60 años del Estado de Israel y aún no hay paz

En 60 años de existencia, Israel logró imponerse en la comunidad de naciones, pero este Estado de fronteras aún inciertas sigue en conflicto con sus vecinos sin que parezca avistarse un acuerdo de paz. La ocupación de los territorios palestinos en 1967, según responsables israelíes, socava la sociedad y sigue constituyendo potencialmente una amenaza de guerra en la región.

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mayo 10 de 2008 - 05:00 a.m.
2008-05-10

Una situación, además de siete guerras, que no impidió al Estado hebreo asentar su economía, transformarse en una potencia tecnológica, dotarse de un ejército poderoso y de infraestructuras de desarrollo en un territorio sin recursos naturales. Una apuesta que nadie daba por ganada el 14 de mayo de 1948, el día de su independencia. Tras el genocidio nazi, Israel se constituyó en un territorio a cargo del Reino Unido, que lo gobernaba por mandato de la ONU. De inmediato, se enfrentó a su primera guerra con las naciones árabes. Con ello se inició otra tragedia: la partida forzosa de unos 700.000 palestinos hacia los campos que siguen existiendo en el Líbano, en Jordania y en la franja de Gaza. “Este país logró enfrentar una suceción de desafíos únicos”, se entusiasma el politólogo Eytan Gilboa, de la universidad Bar Ilan de Tel Aviv. “El fracaso de Israel, compartido con sus vecinos, fue no lograr la paz, aunque no con todos los países de la región”, agrega sin embargo. A pesar de haber firmado acuerdos de paz con Egipto (1978) y Jordania (1994), Israel mantiene su estado de beligerancia con los palestinos, Siria, el Líbano, y con el conjunto de los países de la región, especialmente Irán que amenaza con erradicarla. La voluntad expresada en noviembre pasado en Annapolis (E.U.) por el presidente estadounidense George W. Bush de lograr un acuerdo entre Israel y los palestinos para el trazado de una frontera antes de fin de 2008, se asemeja cada vez más a una una ilusión. Y los israelíes, que oscilan entre escepticismo y pesimismo con respeto a todo lo que concierne el conflicto con los palestinos, ven pasar los meses sin creer demasiado en la posibilidad de un acuerdo. “No tenemos por qué festejar (...) El porvenir de nuestro país es nebuloso y nuestra situación no es más brillante que la de nuestros vecinos”, refunfuñaba recientemente Shalom Kital, ex empresario de prensa. PROGRESO CON TEMOR A 60 años del nacimiento de su Estado, los israelíes siguen teniendo un hondo sentimiento de inseguridad. Un sondeo reciente publicado por el diario Haaretz reveló que 34 por ciento de los israelitas teme la nuclearización de Irán, 22 por ciento a la crisis económica, 21 por ciento a una guerra en la frontera con el Líbano y 14 por ciento le tiene miedo a todo. Tan solo el 4 por ciento no teme a nada y otro 4 no sabe de qué deben tener miedo. “Al replantear la amenaza sobre la existencia de Israel, Irán y la cuestión nuclear nos hizo retroceder potencialmente al periodo anterior a la guerra de los seis días, en 1967, o la guerra del Kipur en 1973”, explicó Efraim Kam, un especialista de los temas de defensa. Entre los problemas candentes pendientes enumeró: la amenaza iraní, la continuación de la ocupación y colonización de Cisjordania, la creciente demografía palestina, el aumento de poderío del movimiento islamista Hamas y los disparos de cohetes contra el sur de Israel. Una lista que hace que Akiba Eldar, un especialista de la sociedad israelí comente: “Recibí en herencia de mis padres un estado milagroso. Dejo a mis hijos un punto de interrogación”. Pese a estas circunstancias, Israel ha vivido un periodo de crecimiento entre el 2003 y el 2007, con un total acumulado del 23,5 por ciento, un porcentaje muy superior al del resto de países industrializados. El presidente israelí Shimon Peres, ferviente defensor de un “nuevo Oriente Medio”, estima sin embargo que la paz permitiría impulsar aún más el crecimiento. “Con nuestros cerebros y el petróleo de nuestros vecinos, el cielo no tendría límite”, añade Shraga Brosh, presidente de la Asociación de Industriales. Una estrategia que no comparte Benjamin Netanyahu, líder de la oposición de derecha. Para el ex primer ministro, no hay necesidad de hacer concesiones territoriales a los palestinos o los sirios. “Al contrario de lo que dicen los clichés, la paz no se traduce en un mayor crecimiento”, afirmó. A esa incógnita política se añade una “fractura social” que cada vez es mayor. Un millón y medio de israelíes, de una población total de siete millones, vive bajo el umbral de la pobreza, mientras que el 40 por ciento de los ingresos de las 500 mayores empresas del país está en manos de 19 familias. 21 por ciento de los israelíes, según una encuesta reciente hecha en Israel, teme a la guerra en la frontera en el Líbano. El milagro económico de un país con talento En seis décadas, Israel ha logrado desprenderse de su imagen de productor de abogados para consolidarse en primera línea mundial de la alta tecnología, abriéndose a la globalización. Desde su creación, Israel, un país con pocos recursos naturales, siempre ha apostado por la materia gris. “Hemos sabido transformar estos obstáculos en ventajas”, declara a la AFP el presidente de la Asociacion de Industriales, Shraga Brosh. “Precisamente porque no tenemos petróleo hemos tenido que trabajar con lo que teníamos y centrarnos en nuestros cerebros”, añade el dirigente de la principal organización patronal del país. Los motivos de satisfacción no faltan, según Brosh. Algunos ejemplos: en la bolsa de Nueva York, un centenar de empresas israelíes cotizan en el Nasdaq, lo que sitúa al Estado hebreo en tercera posición en este templo de la alta tecnología. Israel ocupa el cuarto puesto mundial en la exportación de armas, detrás de Estados Unidos, Rusia y Francia, según cifras del ministerio de Defensa. Teva, el principal grupo farmacéutico del país, se ha convertido en número uno mundial del sector de los medicamentos genéricos. En el ámbito de la tecnología de la depuración y de la desalinización del agua, Israel también es una superpotencia, con exportaciones anuales de más de 1.000 millones de dólares el año pasado, según un portavoz del ministerio de Comercio e Industria. Israel se está acercando al grupo de países más desarrollados en términos de nivel de vida. Según el Banco de Israel, el Estado hebreo, con un PIB de 20.400 dólares por habitante, se sitúa en el puesto 18 de la plaza mundial. WILABR

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