50 años de azúcar

El sector azucarero colombiano celebra los primeros 50 años de la Asociación de Cultivadores de Caña de Azúcar de Colombia, Asocaña, gremio que desde 1959 representa los intereses del sector y sirve de catalizador de las políticas nacionales e internacionales de esta pujante agroindustria nacional.

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julio 15 de 2009 - 05:00 a.m.
2009-07-15

Asocaña conserva sus raíces en el Valle geográfico del Río Cauca, que comprende soberbios parajes de los departamentos del Valle, Cauca y Risaralda donde operan los 13 ingenios que la componen en la actualidad. Tierra privilegiada por sus tremendos suelos, precipitación pluvial, clima y luminosidad; terruño primorosamente trabajado, con un aroma de jarabe de miel que tonifica los sentidos, todo lo cual se traduce en una cosecha sin zafra, todo el año, materia prima agroindustrial desde la construcción de la primera fábrica de azúcar del grupo empresarial Manuelita inaugurada el primero de enero de 1901. Según Guillermo Orozco, autor de La agroindustria azucarera colombiana 1960-1983, con excepción de Incauca y Risaralda que se iniciaron como empresas, los ingenios emprendieron sus labores en haciendas básicas, que a base de esfuerzo, eficiencia y visión empresarial forjaron un emporio agroindustrial de clase mundial. En 1960, el área total sembrada de caña de azúcar era de 61.600 hectáreas, de las cuales 74,5 por ciento eran de propiedad de los ingenios azucareros, mientras que actualmente, de las 205.664 hectáreas sembradas, tan solo el 25 por ciento son de propiedad de los ingenios; el 75 por ciento restante está en cabeza de 1.750 propietarios de la región que complementan el suministro de caña de azúcar. La expansión de la industria azucarera se ha concentrado así en la adecuación de tierras, la utilización de variedades mejoradas para la siembra, primero de adaptación general, y ahora integradas a la ‘agricultura específica por sitio’. Tecnología desarrollada por el centro de investigación aplicada, Cenicaña, fundado en 1977, cuyo estudio de suelos, considerado el más amplio del mundo, englobó cerca de 200.000 hectáreas. Los resultados de esta permanente búsqueda de un futuro promisorio sin sacrificar la tradición le ha permitido a la industria azucarera colombiana pasar de una productividad de 5.3 de azúcar por hectárea en 1959 a 14 en el 2009, la más destacada del planeta. El calor vegetal del fértil Valle del Río Cauca es testigo de la transformación continúa de la industria azucarera que rompe todas las barreras de escala internacional. Hace cuatro años, cinco ingenios invirtieron 139 millones de dólares en la construcción de las primeras destilerías de etanol, que abastecen actualmente el 83 por ciento del territorio nacional. Según el ‘Informe Anual 2008-2009’ de Asocaña, el 30 por ciento de la inversión se destina hacia el desarrollo sostenible que garantice el manejo de las vinazas, que se convierten luego en abonos ricos en potasio. Ello se complementa con la inversión de 325 millones de dólares dedicados a la cogeneración de energía derivada del bagazo de caña, con una capacidad proyectada de 286 megavatios, estrategia que transformará a Colombia en ‘líder regional de energías alternativas’. Asocaña le apuesta también a la responsabilidad social y a la conservación del medio ambiente del Valle del Cauca y del país. ¡Enhorabuena! '' La búsqueda perma- nente de un futuro promisorio sin sacrifi- car la tradición le ha permitido a la indus- tria azucarera colombiana pasar de una productividad de 5.3 de azúcar por hectárea en 1959 a 14 en el 2009.WILABR

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