‘Faltarían 70 años para que toda la región tenga seguridad social’

Tal como indica el último informe de la OIT, en estos momentos casi la mitad de los mayores de 65 años no cobra una pensión.

pagos no constitutivos de salario

Helmut Schwartzer, especialista del organismo, dijo que Latinoamérica debe reforzar los sistemas no contributivos e incluir a las nuevas tecnologías.

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julio 25 de 2018 - 11:06 p.m.
2018-07-25

América Latina ha registrado avance en términos de cobertura y afiliación a los sistemas de seguridad social. Sin embargo, aún no son suficientes, pues según el último informe de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), se necesitan 70 años más en llegar a una cobertura casi total para el promedio de la región en la protección social contributiva.

Así lo afirma Helmut Schwartzer, especialista de la OIT en protección social, quien también destaca que casi la mitad de mayores de 65 años no cuenta con pensión, y que los países deben fortalecer sus regímenes no contributivos.

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¿Cómo es posible que el 55% de los trabajadores no cotice a la seguridad social?

En América Latina enfrentamos una barrera, que es la de la informalidad. Los niveles en la región son de un promedio de 48%, con países que presentan niveles incluso más elevados, como es el caso de México, que registra un 10% más, y eso es un gran impacto para la cobertura. Además, es importante que las instituciones del mercado laboral funcionen bien para mejorar esa situación. Esto se da por cómo está el mercado de trabajo y también por las instituciones y las normas. Las políticas públicas tienen que mejorarse.

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¿Esta es una situación sostenible?

No me gusta decir que los sistemas no son sostenibles, pero sin duda estos tienen que ser adaptados y reformados para garantizar la sostenibilidad y así conseguir una extensión de cobertura y eficiencia de las prestaciones. Claro que es un reto para los sistemas de seguridad social seguir buscando incorporar trabajadores y mejorar la financiación. Para la sociedad hay un riesgo en relación con las atenciones y las prestaciones. Por ejemplo, el hecho de que una alta proporción de adultos no reciban pensión y, por supuesto, que por la edad no tenga posibilidad de obtener un salario, incrementa el riesgo de pobreza. Obviamente, reconocemos los avances en los programas de protección social, pero es necesario fortalecerlos.

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¿Cómo está la cobertura en Latinoamérica?

Para América Latina tenemos una cobertura en promedio, que era de 36,6% en el 2005 y pasó al 46,4% en el 2015, la última medición, lo que supone un incremento del 8%, lo que es significativo. Hay regiones que han crecido más y otras más rezagadas. Otro dato que vemos es que la clase media ha presentado un mayor aumento en materia de formalización, o el hecho de que el Cono Sur y Brasil tienen una cobertura más elevada, del 58,6%. Colombia está un poco por encima de la media, con un 35,1% y Centroamérica y México tienen un promedio de 31,2%. Con esto se ve que hay una gran heterogeneidad en América Latina.

¿Y cómo es la situación para los mayores de 65 años?

En cobertura de los mayores de 65, el promedio de América Latina era de 45,4% y ahora el 51,6% recibe una pensión. Es decir que casi la mitad de las personas en edad de jubilación no tiene pensión, es un dato importante. También hemos encontrado otros datos, como el hecho de que la brecha para las mujeres es mucho mayor que la de los hombres.

¿Qué recomendaciones les haría a los gobiernos para mejorar la situación?

Claramente tenemos que enfrentar estos desafíos, que ya son una especie de herencia, porque este problema no es algo reciente, sino que la baja cobertura la tenemos desde hace varias décadas. Con esto, aunque vemos que los indicadores están en aumento, es necesario seguir los esfuerzos para lograr mayor cobertura y formalización para que así se pueda alargar la población afiliada. Pero no será posible incorporar a todas las personas por medio del régimen contributivo, por lo que es necesario fortalecer los regímenes de pensiones y salud no contributivos. Esta mezcla de diferentes instrumentos y varias fuentes de financiación va a ser clave para mejorar.

¿Qué desafíos ve en Latinoamérica?

En el informe detallamos que hay muchos desafíos nuevos. Uno de ellos es que en la historia de la región, estos sistemas siempre han reaccionado de forma procíclica, es decir, que se expanden más cuando el ciclo económico es ascendente, y ocurre lo contrario cuando la economía va en retroceso. Por eso, los sistemas de seguridad tienen que tener unas características anticíclicas como son los programas de empleo de emergencia u otros mecanismos de financiación.

Otro de los mayores desafíos es enfrentar las nuevas formas de trabajo o contratación, teniendo en cuenta el impacto de las nuevas tecnologías y los sistemas necesitan adaptarse a eso. Entendemos que es posible que la seguridad social modifique sus reglas para que siga cubriendo a esas nuevas formas de empleo, que se reforme la ley para hacer obligatoria la afiliación de esas tendencias laborales. En muchos países de la región, el trabajo independiente no es afiliado obligatorio y debería serlo.

¿Cómo ven la existencia de sistemas de seguridad social públicos y privados?

En relación al diseño de sistemas de pensiones no queremos entrar en una discusión ideológica, pero se debe hacer la discusión sobre criterios objetivos y es que los sistemas cumplan con los estándares mínimos de seguridad social. Si un país quiere tener un pilar privado puede funcionar, pero no puede ser el único, también tiene que existir un pilar público, existir una prestación mínima y una predictibilidad de la pensión que va a resultar. Esto no supone que estemos en contra de los regímenes privados, pero es que solo esa modalidad no cumple los requisitos mínimos. En la experiencia internacional, tenemos 24 países que han creado pensiones privadas obligatorias y de esas 24, la mitad ya hizo una reforma, volvió o cambio su modelo al menos parcialmente porque no cumplían con la promesa de incrementar la cobertura o la sostenibilidad fiscal.

¿Cuánto se necesitaría para alcanzar los niveles que presentan países desarrollados?

El avance que América Latina ha registrado en los últimos años es una noticia positiva. Hay países en la región que ya tienen niveles de cobertura elevados, como el Cono Sur o Costa Rica, y son países que han hecho una mezcla entre un sistema contributivo y no contributivo, han buscado coordinar mejor los distintos tramos y superar la fragmentación que existe, con políticas más integrales y que han desarrollado un programa de inspección laboral, de tributación, de afiliación de microempresas, de trabajadores del hogar o rurales, grupos que son difíciles de cubrir. Con esto, tardaríamos 70 años para una cobertura total promedio, pero para avanzar se necesita una política de formalización y también reformas de seguridad social.

Rubén López Pérez

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