El 10% de agroquímicos que se consume es de contrabando

Las principales zonas de entrada ilegal de estos productos son las fronteras con Ecuador y Venezuela.

El control es difícil porque los productos no llegan a cadenas de comercialización regular.

Bloomberg

El control es difícil porque los productos no llegan a cadenas de comercialización regular.

Finanzas
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julio 06 de 2014 - 07:24 p.m.
2014-07-06

Las fronteras de Venezuela y Ecuador se han convertido en verdaderos coladores por donde se están filtrando insumos agrícolas ilegales a Colombia de cuya calidad nadie responde. Pero fuera de eso, estos productos ‘quiebran’ los precios, perjudicando a las empresas que comercializan de manera legal.

En el país no existen cifras concretas de qué cantidad de agroquímicos ingresa de contrabando. Incluso, la cámara Procultivos de la Andi proyecta realizar un estudio a partir del segundo semestre de este año para alcanzar un conocimiento más profundo del problema.

No obstante, entendidos en el tema hablan de que un 10 por ciento de los fertilizantes y plaguicidas que se consumen en el territorio nacional podría provenir de esta fuente, lo cual arroja una cifra importante si se tiene en cuenta que el mercado nacional de fertilizantes mueve unos 700 millones de dólares y el de plaguicidas 530, según datos de Asinfar, uno de los gremios que tienen que ver con los agroquímicos.

“Hoy, el 70 por ciento de los plaguicidas son importados debido a que acá salen más caros. En fertilizantes, casi el total son extranjeros, anota el representante del capítulo de agroquímicos de esta asociación, Carlos Villamizar.

IGUAL QUE EN LA REGIÓN

El porcentaje del comercio ilegal concuerda con el cálculo que maneja la asociación de empresas tecnológicas CropLife para la región. José Perdomo, presidente de este gremio en América Latina, destaca, sin embargo, que existen diferencias sustanciales por países. Por ejemplo, se estima que en Paraguay y Bolivia el comercio ilegal sobrepasa el 20 por ciento, una cifra que se asemeja al porcentaje que comercia la ilegalidad en el mundo.

Por esa ruta, asegura, llegan muchos productos desde China que no cumplen con estándares de calidad y muchas veces incluso contienen agentes contaminantes, cuando no son falsificados. En otras ocasiones, el origen son las fábricas de la India, de acuerdo con Villamizar.

La consecuencia para el consumidor final es que nadie le responde por ninguna garantía en caso de que el resultado esperado no se dé o que los efectos sean adversos.

El director de la Dian, Juan Ricardo Ortega, advierte que este negocio puede incluso estar disfrazando un lavado de activos. Según el funcionario, no se han detectado estructuras sofisticadas dedicadas de manera exclusiva al contrabando de agroquímicos, sino bandas de distintos grados de organización que, en ocasiones, buscan alianzas con las llamadas bacrim (bandas criminales que heredaron antiguos territorios de los paramilitares).

“Son organizaciones delictivas que hoy contrabandean insumos para el campo y mañana lo hacen con televisores”, indicó por su parte Villamizar, quien añadió que uno de los problemas para el control es la gran extensión de los límites con Venezuela y Ecuador y el hecho de que estén rodeadas por departamentos agrícolas donde este tipo de contrabando es distribuido directamente en las fincas, lo cual dificulta todavía más la acción de las autoridades.

De acuerdo con Ortega, la primera de estas fronteras se ha logrado controlar mejor gracias a gestiones diplomáticas que han desencadenado en una mayor colaboración entre los dos Gobiernos. En la segunda, desde mayo, se reforzó la vigilancia.
MÁS DECOMISOS
Según la Dian, este año se han decomisado más de 147 millones de pesos en abonos y fertilizantes, lo cual representa casi tres veces la cantidad aprehendida en el 2013, cuando la entidad se incautó de 51 millones de pesos. En fungicidas e insecticidas van también 238 millones de pesos.

El consolidado del año pasado muestra aprehensiones totales por 726 millones de pesos en fertilizantes y abonos, y 797 millones en insecticidas y fungicidas, según registros de la Dian. “Aunque no es de las dimensiones de la gasolina y el arroz, no es un tema pequeño. El sector privado lo está sintiendo y esta muy preocupado”, dijo su director.

 

Néstor Alonso López
Economía y Negocios