2010: un año propicio para la revolución en México

Las insurgencias de 1810 y 1910 alimentan la creencia deque este siglo también tendrá un"estallido social"

POR:
enero 22 de 2010 - 05:00 a.m.
2010-01-22

Algo mantiene atemorizados a los políticos aquí. Se trata del número 10.

La llegada del año 2010 despierta reminiscencias y temores de que la historia se vuelva a repetir. Esto se debe a que en los últimos dos siglos, ha habido dos revoluciones en México, y ambas en años terminados en 10.

"Es como una tradición cada 100 años", dice Jaime Abundis, un historiador mexicano.

Primero fue una noche de 1810, cuando un cura insurgente llamado Miguel Hidalgo dio un grito de guerra que animó a miles de mexicanos a salir a las calles para derrocar a los españoles.

Luego vino 1910, el año que se suponía marcaría un hito para el gobierno por los festejos del centenario. Se realizaron desfiles y banquetes, pero al cabo de unas semanas comenzó la Revolución Mexicana.

La numerología no es un pensamiento marginal en México. Es un tema recurrente en los principales diarios y entre los políticos del país. No hace mucho, el periódico El Universal sacudió a sus lectores con tres columnas de opinión premonitorias al respecto: "El miedo del 2010", "La revolución pendiente" y "2010: ¿tercera revolución?".

"En asuntos históricos a veces los números dicen más que las palabras", escribió el autor de una columna titulada "1810, 1910, 2010" que se publicó el 1 de enero.

El tema se ha vuelto tan común que la revolución imaginaria incluso ya tiene un nombre: "estallido social". Casi todos los días, se puede escuchar a políticos mexicanos advirtiendo sobre su llegada.

El 3 de enero, José Guadalupe Martín, arzobispo de la ciudad de León, advirtió sobre un posible estallido social entre los pobres descontentos con el estancamiento económico del país. Dos días después, Cruz López Aguilar, presidente de la principal organización de trabajadores agrícolas de México, la Confederación Nacional Campesina, ofreció su predicción: 2010 es un año que invita a la insurrección... hay condiciones para un estallido social".

Andrés Manuel López Obrador, el ex alcalde de la Ciudad de México que perdió una reñida elección presidencial en 2006, dice que el estallido social ya se vive en México. En una entrevista, López Obrador señaló que en los últimos tres años ha habido casi 15.000 asesinatos, en referencia al creciente número de víctimas de la guerra de México contra los poderosos carteles de la droga.

Es una batalla que muchos mexicanos, incluido López Obrador, dicen que el gobierno está perdiendo.

Acontecimientos recientes sólo le han echado más leña al fuego. A fines de 2009, el gobierno dejó filtrar información de que en un rancho en el estado de Chiapas, policías hallaron 500 granadas, ametralladoras, rifles y miles de cartuchos. El plan, según las autoridades, era movilizar a fuerzas rebeldes para derrocar al gobierno estatal durante las ceremonias del bicentenario en septiembre de 2010.

Diego Osorno, un periodista de 29 años del diario mexicano Milenio, tiene un blog sobre elementos subversivos de México que van desde ex narcotraficantes hasta anarquistas. "Sin duda, este es un momento muy, muy importante para las guerrillas", dijo. Osorno opina que los rebeldes aprovecharán la simbología del año y que se puede esperar grandes despliegues de propaganda.

Osorno, autor de un libro sobre movimientos insurgentes que incluye un capítulo titulado "Nos vemos en el 2010", afirma que es probable que haya una serie de incidentes de menor escala y menciona explosiones en dos sucursales bancarias en las afueras de la Ciudad México el día de Año Nuevo que solamente dañaron ventanas. Osorno, sin embargo, no espera que haya una repetición a gran escala de las revoluciones de 1810 y 1910.

En cambio, dice, los posibles incidentes se inspirarían, aunque a menor escala, en los atentados de la izquierda radical de Estados Unidos, que en 1970 hizo estallar bombas en edificios del gobierno y ayudaron a sacar de prisión al ícono contracultural Timothy Leary.

Naturalmente, hay quienes no creen en las revoluciones imaginarias. "Lo que están oyendo es pura fantasía", opina Carlos Montemayor, un ensayista mexicano que alguna vez hizo de mediador entre los grupos guerrilleros y el gobierno. Montemayor dice que la creencia de que habrá un estallido social en una fecha en particular no tiene base histórica ni sociológica.

Una de las voces más escépticas sobre el estallido social pertenece, curiosamente, a uno de los grupos guerrilleros. El Ejército Revolucionario Popular, una organización guerrillera que opera ocasionalmente en algunos estados sureños, se queja de que el temor es un invento del gobierno.

"Políticos de oficio de toda índole han recurrido en sus discursos al estallido social como un chantaje político, unos para asegurar más canonjías y otros para obtenerlas", escribió un autor anónimo en el periódico del grupo guerrillero, El Insurgente.

Osorno dice que estará atento a señales de disturbios en México este año, aunque no vengan de uno de los grupos guerrilleros más conocidos. Y quizás no sean obvias hasta verlas en retrospectiva, añade.

En la Revolución Mexicana de 1910, por ejemplo, los libros de historia la sitúan en la frontera con Texas sólo un mes después de que México celebrara el centenario de la república. No obstante, cientos de kilómetros al sur, en la capital, pocos parecían estar al tanto ese año de una distante insurrección liderada por Francisco I. Madero, quien supuestamente habría recibido luz verde para iniciar su rebelión durante una sesión de espiritismo. La lucha real no comenzó hasta el asesinato de Madero en 1913, que dio lugar al surgimiento de figuras como Emiliano Zapata y Pancho Villa, un bandido que se convirtió en héroe nacional. Osorno explica que la noción de que lo que estaba sucediendo era una revolución no se propagó hasta 1913.

Ernesto Nava Villa, el último hijo sobreviviente de Pancho Villa, sostiene que es posible que haya más rebeliones. "Si ya ocurrió dos veces, ¿quién puede decir que no volverá a suceder", se preguntó hace poco.

Si llegara a ocurrir, Nava Villa no lo verá; falleció a los 94 años antes de fin de año.

Por otro lado, tal vez no suceda nada. "Eso sería igual de histórico, quizás más", señala Osorno. "Sería la primera vez que pasan 100 años en México y no hay una revolución".

Siga bajando para encontrar más contenido