Solo 1 de cada 100 empleadas domésticas tiene contrato

En el país, 735.000 personas devengan su ingreso mensual del empleo doméstico. La mayor parte, el 95 por ciento, son mujeres. Trabajan más de 48 horas a la semana por un salario que ni siquiera es el mínimo.

Estudio muestra que sigue precariedad de este empleo; 14,6%, afiliadas a pensiones.

Abel Cárdenas

Estudio muestra que sigue precariedad de este empleo; 14,6%, afiliadas a pensiones.

Finanzas
POR:
julio 23 de 2014 - 01:23 p.m.
2014-07-23

Estas son algunas de las conclusiones de un estudio realizado por la Escuela Nacional Sindical (ENS), con motivo del Día Internacional del Trabajo Doméstico, que se celebró este martes.

“Tenemos un rezago que equipara el trabajo doméstico al del mundo esclavista”, expresa Viviana Osorio, del área de Mujeres Trabajadoras, de la ENS.

No obstante, en los últimos tres años, en el país ha aumentado el número de leyes y decretos en favor del trabajo doméstico.

El estudio concluye que el trabajo doméstico sigue siendo cosa de mujeres.

Esto “evita que los hombres ingresen al sector, en parte, por la sobreoferta femenina para esta actividad”, agrega la investigadora.

De acuerdo con la investigación, solo 1,1 por ciento, es decir, 8.000 trabajadoras domésticas (1 de cada 100), tiene un contrato laboral por escrito, aspecto que es avalado por las normas vigentes, que permiten que el contrato sea verbal.

Pero dicha situación contribuye a que la actividad laboral que se desempeña en los hogares colombianos caiga en la informalidad y, por consiguiente, en la vulneración de los derechos de los trabajadores.

Así, continúa el estudio de la ENS, solo el 14,6 por ciento de los empleados domésticos está cotizando para una pensión. La duplicación de la jornada laboral en esta actividad es otro problema. De una encuesta realizada por la misma escuela en Medellín se desprende que el 91 por ciento de las personas que trabajan internas realizan actividades de entre 10 y 18 horas, por el mismo salario, pese a que una sentencia de la Corte Constitucional estableció que dicho trabajo no podía exceder las 10 horas.

“El trabajo doméstico, como se da en la intimidad de un hogar, no se reconoce como una relación laboral. Adicionalmente, hay obstáculos, como el alto índice de analfabetismo que rodea a las trabajadoras domésticas, que les impide reclamar sus derechos”, dijo Osorio.

Los investigadores concluyen que el 90 por ciento de las empleadas domésticas no reciben pago por trabajar horas extras, sin contar con que la ley permite que el 30 por ciento de su salario pueda ser pagado en especie (gastos de alimentación y habitación).

El aporte que el trabajo doméstico hace a la producción del país está subvalorado, según la representante a la Cámara Ángela Robledo. Contando con el trabajo no remunerado que realizan los colombianos en sus hogares, incluidos los que generan sus ingresos de otra actividad laboral, “el trabajo doméstico estaría generando 120 billones de pesos (20 puntos del Producto Interno Bruto), que no se contabilizan ni se reconocen”, agrega Robledo.

HAY AVANCES, PERO…

Según el Ministerio de Trabajo, “el país ha avanzado en el reconocimiento de esta labor. El Estado ha ratificado el Convenio 189 sobre el trabajo decente para los trabajadores domésticos”.

La ENS también destaca el avance que se registró el año pasado, tras “haberse reconocido a los empleados domésticos el derecho de afiliación a una caja de compensación y la posibilidad del pago de prestaciones sociales en el trabajo por días”.

FALTA DE INSPECCIÓN Y CONTROL

De acuerdo con los hallazgos de la ENS, existe una precaria inspección laboral de este problema.

Muestra de ello es que, en el 2013, de quejas relacionadas con vulneración de los derechos de los trabajadores domésticos, “el Ministerio del Trabajo solo realizó una visita que no hace parte de investigaciones, dos visitas dentro de la práctica de prueba en investigaciones, y 206 averiguaciones preliminares iniciadas, de las cuales solo 14 terminaron en proceso sancionatorio. Esto, entre casi 750.000 empleados domésticos, es un escenario de precarización”, afirmó
Viviana Osorio.

Para la ENS, entre las cuentas pendientes con los trabajadores del servicio doméstico está la de la “reglamentación de la Ley 146 del 2011, para llevarlos a la igualdad en la remuneración”. También se requiere “impulsar la formalización laboral de estos empleados, incrementar el control a la tercerización de este trabajo y fortalecer la inspección laboral en el servicio doméstico”, según la ENS.

MARTHA MORALES MANCHEGO
Economía y Negocios