‘El 2011 será el año de la consolidación’: presidente de la Andi, Luis Carlos Villegas

También opina que la industria nacional cerrará el presente año con un crecimiento de 4,7 por ciento

Archivo Portafolio

Luis Carlos villegas

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diciembre 21 de 2010 - 11:49 p.m.
2010-12-21

En una economía que debería cerrar el año con un crecimiento superior al 4 por ciento, el comportamiento de la industria es fundamental.

Con el fin de establecer la situación del sector manufacturero, PORTAFOLIO habló con Luis Carlos Villegas, presidente de la Asociación Nacional de Empresarios.

¿Cómo cierra la industria el año?

Los datos hasta noviembre revelan un crecimiento mensual un poco menor que el que traíamos en el primer semestre. Sin embargo, el acumulado para 2010 dará un incremento cercano al 4,7 por ciento, cifra que no es nada mala y que debería superar ligeramente el promedio de toda la economía.
¿Cuáles fueron los principales problemas?
Sin duda Venezuela encabeza esa lista. No obstante, poder diversificar buena parte de lo que se perdió en ese mercado, llevando los productos colombianos a otros destinos, es algo que no podíamos hacer hace 10 años. A pesar de ese esfuerzo, el golpe sobre ciertas manufacturas fue importante, especialmente sobre las fábricas pequeñas y medianas.

¿Existe alguna esperanza de que eso se revierta?

Creo que no. Colombia debe preguntarle a Venezuela qué quiere que le vendamos e ir hasta allí no más. Pero pensar en que vamos a tener un escenario de oferta y demanda libres me parece imposible, dadas las diferencias en la concepción y la regulación en cada país, así como en el papel de cada Gobierno en temas como inversión extranjera, financiamiento externo y dólar.

¿Qué otras dificultades menciona para la industria colombiana?

Los problemas logísticos que han sido profundizados por la ola invernal son un reto importante. Tenemos puertos saturados, bodegas a tope y demoras de varios días entre ciudades clave. Esto, entre otras cosas, prueba que no hemos avanzado en el transporte multimodal y que seguimos dependiendo de la tractomula, casi totalmente.
Pero las obras de infraestructura avanzan…

No al ritmo esperado. Las últimas cifras publicadas por el Dane en materia de obras civiles son muy preocupantes. Eso va a repercutir, no sólo sobre el transporte sino sobre la inversión como proporción del Producto Interno Bruto.

¿Qué tan complejo ha sido el reto del invierno?

Para la industria significa serios problemas logísticos, pero no de capacidad instalada. Sin embargo, para la economía en general va a representar que durante varios meses amplias regiones del país tengan altos índices de desempleo y menor producción rural y de servicios.

Usted tuvo a su cargo la reconstrucción del eje cafetero después del terremoto de Armenia. ¿Qué consejo le da al Gobierno?

Esta es una tragedia mucho más atomizada, y por lo tanto su atención debe ser descentralizada, con los riesgos y ventajas que ello significa. Los riesgos son la corrupción y la politiquería en pleno año electoral.

Las ventajas son la mayor velocidad a la hora de atender a los damnificados. Ya para la reconstrucción hay que tener muy en cuenta la opinión de alcaldes y gobernadores, pero debe mirarse el proceso como uno integral que respete el sentir de las comunidades.

Sin desconocer la tragedia ¿es esta una oportunidad?
Claro que sí. Este puede ser el momento más propicio para diseñar la más ambiciosa política de vivienda social del país. Desalojar zonas de alto riesgo, desmontar cinturones de miseria, trasladar cascos urbanos y diseñar servicios públicos de más cobertura y calidad.
¿Y los recursos?
Hace once años el país era más pobre desde el punto de vista fiscal e institucional. Hoy los recursos pueden provenir de activos públicos muy valiosos, de más endeudamiento, o de un esfuerzo tributario que ya comenzó.

¿Qué otras cosas hay que hacer?

Dado el tamaño de la tragedia, debería abrirse un frente internacional en el que ex presidentes, como Pastrana y Gaviria, pudieran prestar su apoyo para convocar mesas de donantes, ayudas técnicas y estudios de impacto medio ambiental, entre muchos otros.
La revaluación fue un gran dolor de cabeza durante el año…
Así es. El peso sigue revaluado pero ya no es la moneda más apreciada de la región. El paquete inicial que adoptaron el Gobierno y el Banco de la República dio resultados, sobre todo cuando las tasas de cambio empezaron a sentir el impacto de las políticas expansivas de la Fed que van a seguir presionando a la baja al dólar. En ese contexto hay que ver la tasa de 1.920 pesos por dólar. El paquete no es para que la divisa se ponga a 2.500, sino para que no se ponga a 1.500 pesos.

Seguiremos sintiendo presiones revaluacionistas, provenientes unas del exterior y otras de nuestra realidad económica doméstica. Pocos analistas le han dado la importancia que merece el hecho de que estemos produciendo el equivalente de un millón de barriles diarios de petróleo.

¿Vendrá, entonces, más inversión extranjera?

Si me parece. Y no sólo a petróleo y minería, sino también a comercio, banca, industria e infraestructura. Es la consecuencia obvia de que seamos un mejor país hoy que hace diez años.

¿Qué peligros ve de ese auge?

Lo primero que tenemos que hacer es diferencia entre petróleo y minería. El petrolero es un sector creciente y maduro. El minero, salvo carbón y níquel, está en plena exploración. Me da la impresión de que gravar excesivamente un ramo que apenas se está consolidando nos puede salir muy caro en estabilidad fiscal.

¿Cómo ve al Gobierno?

Desbordado por la emergencia invernal, como hubiera estado cualquier otra administración. Pero sin duda es el Gobierno que tiene el equipo con mayores capacidades técnicas y políticas que he visto, por lo menos en los años que llevo en la Andi. Si el país se mantiene unido esta administración podría dar unos resultados excelentes.

La economía del 2011

El primer semestre del próximo año seguirá siendo, en materia económica, fruto de la administración anterior. Sólo para la segunda mitad tendremos Plan de Desarrollo y las reformas constitucionales que están pendientes, como las de regalías, regla fiscal y responsabilidad fiscal, aparte de un avance en lo que tiene que ver con justicia.

Espero que en ese momento también sepamos cuánto cuesta la reconstrucción.

Pero al cierre del año que viene podemos tener listos los TLC con Estados Unidos, Canadá y Europa, además de una profundización con Perú y Chile.
Todo eso me hace pensar que, a pesar de las dificultades que sufren tantos colombianos, el 2011 será un periodo de consolidación de la recuperación económica.

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