de Mohammed bin Salman porque la influencia de Irán crece en el país y Bagdad está rezagada respecto del resto en cuanto a implementar los recortes de producción. Como si las fallas internas no fueran suficientes, la OPEP parece haber perdido contacto con la realidad.

Los ministros dicen que se necesitan precios más altos para pagar las inversiones en la futura capacidad de producción y lanzan graves advertencias sobre una crisis de suministro venidera.

Dijeron lo mismo para justificar que los precios se dispararán por encima de los US$100 el barril en 2008. No era verdad entonces y podría no serlo tampoco ahora.

El sector petrolero ha respondido a la caída del precio reduciendo costos. Proyectos que necesitaban un crudo a US$100 para lograr el equilibrio han sido mágicamente rediseñados para resultar sustentables a la mitad de ese nivel.

La OPEP equivoco por completo su juicio sobre la industria norteamericana del shale y parece no comprender como está aún se desarrolla con rapidez.