El 'ABC' de la devaluación en Colombia

Un informe de Economía Aplicada muestra los efectos en el crecimiento del dólar y los distintos costos y beneficios que genera. El peso ha sufrido una devaluación, en lo corrido del año, de 24,5 %.

El 'ABC' de la devaluación en Colombia

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El 'ABC' de la devaluación en Colombia

Finanzas
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septiembre 23 de 2015 - 04:53 p.m.
2015-09-23

Las tasas de interés externas determinan el flujo de capitales a nuestra economía y la demanda externa el nivel de nuestras exportaciones.

La tasa de interés en nuestro país está siempre en sintonía con el comportamiento de estas variables y su nivel determinará la salida o entrada de capitales, flujo que determina el precio del dólar.

Nuestra economía vivió muchos años de revaluación por cuenta de los precios del petróleo, que generaron un gran flujo de divisas al país a lo que se sumó que las tasas de interés americanas se mantuvieron en mínimos niveles desde el año 2008, lo que incentivó la salida de capitales de Estados Unidos y la devaluación del dólar (revaluación del peso).

En este entorno, el país registró un crecimiento histórico en la inversión extranjera por cuenta de una tasa de interés más atractiva y la existencia de proyectos productivos como los asociados al desarrollo minero-energético y de la infraestructura hotelera, entre otros.

Desde el anuncio de la Reserva Federal (FED) de subir sus tasas de interés en 2014, la dinámica del flujo de capitales cambió y la descolgada de los precios del petróleo se sumó para reducir los ingresos que entran al país y consolidar en 2015 una tasa de cambio devaluada.

EFECTO NETO

La demanda agregada se compone del consumo, la inversión, el gasto del gobierno y la balanza comercial.

El impacto de la devaluación en el crecimiento dependerá de su impacto sobre estas variables.

Balanza comercial: si una devaluación permite mejorar la balanza comercial, el impacto será favorable sobre la demanda agregada. Al encarecer las importaciones y abaratar las exportaciones, su impacto es positivo.

Inversión: si el tipo de cambio devaluado favorece la inversión, crecerá la demanda agregada. Por ser nuestra economía intensiva en mano de obra y escasa en capital, la devaluación no favorece la inversión en bienes de capital pero la alienta en sectores intensivos en mano de obra, nuestro recurso abundante.

Las empresas invertirán más para producir bienes que ya no se importan y venderlos en el mercado interno o exportar.

Para los exportadores, cada dólar exportado permite contratar más trabajadores, una variable que ha venido muy bien al agro y la industria exportadora y los servicios.

La industria manufacturera en sectores como confecciones, químicos y farmacéuticos adelantó en los últimos años importantes proyectos de expansión para ser más competitivo en los mercados externos, un propósito en el que la devaluación ayuda.

Consumo: si la devaluación favorece el consumo, crecerá la demanda agregada. La mayor inversión en industrias intensivas en mano de obra genera empleo en las actividades agrícolas o industriales que sustituyen importaciones, los servicios y las industrias exportadoras, mejorando la capacidad de consumo.

Sin embargo, en el corto plazo, el efecto no ha sido bueno, pues parte de la devaluación reciente se ha trasladado a los precios de los alimentos, los medicamentos y los bienes durables como los electrodomésticos.

Si el impacto de la devaluación en los precios deteriora el ingreso real de los hogares, este alcanzará para menos cosas, se afectará la demanda de los hogares en el corto plazo.

Gasto del gobierno: en el caso del gasto del gobierno la devaluación encarece los bienes que importa y la deuda externa que contrae para financiar el gasto en general, por lo que el efecto es más bien de ajuste en el ingreso disponible para gastar.

El impacto de la devaluación en cada variable se da a distintas velocidades. Las decisiones de importación son mucho más rápidas y efectivas que las de exportación, que implican inversión adicional y búsqueda de financiación y clientes.

En el caso del consumo, la devaluación estimula el empleo en las industrias exportadoras de bienes y servicios, un proceso más lento que el impacto sobre los precios de un dólar caro.

En el gasto del gobierno, la calidad y magnitud del ajuste determinará su dependencia del endeudamiento externo en el futuro y por tanto el costo que tenga que pagar por cuenta de la devaluación.

LAS OPORTUNIDADES

Las economías saben que en el entorno actual la devaluación es un apoyo al crecimiento de sus exportaciones y las protege en el mercado interno.

Hoy la economía mundial, teme una competencia entre países que devalúan su moneda.

Gracias a una tasa de cambio real favorable, las economías asiáticas pudieron desarrollarse.

Colombia vende el 80 % de su producción en el mercado interno. En el corto plazo, la oportunidad de la devaluación está en la sustitución de importaciones. Por cuenta de la revaluación de los años anteriores y la pérdida de competitividad, el coeficiente importador creció sustancialmente en diversos sectores como los plásticos, confecciones, cuero y calzado, otras industrias manufactureras, textiles, maquinaria y equipo, hierro y acero y equipo de transporte.

Industrias que ya cuentan con desarrollo exportador tienen también la oportunidad en el mercado interno como las de maquinaria eléctrica y las autopartes.

Sin embargo, la lección aprendida de los últimos 20 años consiste en que el mundo no deja de invertir, innovar y buscar clientes y mercados para sus productos.

La dura coyuntura que vive el comercio mundial, con tasas de contracción en los últimos trimestres y excedentes de materias primas, los bienes finales llegarán al país bajo precio y competirán con la industria nacional.

Por lo tanto, no existe otro norte distinto al de la eficiencia productiva, dada por la innovación, la calificación del recurso humano y la búsqueda constante de nuevos clientes en los mercados externos.

Con información de Economía Aplicada