El 2011 llega con fuerza

El 2011 llega con fuerza

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diciembre 24 de 2010 - 05:00 a.m.
2010-12-24

No ha terminado el año y ya se siente con fuerza el 2011. La tragedia invernal cambió las prioridades del país. Colombia está alerta. El gobierno Santos reaccionó bien: atención inmediata a los damnificados y planeación estratégica para la reconstrucción del país. De eso se trata: reconstruir a Colombia luego de la peor tragedia natural, teniendo en cuenta los daños ocasionados en todas las regiones del país: pueblos enteros destruidos y desalojados; decenas de carreteras y vías arruinadas; millones de hectáreas de agricultura y ganadería anegadas; departamentos enteros incomunicados de la capital del país y los puertos del Atlántico. Los expertos estadounidenses en desastres que estuvieron en Colombia dijeron que la magnitud del daño era equivalente a 10 veces el huracán Katrina, comparando con lo que ocurrió en New Orleans en el 2005, se quedaron cortos: es 100 o 1.000 veces peor que Katrina considerando los muertos, los millones de personas desplazadas de sus hogares, las pérdidas de cosechas y pastos y el desafío que significa para un país reconstruir su infraestructura vial y repensar los planes de vivienda. La tragedia, que supera la emergencia y el dolor que ha causado, es una oportunidad para hacer las cosas mejor. Primero, nuevas ciudades y planes masivos de vivienda en zonas planas. Segundo, más represas para controlar las aguas de algunos ríos; tercero, repensar completamente el Canal del Dique y la Costa Caribe; Cuarto, y quizás lo más importante, darle un vuelco total a la política ambiental y al funcionamiento de las Corporaciones Autónomas Regionales, que acusan graves problemas de politiquería, desorganización y falta de planeación estratégica. Quedó demostrado que estamos en pañales en materia de políticas ambientales preventivas. El Ministerio del Medio Ambiente es más reactivo que proactivo. La tarea que tiene por delante es histórica: mirarse en el espejo de esta tragedia y plantear una nueva política ambiental para Colombia. Cuando ocurrío el apagón de 1992, que colapsó el sistema de generación de energía eléctrica del país, el presidente Gaviria tomó una decisión trascendental: en una alocución televisada despidió a todos los directores de entidades públicas del sector eléctrico. Empresa por empresa, nombre por nombre, y no porque ellos fueran responsables del desastre. No. Con ello mandó el mensaje de que la política que había no servía y había que diseñar una nueva. Un acto simbólico, poderoso, que permitió dar un timonazo en la política nacional de generación de energía. Casi 20 años después de ese episodio, el sector eléctrico nacional es otro y el país tiene asegurado por décadas tanto la generación de energía (nuevas hidro y termoeléctricas), como la distribución de la misma. Hubo privatizaciones y se controló la politiquería, corrupción e ineficiencia de esas entidades, que era el problema de fondo y real del apagón: décadas de mala administración del sector. El presidente Santos podría hacer algo similar en esta ocasión: dar el mensaje claro al país, a los políticos y, sobre todo, a los funcionarios de las CAR y las entidades de manejo de política ambiental, de que todo va a cambiar a partir de ahora. ¿Si no es así, qué habremos aprendido de este desastre invernal? En 10 o 20 años, repetiremos la misma historia. Hay 2 frentes de trabajo entonces: la atención inmediata y urgente de la emergencia en el corto plazo y una labor de largo alcance, estratégica para el país, de repensar la política ambiental preventiva de Colombia. Hay dos frentes de trabajo para el año entrante: la atención inmediata y urgente de la emergencia en el corto plazo, y en el largo plazo repensar la política ambiental preventiva de Colombia”.RICARDO SANTAMARÍA Politólogo - Periodista ANDRUI

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