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Aborto: termina un debate y empieza otro

Al fin una buena noticia en estas semanas grises como el aciago invierno. La Corte Constitucional ha despenalizado el aborto en tres casos: cuando exista una grave malformación del feto, cuando el embarazo ponga en peligro la vida de la madre, y cuando sea resultado de una violación, una inseminación artificial no consentida o un incesto.

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mayo 12 de 2006 - 05:00 a.m.
2006-05-12

La noticia es buena por varios motivos. En primer lugar, porque pone fin a una situación que atentaba contra la dignidad de la mujer y el bienestar de la sociedad. Era absurdo que una norma inspirada en el respeto al derecho a la vida -como lo es la penalización del aborto- pusiera en riesgo cada año la vida de 300 mil mujeres colombianas que abortan en la clandestinidad. También era absurdo que las mujeres que hubieran sido violadas, además se vieran forzadas a llevar a cuestas la obligación de tener un hijo que no deseaban. Pero esta decisión no sólo beneficia a las mujeres, sino a la sociedad en general: mientras más embarazos no deseados se puedan evitar, menos colombianos crecerán en el rechazo y el desa-mor. Esa situación se debe reflejar en una reducción de patologías sociales como la niñez abandonada y la delincuencia. En Estados Unidos se ha encontrado una alta correlación entre la legalización del aborto y la reducción de la criminalidad, que no debe sorprender a nadie: quien nace en la marginalidad y el desamor de un parto no deseado, tiene una alta probabilidad de permanecer en esas condiciones toda su vida. La noticia también es buena porque el fallo reafirma la separación constitucional entre la ley y las creencias religiosas. En estos meses la Iglesia Católica desarrolló una campaña frontal para evitar la despenalización del aborto, con argumentos como el que señala que la vida humana se inicia en el momento de la fecundación del óvulo. Por supuesto que cada cual es libre de hacer campaña a favor de lo que quiera, pero no debe confundir puntos de vista religiosos con las normas que regulan a todo un país. La Constitución garantiza la libertad de cultos, y así como los católicos son libres de creer que un óvulo recién fecundado ya es una vida humana, el resto de los colombianos son libres de pensar lo contrario basados en evidencia científica y principios filosóficos. Finalmente, la decisión de la Corte representa un significativo aporte conceptual al futuro del debate nacional sobre el tema. La penalización del aborto suponía que el derecho a la vida del individuo recién gestado era absoluto. El fallo de la Corte le pone límites a ese derecho, al subordinarlo a otros elementos como los derechos de la madre (cuando su vida está en riesgo o cuando ha sido violada) o la precaria calidad de la vida que le esperaría al ser gestado (cuando hay malformaciones en el feto). El que el derecho a la vida de un feto tenga límites legales da pie para abrir un nuevo debate de la mayor importancia: ¿es ético que el aborto en general siga siendo un delito en Colombia -donde uno de cada dos niños que nacen no es deseado por sus padres, según el Director de la Unicef- con las consecuencias que ello trae en términos de desamor, marginalidad y pobreza? Hay que recordar que muchos de los que defienden el derecho a la vida de un óvulo fecundado cierran la ventanilla del carro tan pronto ven un niño abandonado. El debate para despenalizar el aborto bajo cualquier circunstancia apenas comienza... Investigador Asociado de Fedesrrollo " La decisión de la Corte representa un significativo aporte conceptual al futuro del debate nacional sobre el tema”.

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