Actividades que la madre realice con el recién nacido determinan la marca del afecto, señala sicóloga

Es como si la mamá le enseñara que tiene la capacidad de amar, pero también el derecho de ser amado", dice la especialista Gloria Casas.

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mayo 09 de 2008 - 05:00 a.m.
2008-05-09

La sicóloga comenta que esa marca cumple dos funciones en la vida del niño. Por un lado, es su primera 'lección', pues él amará en el futuro de la misma manera y con la misma intensidad como lo ama la madre y, además, aprenderá a expresarlo de una manera similar. "Es como si la madre le enseñara que tiene la capacidad de amar, pero también el derecho de ser amado", dice la especialista.

Por otro lado, esas primeras demostraciones de afecto que recibe, le sirven como reserva para su vida, pues le brindan la sensación de protección y seguridad. "Si el bebé se siente amado, sabe, de una manera sensitiva, no racional, que es importante y a partir de allí empieza a construir su autoestima", asegura Casas.

La sicóloga infantil María Isabel Guerrero reafirma que la figura de la madre le da principalmente seguridad y estabilidad al bebé.
Por eso mismo, es fundamental la dedicación y el tiempo que la madre pueda ofrecerles a sus hijos, pues en palabras de la doctora Guerrero, "el ser humano es la única especie de la naturaleza que, literalmente, para vivir necesita del acompañamiento y protección de su madre por un largo periodo de tiempo, para aprender a desenvolverse en el mundo".

"La madre es la persona más importante en el primer contacto que el bebé establece con el mundo exterior, pues a partir de él, se empieza a formar un vínculo afectivo que es determinante para la salud emocional y mental del niño", explica la sicóloga Gloria Casas.

Sin embargo, las futuras madres no deben esperar hasta el momento del nacimiento para construir los cimientos de ese vínculo, pues la mejor manera de preparar el terreno que le dará piso afectivo al bebé es planeando y preparando el embarazo con anticipación.

Esto no significa solamente decorar una habitación y comprar una serie de artículos para recién nacidos sino, principalmente, ser consciente de que ya no podrá vivir solamente en función de ella, que habrá una nueva persona en su vida que requiere de su dedicación, tiempo, paciencia, cuidados y que dependerá ciento por ciento de ella y de su amor para sobrevivir.

Por eso mismo, es esencial que la madre desee concebir, pues esto equivale a su disposición de dar amor aún antes de que el bebé exista. También es importante que desde la gestación le hable al bebé y le haga sentir que es importante en su vida y que va estar protegido cuando llegue al mundo.

El apego emocional

Si desde la concepción se construye una relación amorosa y estable entre madre e hijo, esta genera un fuerte apego emocional.
"Esto no significa dependencia, sino que permite que los hijos estén seguros de que tendrán siempre a alguien con quien contar, no solo en los primeros años de vida, sino también en la adolescencia y la edad adulta", afirma Casas.

A propósito, la doctora Guerrero comenta que la adolescencia es más fácil de superar y sobrellevar si la relación entre madre e hijo es sólida, pues es en esa etapa en la que se están definiendo y forjando muchos aspectos de la personalidad, lo que más se necesita es el apoyo de alguien que sirva como guía, como faro o como punto de referencia.

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