El aborto obligatorio

La última sentencia de la Corte Constitucional sancionando a una entidad de salud por haberse negado a practicar un aborto, merece algunos comentarios dentro de una tendencia cada día más liberal en cuanto a legislación y jurisprudencia se refiere.

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mayo 29 de 2008 - 05:00 a.m.
2008-05-29

Me parece sano que las decisiones más personales, independientemente de su contenido, encuentren protecciones razonables, mientras no representen daño alguno para los demás. Sin embargo, los totalitarismos son aborrecibles cualquiera sea su origen, y la obligatoriedad de ciertas disposiciones legales, que generan alguna controversia moral o ética, debería ser analizada con más juicio por parte de la Corte. El aborto del que hablamos nunca se practicó, porque la ‘clínica’ alegó su objeción de conciencia frente al procedimiento. Tiene razón la Corte al advertir que las personas jurídicas per se carecen de ‘conciencia’, pero se queda corta en sus consideraciones cuando desconoce que todas estas instituciones están conformadas por personas de carne y hueso y que la suma de cada una de esas conciencias se representa precisamente en un sentimiento colectivo que se expresa al exterior en una sola voz: la de la entidad correspondiente. No creemos que cuando la Corte se pronuncia lo haga un ente abstracto, desprendido de los magistrados que la conforman. Por el contrario, y más en este país de justicia politizada, sabemos que cuando la Corte habla, quienes dejan oír sus voces son cada uno de los miembros que la componen, cuyas ideologías y formas de entender el mundo se manifiestan en cada sentencia. El tribunal constitucional, no solo se equivoca cuando estrecha la objeción de conciencia de la forma que lo hace, sino también cuando la limita solo a consideraciones de carácter religioso excluyendo las éticas y morales que no necesariamente están circunscritas a una religión en concreto. La ‘conciencia’ está guiada por todos esos parámetros y no hace falta vincularse a una u otra religión para tenerla. Un médico ateo también podría considerar incorrecto, desde su propio sistema ético, la práctica del aborto, pero según la Corte necesitaría esgrimir motivos religiosos para abstenerse de realizarlo. La Corte Constitucional ha establecido en Colombia el aborto obligatorio para todos los médicos, despojándolos cada vez más de su derecho a la objeción de conciencia y amenazándolos con sanciones por las que muchos dejarán sus creencias a un lado. Me pregunto dónde quedó la Corte pluralista y garantista del libre desarrollo de la personalidad. Aquí, hasta los más mojigatos deberían ser respetados en su mojigatería. Con este tipo de sentencias y las absurdas limitaciones al derecho a la objeción de conciencia, no me cabe duda de que abortar no es ya una opción sino una obligación. '' Dónde quedó la Corte pluralista y garantista del libre desarrollo de la personalidad.WILABR

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